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domingo, 1 de diciembre de 2019

OPONER VIOLENCIA REVOLUCIONARIA A LA VIOLENCIA REACCIONARIA



“El enemigo ataca, nosotros nos retiramos; el enemigo se acerca, nos dispersamos; el enemigo descansa, nosotros lo hostigamos; el enemigo se retira, nosotros le perseguimos”
P. Mao

Que el odio de clase se fortalezca con cada estudiante, obrero o campesino muerto.
Que el odio de clase crezca tanto como la fuerza ideológica que nos mueve, de esa manera no habrá forma de detenernos en esa dura e irrenunciable brega por enterrar el viejo orden burgués-terrateniente

Ya el presidente Mao señalaba que: “según la teoría marxista del Estado, el ejército es el principal componente del Poder estatal. Quien quiera tomar el Poder estatal y retenerlo, tiene que contar con un poderoso ejército”. Pero no sólo eso, sino que advertía de que “sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo”.

Es decir, tener un ejército es una necesidad insoslayable ya que se constituye en la columna vertebral en la que se sostiene el Poder estatal.

Cuánto fundamento y contundencia tienen estas citas del presidente Mao, sin embargo, en una sociedad de clases, no sólo el proletariado y sus aliados piensan de esta manera. El imperialismo, la gran burguesía, los grandes terratenientes también tienen claro de esta necesidad, contar con un ejército que le permita detentar el Poder; consiguientemente el papel de ese ejército está sujeto de la clase a la que pertenece y representa; a qué dictadura responde y está dispuesto a defender.

En una sociedad como las nuestras (tercer mundo), semifeduales y semicoloniales, no puede haber un ejército que represente al pueblo. No porque sus componentes, los elementos de tropa sean de origen o extracción campesina, obrero/popular quiere decir que es un ejército del pueblo y por lo tanto eventualmente podrá lanzarse a defender los intereses de éste.

Este punto es de suma importancia comprenderlo de una vez por todas.

En la rebelión de octubre en el Ecuador; en las luchas que viene emprendiendo las masas chilenas en contra del gobierno de Piñera: las confrontaciones que se desarrollan en Bolivia, Colombia, de manera recurrente se escuchan los llamados que hacen los dirigentes populares, sindicales, campesinos a los militares para que se incorporen a las luchas del pueblo, que redireccionen sus armas en contra del gobierno.

La respuesta a este pedido ha sido clara. Militares y policías riéndose satíricamente de la manera cómo causan daños físicos irreparables en sus víctimas. Soldados y militares de origen popular, campesino e indígena, riéndose mientras disparan a las masas. De hecho, ahora, siguiendo al pie de la letra la doctrina sionista de represión a manifestantes, de manera deliberada disparan las granadas de gas o la munición de goma a la cara de los manifestantes. Hoy más que nunca, entre manifestantes ecuatorianos, chilenos, bolivianos y colombianos  ya son más de 200 las personas mutiladas, afectadas con la perdida de uno de sus ojos; más de 3000 heridos con munición de bajo calibre y cerca de 120 muertos con munición de guerra. 

Eventualmente se han presentado casos en los cuales los militares se han volcado para respaldar ciertas reivindicaciones y luchas de las masas, pero de ninguna manera esto puede confundirnos y generar cierta expectativa de que las FFAA puedan cumplir un rol que los aleje de su esencia como guardianes del viejo poder burgués-terrateniente;  si lo han hecho, ha sido porque con fino cálculo se han ideo alineado con posiciones que los pueda colocar en la presidencia o en un puesto privilegiado en el nuevo gobierno. En el país lo hemos palpado, son generalmente militares o policías de rangos medios, capitanes, mayores y a lo sumo, coroneles, sucedió con Vargas Pazos, quién tuvo el apoyo de toda la izquierda electorera ecuatoriana, inclusive de organizaciones pequeño burguesas que planteaban la lucha armada como AVC y Montoneras Patria Libre; Lucio Gutiérrez, a quién el movimiento indígena (Conaie) después de una gran jornada que también le costó al pueblo poner su cuota de sangre, le entregó las riendas para que se convierta en presidente del país.

Los hechos objetivos nos remiten mucha evidencia de cómo los miembros de las FFAA y de la policía se han ensañado de la manera más abyecta en contra del pueblo. De hecho, no hay mayor diferencia en el formato represivo que ha utilizado el estado (en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia) en contra de las masas. Violencia extrema, tortura, asesinato, humillación, burla, sevicia ha sido el denominador común. Y han sido precisamente hijos de campesinos pobres, o de obreros, quienes han tirado el gatillo en contra de las masas luchadoras.

Y sin temor a la crítica debemos manifestar que sí, que es entendible que los aparatos represivos se muestren o actúen de esa manera. Es comprensible que torturen, que repriman al pueblo, que lo asesinen, al final, defienden al viejo estado, defienden al imperialismo y sería propio de ingenuos, de bribones o de oportunistas pensar que pueda ser de otra manera. Las FFAA devienen en pragmáticas, hacen lo que tienen que hacer para poder neutralizar a la “subversión”, a los “terroristas aliados al narcotráfico”, a los “vándalos”. Ellos, los aparatos represivos del estado están ahí para eso, para defender a quienes detentan el Poder, y si las condiciones lo requieren serán cruentos una y mil veces, porque tienen claro que el Poder sea defiende de esa manera. Ya lo dicen en sus documentos o en sus procesos de formación marcial: “el único guerrillero bueno es el guerrillero muerto”, y para ellos, la reacción, guerrillero es todo aquel que se opone desde distintas trincheras al viejo Estado.

De no ser así deberíamos preguntarnos, ¿si el proletariado tendría el Poder en sus manos no tendría que utilizar también la violencia para neutralizar como corresponde a quienes quieran arrebatarnos el Poder?, ¡desde luego! Lenin, Stalin, el presidente Mao, el presidente Gonzalo saben que el Poder se defiende con dictadura, y que esa defensa no se hace con guante blanco sino, preponderantemente, con la firmeza y contundencia de las armas.

No podemos levantar cánticos pacifistas y amigables para pretender ganarnos “la buena voluntad” de la policía y de las FFAA. No podemos llamarlos a que plieguen a las luchas del pueblo porque estructuralmente no lo van a hacer, no lo pueden hacer, no lo deben hacer.

Ellos, la represión, las FFAA, la policía hace lo que tiene que hacer. El problema pasa porque nosotros no hacemos lo que debemos hacer: tener nuestro propio ejército popular que se contraponga a ese aparato armado que siempre, siempre está dispuesto a verter sangre por defender a la dictadura burgués-terrateniente aun yéndose en contra de sus orígenes o extracción de clase. Así ha sido antes, hoy, así lo será en el futuro.

Las últimas manifestaciones en los países de América del Sur dan cuenta de 120 muertos en filas del pueblo; ni una sola baja de parte del enemigo. Nosotros contamos nuestros muertos, heridos, torturados, mutilados, encarcelados, perseguidos, da la idea, remitiéndonos a los resultados objetivos de la lucha, que las victorias populares han sido pírricas en estas últimas jornadas, que es más lo que hemos entregado en costos de vidas humanas de lo que en verdad hemos ganado, al  final del camino, quienes se han fortalecido en sus esquivos propósitos han sido los oportunistas que ya tienen agendas electorales propias utilizando a nuestros mártires y demás víctimas de la represión.

En enemigo no cuenta muertos, quizá muchos heridos. Pero no porque nosotros contemos nuestras víctimas, enaltezcamos nuestros mártires quiere decir que podremos equilibrar la correlación de fuerzas en términos militares, pero hay que reconocerlo: ¡algo está mal aquí!
¿Qué debemos hacer?, Tener un ejército popular con correcta dirección ideológica. Lanzarlo a combatir y a destruir al ejército burgués, es lo que debemos hacer. ¿Queremos armas?, pues vamos a recuperarlas de sus manos. Queremos recursos bélicos, pues vamos a asaltar sus cuarteles. Hombres los tenemos, son las masas, los campesinos pobres, los obreros pobres, ellos son la fuerza que nos permitirá infringir una definitiva derrota a nuestros enemigos.

Los oportunistas rabiosos dicen: “No hemos sido preparados militarmente para combatir a la represión en ese plano”. Se olvidan o no quieren mirar el devenir histórico. La experiencia del proletariado internacional es rica en escuela, en línea militar. El presiente Mao elaboró la línea militar del proletariado, la guerra popular, ahí lo tenemos todo.

También tenemos la experiencia del proletariado internacional en el Perú, Filipinas, Turquía, la India; en las experiencias armadas en Brasil, Bolivia, Colombia y aquí en el país; es decir, hay que sistematizar y entender que, en el curso de la guerra, con ideología correcta, sabremos sacar lecciones e incorporar las luchas del proletariado internacional a nuestra experiencia en particular, a nuestra realidad en concreto.

Hay que ver y entender que los militares y la policía son la forma cómo se expresa de manera armada, represiva la dictadura los grandes burgueses y terratenientes. Basta ya de convocarlos, pretender sensibilizarlos y pensar que obren de “buena voluntad”. El único militar bueno es el que se deserta de su unidad y se viene a las filas del pueblo con todo su armamento. Ya lo acaban de demostrar tres militares en Colombia; denuncian a sus mandos, pliegan a las luchas del pueblo. Claro, el costo es alto, uno de ellos decidió inmolarse; otro: desaparecido y el restante enjuiciado y preso. Por fuera de eso no hay sino asesinos y verdugos del pueblo.

La experiencia nos dice mucho. En las luchas populares que se han desatado en Latinoamérica se ha evidenciado cómo y en qué condiciones han operado los militares: miserables, violentos, cruentos, manipuladores (se cobijan en las sotanas de la iglesia católica), es decir, prestos en defensa del viejo Estado y sus instituciones. Y no hartos con el reguero de sangre y dolor que han dejado en su orgía represiva, quieren más, se sienten humillados por que sí, también nos dimos modos de humillarlos, entonces quieren venganza porque no nos quieren dejar con victoria alguna en las manos. Hace pocos días el comandante del Ejército ecuatoriano solicitaba al régimen y a la Asamblea Nacional que “les den garantías para luchar en contra de los violentos”. Es decir, quieren patente de corso para matar, torturar, perseguir.

 ¿Debemos dejarnos intimidar?,

 ¿Debemos mostrar la otra mejilla? ¡Imposible!.

En Bolivia los militares jugaron un papel dirimente en las contradicciones inter burguesas (burguesía compradora y burguesía burocrática), ahora, serviles a la burguesía compradora reprimen a un pueblo golpeado, desencantado, que lucha y vierte sangre por alinearse a uno de los bandos burgueses, ajenos totalmente a sus verdaderos intereses.

En todos estos países están los pequeños burgueses, los “pacifistas” que claman no arrastrar a las masas a la violencia a la “no confrontación entre hermanos”, “los militares también son pueblo”; discurso trillado y miserable que desatiende la conformación de la sociedad en clases y la permanente y antagónica lucha que existe entre estas. Es precisamente la pequeña burguesía la que deviene en perros guardianes de la vieja democracia burguesa convocando a marchar como corderos, desarmar al pueblo, porque de esa manera no sólo le arrebatan sus herramientas de lucha popular violenta, sino que también los desmovilizan ideológicamente.
Lenin y el presidente Mao entendieron muy bien el rol que cumple la guerra cuando es expuesta como lucha de clases. Citan a Clausewitz y su brillante reflexión al respecto:
Lenin en Los Principios del Socialismo y las Guerras de 1914-1915 señalaba que “comprendemos el lazo inevitable que une las guerras con la lucha de clases en el interior del país, y en que comprendemos que no se puede suprimir las guerras sin suprimir antes las clases y sin instaurar el socialismo”, o que “La guerra es la prolongación de la política por otros medios", y desde luego, ese quehacer de la guerra no será de una manera anárquica, sin orden, sin estructura, sin línea, sin propósitos concretos, mucho menos, con cantatas, tambores, payasos, cacerolas, músicos y otras manifestaciones de la comparsa. La lucha es violenta, y si por alguna razón no puede ser violenta, la acción por sí mismo debe servir a que ésta tome ese carácter, violento. El presidente Mao sostenía:  "Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra".

Hoy la reacción en los países de Latinoamérica le declara la guerra a los trabajadores, campesinos, a las masas explotadas. ¿Debemos acaso bajar los brazos y ponernos a buen recaudo como ya lo está los cobardes, los oportunistas?, no, definitivamente, hay que “oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra revolucionaria a la guerra contrarrevolucionaria, oponer la guerra revolucionaria nacional a la guerra contrarrevolucionaria nacional y oponer la guerra revolucionaria de clase a la guerra contrarrevolucionaria de clase. La historia conoce sólo dos clases de guerras: las justas y las injustas. Apoyamos las guerras justas y nos oponemos a las injustas. Todas las guerras contrarrevolucionarias son injustas; todas las guerras revolucionarias son justas. 

El marxismo nos ensaña que hay que ser contundentes e inflexibles con el enemigo. Hay que aprender de la experiencia de la Comuna de París. Y sin pretender ser bíblicos, no hay que dejar piedra sobre piedra del viejo orden burgués-terrateniente.

Hay que ser contundentes con el enemigo y sus aliados. El presidente Gonzalo y la guerra popular nos dejan el libro abierto de su experiencia. No podemos acongojarnos o perder la objetividad en desconocer lo necesario de acciones contundentes y oportunas en su contexto como las de Taratá en Lima y Lucanamarca en Ayacucho; o la justa medida tomada en contra de María Elena Moyano en Villa El Salvador (Lima), que también nos han legado línea; respuestas legítimas que no sólo se inscriben dentro del plano de la guerra y su significado, sino por el mensaje que emite de que la lucha de clases es un acto cruento donde se dirimen las contradicciones antagónicas existentes entre estas. ¿Acaso el enemigo no tuvo su jauría de sangre en Socos, Pucayacu, Accomarca, Barrios Altos, La Cantuta? Palabra por palabra, golpe por golpe, sangre por sangre, Así el enemigo entenderá que no asiste a un sacrificio de becerros sino a confrontar a la clase, al pueblo en armas y que ahí va a encontrar su piedra de tope, a sus sepultureros.

El problema de la guerra siempre será un problema de Poder, y en los hechos se traduce en cómo someter al enemigo, quitarle su capacidad de combate, de ser necesario, aniquilarlo contundentemente y no nos referimos básicamente al problema militar, sino también al campo de las ideas. Stalin sostenía que “las ideas son más poderosas que las armas. Nosotros no dejamos que nuestros enemigos tengan armas, ¿por qué dejaríamos que tuvieran ideas?”  y hay que pensar bien en esto. El viejo Estado tiene su aparato armado, pero ese aparato se mueve en función de la ideología, de las ideas que les permiten detentar el poder en todos los órdenes. Entonces hay que combatir sus ideas, también en todos los órdenes, lo hacemos cuando combatimos al revisionismo, al oportunismo, es importante hacerlo, es ahí donde las ideas de la clase dominante se refinan, se amalgaman al discurso revolucionario o de las reivindicaciones de las masas. Esas armas son poderosas, tremendamente hostiles con la clase y el pueblo, entonces requiere ser combatida, y no sólo con ideas, con ideología, sino también con armas cruentas, porque son los mismos enemigos que el ejército burgués. El revisionismo y el oportunismo se despabila para diseñar la estrategia represiva del viejo Estado que son quienes culminan cruentamente la tarea de neutralizar a las masas.

Clausewitz señala cosas de importancia que hay que observarlas y considerarlas, no son ajenas a los requerimientos que tiene la clase y el pueblo el momento de confrontar a su enemigo antagónico. Manifiesta que “almas humanitarias podrán concebir fácilmente que exista una inutilización, un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra. Por muy bello que nos parezca nos vemos obligados a destruir tal error, pues en asuntos tan peligrosos como la guerra, los errores que se dejan subsistir por benignidad son precisamente los más perjudiciales”. Y cometer ese error es precisamente a lo que nos empuja el oportunismo cuando pregona que hay que movilizarse, que hay que protestar, pero con mimos, bombos, con pancartas, con cánticos lastimeros, tratan de disponer de un ejército de corderos que terminan en la mesa tendida de las clases dominantes.

Ese es el craso error que comete la clase y el pueblo cuando dejamos pasar de manera pusilánime la acción de aquellos que traicionan las luchas de las masas, cuando trafican con la sangre del pueblo en las elecciones, o cuando sin empacho alguno se regalan al enemigo como informantes por un puñado de monedas.

En la rebelión de octubre lo teníamos todo para conquistarle armas al enemigo, sin embargo, la dirigencia indígena puso el alto, las recogió y se las devolvió con acta de entrega recepción. Cuando se pudo hacer doler al enemigo, tanto como le hicieron doler a nuestro pueblo, también se puso el alto, porque la dirigencia del movimiento indígena, sindical y popular movilizó a las bases para ser quienes neutralicen la acción del combatiente consciente.

El enemigo de la clase y el pueblo no se merece piedad alguna.  Si tienen que verter sangre, pues bien, que la viertan, se están dispuesto a matar, entonces que estén dispuestos a morir.
Plegando al aforismo de Causewitz señalamos aquello de que “la guerra es un acto de fuerza y no existe límites en el empleo de ésta; cada beligerante impone al otro su ley; se establece una acción recíproca que, lógicamente, conducir al extremo”; es decir, el enemigo permanente y cotidianamente busca imponer su ley, no mide cómo ni en qué condiciones hacerlo, sólo imponer su ley;  ¿acaso nosotros, la clase, el campesinado pobre, las masas, no deberíamos hacer lo mismo?.

Está claro, la guerra no es una guerra limpia, no esperemos un enemigo que “respete los derechos humanos”, no exijamos que respete los derechos humanos porque no responde a las masas sino a quienes detentan el poder; no esperemos un enemigo que respete ancianos, mujeres embarazadas o niños, la guerra contra el pueblo es total, y la respuesta debe ser de igual manera, total, sin eufemismos, dura, cruenta, “el que emplee esa fuerza sin miramientos, sin economía de sangre, adquirirá superioridad si el enemigo no hace lo mismo”.

Hay que contraponer la guerra reaccionaria con guerra revolucionaria. El enemigo de la clase, del pueblo desata campañas militares, psicológicas, económicas, políticas en contra de las mayorías; pues bien, debemos confrontarlo también en ese orden, total, sin perder la perspectiva de que sustentarnos en aquello de que ellos, el enemigo, pelea a su manera, nosotros a la nuestra, sin perder la iniciativa, he ahí la clave de la acción.

Lo hemos palpado estos últimos días. Primero nos matan, nos sacan los ojos, después asoman resguardando camiones con “ayuda humanitaria”, plan “toda una vida” le llaman acá en el Ecuador, no diferente a la Alianza para el Progreso, el gobierno y la reacción se han volcado a hacer campañas sicológicas, a llevar víveres, abonos, semillas al campo, quieren, o pretenden comprar la conciencia de las masas con un plato de lentejas.

Hay que constituir o reconstituir partidos comunistas, pero como nos enseñó el presidente Gonzalo, militarizados. Hay que construir los tres instrumentos para la revolución de manera concéntrica y simultánea, pero hay que hacerlo mientras se lucha, mientras se participa de manera activa en la lucha de clases, mientras se desata violencia revolucionaria, eso acuña, eso le pone sello, eso le imprime la rúbrica de que dicha construcción apunta o se dirige a una sola meta, desatar la guerra popular. Si no hacemos nada de esto, nos pasaremos junto al pueblo contando muertos, mutilados, torturados, presos y desaparecidos mientras el poder seguirá en manos de nuestros opresores, explotadores y verdugos.

¡SI NO TENEMOS UN EJÉRCITO POPULAR, NADA TENEMOS!

¡SI NO COMBATIMOS AL REVISIONISMO, NADA HABREMOS HECHO!

¡SI ESTAMOS DISPUESTOS A MORIR POR NUESTRA IDEOLOGÍA, PUES BIEN, HAGAMOS QUE EL ENEMIGO DE LA CLASE Y DEL PUEBLO TAMBIÉN PONGA SU CUOTA DE SANGRE!

                ¡A PREPARAR LA GUERRA POPULAR EN MEDIO DE LA VIOLENCIA REVOLUCIONARIA!

¡SALVO EL PODER TODO ES ILUSIÓN!

A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO! 

viernes, 15 de noviembre de 2019

LA SANGRE URGENTE DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 1922


El 15 de noviembre de 1922 se constituye en el bautizo de sangre y fuego de la clase obrera en el Ecuador.

Obreros y trabajadores de la empresa eléctrica, portuarios, ferroviarios, carpinteros, todos, realizaron una serie de protestas los primeros días de noviembre de 1922 hasta culminar en la gran huelga general del 15 de noviembre del mismo año con reivindicaciones como pago de salarios, reducción de la jornada laboral, alto costo de la vida y otros.

La respuesta de las clases dominantes (grandes burgueses y grandes terratenientes) fue violenta, contundente, sangrienta. Cientos de obreros fueron masacrados y sus cuerpos arrojados al río Guayas.
Si bien es cierto -para entonces- las masas campesinas ya estaban fogueadas en la lucha violenta, por primera vez los obreros (clase naciente) pone sobre el tapete de la lucha de clases el uso de la violencia revolucionaria como una nueva forma de confrontar a sus verdugos y opresores.

Si por un lado el proletariado inauguró en el país una nueva forma de combatir al enemigo de la clase y del pueblo con violencia revolucionaria, el enemigo también hizo lo suyo, dejó ver qué estaba dispuesto a hacer para limitar o neutralizar la organización y lucha de los trabajadores.

Hoy, 97 años después las cosas son diferentes. El proletariado tiene una ideología todopoderosa, el marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo, ideología que es guía para la acción; que señala cuáles son los objetivos de la clase, las herramientas y formas que debe utilizar para la conquista no sólo de sus derechos dentro de la democracia burgués-terrateniente, sino de cara a la conquista del poder, siendo el problema del poder el aspecto fundamental.

Hoy, 97 años después, el elemento consciente de la clase sabe que sin violencia revolucionaria no es posible reivindicar derechos y arrancarle conquistas al viejo estado; que sin guerra popular es imposible la conquista del poder. Que no basta luchar contra las tres montañas que oprimen a la clase y el pueblo: el imperialismo, especialmente estadounidense, que domina al país; la semifeudalidad en el campo, que reproduce el atraso, le niega tierra a la mayoría del campesinado y lo oprime; y el capitalismo burocrático, la principal forma de capitalismo en el país, sometido al imperialismo. Que derrumbar estas tres montañas sólo es posible si aplastamos contundentemente al neorevisionismo y al oportunismo de toda laya.

El proletariado del Ecuador celebra su bautismo de fuego en un contexto de lucha. La rebelión de octubre de este año también marca nuevas formas de lucha; donde da cuenta de la importancia de la dirección proletaria de la lucha popular en todos los órdenes y formas; pero también sobre la responsabilidad de cumplir con nuevas tareas en un escenario que exige nuevas respuestas al oportunismo que se expresa de diferente manera.

El proletariado del Ecuador celebra su bautizo de fuego en medio de las más grandes crisis del capitalismo burocrático en los países del tercer mundo.

El sistema de Estado, la dictadura de grandes burgueses y grandes terratenientes tienen dificultades de sostener los viejos Estados. Se debilitan, lo debilitamos en cada jornada de lucha.

El capitalismo burocrático vive crisis. Su sistema de gobierno expuesto en los gobiernos democráticos, electoreros se vienen abajo por la decidida acción de las masas. No es que hay crisis de la propuesta bolivariana, del llamado “socialismo del siglo XXI”, o de los gobiernos que se dicen así mismos ”democráticos”, “liberales” o los que son señalados como “neoliberales”; no, esa es la cáscara, la forma cómo organizan la sociedad políticamente para dominarnos, lo que está en crisis es su base, su estructura, el capitalismo burocrático, y corresponde al proletariado organizar y dirigir las luchas de los trabajadores explotados, campesinos pobres, estudiantes conscientes, masas en general a persistir en acciones que carcoman el monstruo desde la entraña mientras construimos los instrumentos para la revolución donde con guerra popular hagamos el esfuerzo vital por no dejar piedra sobre piedra del viejo poder burgués-terrateniente.

Ayer cayó Correa; hoy Morales, pero también Macri, y no tardará en hacerlo el fascista de Bolsonaro, Moreno, Duque, o los relevos de éstos. ¿Qué decimos con esto?, que el problema no está en el gobierno, ya no hay modelo que pueda coincuidir en lo más mínimo con los requerimientos y demandas de las masas; que no debemos propiciar la lucha por la reforma, por el cambio de gobierno, sino por la conquista del Poder.

Honor y Gloria eterna para los mártires del 15 de noviembre de 1922. Honor y Gloria a los trabajadores y luchadores populares mártires de la rebelión de octubre, para aquellos que vierten generosamente su sangre en Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Haití, Irak, Yemen, Palestina, en todos los países oprimidos del mundo.

¡VIVA LA CLASE OBRERA!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO-PENSAMIENTO GONZALO:                        IDEOLOGÍA DEL PROLETARIADO INTERNACIONAL!

¡HONOR Y GLORIA A LOS MÁRTIRES DEL 15 DE NOVIEMBNRE DE 1922!

¡HONOR Y GLORIA A LOS TRABAJADORES MÁRTIRES EN LAS JORNADAS DE LUCHA EN LOS PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO!

LA REBELIÓN DE LOS PUEBLOS PRESENTE EN EL ECUADOR, CHILE, COLOMBIA, HAITÍ Y DEMÁS PUEBLOS OPRIMIDOS DEL MUNDO.

¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO!

martes, 5 de noviembre de 2019

Declaracion Conjunta de Partido y Organizaciones MLM Sobre las crescientes protestas populares en America Latina.



 ¡Proletarios de todos los países, uníos!


América Latina: ¡Desarrollar la creciente protesta popular todo en función de iniciar la guerra popular bajo la dirección del Partido Comunista militarizado!
Toda América Latina está llena de leña seca, que arderá pronto en una gran llamarada

Así pues, si nos sujetamos al marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung [hoy, marxismo-leninismo-maoísmo] y a partir de él analizamos la realidad concreta de la revolución peruana tenemos que concluir que vivimos una situación revolucionaria en desarrollo y, en consecuencia, toda estrategia, táctica y acción políticas deben partir de tal reconocimiento, pues de otra manera erraremos gravemente. En síntesis, la lucha de clases en la actualidad y en su perspectiva, la contienda antagónica entre revolución y contrarrevolución, sólo puede ser vista certera y correctamente y aplicada con firmeza y decisión si se parte de reconocer la existencia de situación revolucionaria en desarrollo; es a partir de este reconocimiento que el proletariado y su Partido y los revolucionarios en el país pueden enjuiciar la actual situación política y establecer su táctica”.
(Presidente Gonzalo doc.: Desarrollemos la Creciente Protesta Popular, 1979)

Expresamos nuestro saludo y solidaridad internacionalista proletaria al proletariado y las masas del pueblo del Ecuador y del pueblo de Chile que con sus heroicas jornadas de lucha y como parte de los pueblos de America Latina, luchan por la defensa de sus derechos, libertades, conquistas y beneficios alcanzados en dura lucha contra los explotadores y su aparato de represión el viejo Estado, violencia organizada de grandes burgueses y terratenientes al servicio del imperialismo, principalmente yanqui, están clamando por la dirección del Partido Comunista militarizado para levantarse en poderosa revolución de nueva democracia para barrer con guerra popular la vieja sociedad de explotación y opresión y el viejo Estado que la mantiene y defiende. Para culminada la revolución democrática pasar inmediata e ininterrumpidamente al socialismo y proseguir con revoluciones culturales proletarias hasta llegar al dorado comunismo.

Extendemos este saludo y solidaridad al proletariado y a las masas de todos los pueblos de América Latina que con sus luchas están expresando la necesidad de levantarse en poderosa rebelión bajo la dirección de su Partido Comunista militarizado, Partido Comunista, marxista-leninista-maoísta, que aplicando las contribuciones de validez universal del presidente gonzalo inicie y desarrolle la guerra popular para barrer al imperialismo, la semifeudalidad y el capitalismo burocrático que nos devoran y oprime, siguiendo el camino de cercar las ciudades desde el campo y establecer el nuevo Poder.

Consideramos necesario partir de un breve análisis del desarrollo de la situación revolucionaria en América Latina, que se expresa en las movilizaciones, protestas y levantamientos de las masas populares, como los últimos levantamientos de resistencia popular en Chile y en el Ecuador y ver las particularidades de éstos últimos y de otros producidos en esta última década con respecto a los anteriores, es decir de fines de los 80 del siglo anterior hasta la primera década del presente, con el fin de sacar las lecciones correspondientes y reafirmamos en la tarea pendiente del Partido Comunista para iniciar la guerra popular.

Para abordarlo, es necesario partir de algunas consideraciones, como: La crisis general del imperialismo, del imperialismo yanqui principalmente, por ser el principal que nos domina, se descarga no solo sobre las espaldas del propio proletariado de los Estados Unidos, sino en gran medida en nuestros países por su condición semicolonial y semifeudal sobre la cual se desenvuelve un capitalismo burocrático. Como señalara el Presidente Mao Tse Tung: El imperialismo esquilma más y más a las naciones oprimidas las cuales se levantan en poderosas tormentas revolucionarias debiendo ser dirigidas por sus partidos comunistas.

Desde finales de los años 80 y  a lo largo de los noventa del siglo pasado asistimos a la profundización de la situación semicolonial de nuestros países con la aplicación del “consenso de Washington”, su llamado “neoliberalismo” con “ “privatizaciones” y “desregulación” acompañados de los “paquetazos” de medidas económicas anti-populares.

Durante todos estos años, en forma desigual, en diferentes países del continente como México, Venezuela, Ecuador, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Haití etc. de acuerdo al desarrollo de las condiciones objetivas y subjetivas se desarrolla un fuerte movimiento de protesta y descontento de las masas contra el viejo Estado, sus gobiernos reaccionarios, partidos legales e instituciones, llegando en algunos casos con grandes levantamientos y oleadas populares de resistencia por la defensa de derechos y conquistas alcanzados en duras jornadas de lucha a lo largo del siglo pasado. Estos movimientos se caracterizaron casi sin excepción por ser levantamientos citadinos espontáneos a los que se plegaba el campesinado.

Por lo señalado anteriormente, vivimos una situación revolucionaria en desarrollo desigual en el mundo y en América Latina, esta se viene expresando con toda nitidez en la creciente protestas populares y los movimientos de las masas, ¿que corresponde? Forjar una dirección revolucionaria como condición  subjetiva para la revolución, el Partido Comunista marxista-leninista-maoísta militarizado, para destruir las tres montañas que nos oprimen (el imperialismo, la semifeudalidad y el capitalismo burocrático) con guerra popular.

Sin la dirección del proletariado a través de su Partido Comunista, la lucha del campesinado por la tierra, problema principal de la revolución democrática, en la mayoría de los casos no pasó los límites locales o regionales. Estos movimientos no podían llevar al levantamiento del campesinado como fuerza principal de la revolución para seguir el camino de cercar las ciudades desde el campo. Como las masas son arena de contienda no sólo entre revolución y contrarrevolución, sino también arena de contienda reaccionaria; como no se aprovechó la movilización espontáneamente de las masas para organizarlas científicamente bajo dirección del partido revolucionario, se montaron sobre sus luchas toda clase de oportunistas y reaccionarios para servir a los intereses del viejo Estado.

Pues, como siempre, los oportunistas y revisionistas de toda laya se montaron sobre las justas protestas de las masas encolerizadas para desviarlas con sus llamados al “diálogo” y a la “negociación” y a la “constituyente” para una nueva reestructuración del viejo Estado en Chile, Ecuador, Bolivia, etc. Con el servicio de estos traidores, los frutos de los movimientos populares fueron capitalizados por una de las dos facciones de la gran burguesía (compradora y burocrático) y grupos en que estas se dividen para dirimir sus disputas y reestructurar el viejo Estado centralizando más el Poder en el Ejecutivo para, entre otro, reprimir la revolución  que está en gestación dando lugar a gobiernos fascistas-corporativos en algunos de estos países, mientras en otros se mantuvo el régimen demo-burgués reaccionario centralizando el Poder  en el Presidente o en el  Ejecutivo (absolutismo presidencialista o del Ejecutivo).

Así, en las dos décadas anteriores a la presente, que ya está finalizando, caen una serie de gobiernos reaccionarios principalmente de la facción compradora y los suceden otros de la misma facción y, en menos casos, de la facción burocrática,  en algunos casos encabezados por el oportunismo. Estos gobiernos, pese a sus diferencias o matices reeaccionarios, van aplicar sin excepción y bajo la supervisión del Banco Mundial (BM) la parte complementaria de las “reformas estructurales neoliberales”, la llamada “segunda ola de reformas” con las “ayudas no retributivas”, que se aplican desde México pasando por Brasil hasta Argentina y Chile, esto es, desde el sur del Río Grande hasta la Patagonia. Estas “ayudas” de combate a la pobreza son para justificar el mayor saqueo de las riquezas naturales, ampliar la base social de los regímenes y mantener a raya el descontento popular mediante las llamadas “políticas re-distributivas”o de “goteo hacia abajo”.

 Los gobiernos de la facción burocrática, tan lacaya del imperialismo como la compradora, presentaron la redoblada explotación imperialista sobre nuestros países en Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, etc: crecimiento de la inversión imperialista directa (FDI), de la deuda externa (convertida en los 90 en “deuda soberana”) y el saqueo de nuestras riquezas naturales, rebautizado como “neoextractivismo”, con algunos matices de política económica, como una “política nacionalista”, “anti-imperialista” y en algunos casos como el “Socialismo del siglo XXI”. Estos, se pusieron al servicio del plan yanqui, de la superpotencia hegemónica única, que llevó al crecimiento sin precedentes de la especulación financiera y del endeudamiento mundial, de la exportación de capitales principalmente a China y los países del Tercer Mundo como inversión extranjera directa a través de sus filiales, del comercio de bienes intermedios y de commodities. Incorporando todos estos países a la autoridad del Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la Organización Mundial del Comercio  (OMC), bajo hegemonía del imperialismo yanqui.

Pero, en los países de América Latina no solo se dio la mayor dominio y sometimiento del imperialismo principalmente yanqui sobre todos ellos, sino que estos países también se abrieron a la mayor penetración de las demás potencias imperialistas como Alemania, España, Francia, Rusia, Japón, China social-imperialista, etc. Agudizando la contienda inter-imperialista por estos países. Y, como tenía que ser, sucedió una nueva crisis imperialista, la del 2007-2008, la peor del imperialismo, crisis del cual todavía no pueden salir, están entrampados y el 2002 y 2020 esta se agudizara más, están ingresando a una nueva crisis general de consecuencias imprevisibles. Con la crisis mundial se acabó el boom de los precios de los commodities y se volvieron a incrementar los índices de pobreza, desempleo, desnutrición con crecimiento de la “desigualdad”.

El imperialismo, principalmente yanqui persiste en su infame objetivo de ser superpotencia hegemónica única en el mundo, desenvuelve su plan dividiendo al mundo en seis Comandos Militares, América Latina ha sido incorporada, una parte, dentro del ámbito del Comando Norte que abarca hasta México, y otra parte, desde la frontera sur de México hacia abajo a cargo del Comando Sur de los EE.UU. Nuevo rol de los ejército latinoamericanos en las tareas internas de represión, en la guerra contra el pueblo. Mayor intervención imperialista yanqui contra nuestros países: en el Perú a partir de 1992 (“autogolpe de Fujimori”), el imperialismo yanqui paso a dirigir directamente la guerra contrarrevolucionaria con su llamada “guerra de baja intensidad” contra la guerra popular; intervención militar en México (Plan Puebla-Panamá y plan Mérida), en Colombia y países vecinos con el Plan Colombia; despliegue de su sistema de bases militares en América del Sur que continúa hasta ahora, y puesta en funcionamiento de la IV Flota de los EE.UU., para controlar desde América Central, el Caribe y América del Sur. Agresión del imperialismo yanqui contra Venezuela bajo la forma de “guerra de baja intensidad” desde enero de 2018 y que apunta contra el desarrollo de la revolución en Brasil. Estos son algunos hechos que mencionamos por su implicación en el desarrollo de la situación objetiva.

La profundización de la situación semicolonial de los países de América Latina produjo una repercusión mayor y más larga de la crisis imperialista mundial. A lo largo de la presente década, se fue agravando la situación de la vieja sociedad en estos países, que durante las dos décadas anteriores había vivido ilusionada por el espejismo de la “modernización”, por el remate de lo que había acumulado el Estado en décadas y por los altos precios de las materias primas o commodities en el mercado mundial, crecimiento cuyos beneficiaron como siempre fueron un puñado de grandes burgueses nacionales y extranjeros; pero pasado este “boom”, el verdadero desarrollo nacional quedó ausente, todas estas sociedades “siguieron siendo tan atrasadas y desiguales como antes” como se ha ventilado en las elecciones reaccionarias en Bolivia de Morales-García. La sociedad semicolonial y semifeudal donde se desenvuelve un capitalismo burocrático se mantuvo por la inercia (lo viejo se niega a morir)  y la fuerza de las armas.

Consecuencia, en esta década se expresa una mayor descomposición del viejo Estado que la sostiene y defiende. Crisis políticas de los regímenes reaccionarios, de ambas fracciones, incluyendo los encabezados por el oportunismo. Regímenes aupados en el gobierno para administrar los viejos Estados en condiciones de cierta bonanza fiscal (“goteo”) los que les permitió manipular a las masas y aplicar corporativismo y clientelismo para contenerlas usando los “programas sociales” como en el Brasil con el gobierno reaccionario encabezado por Lula y el PT. 

El agravamiento de la crisis general del imperialismo lleva a que los gobiernos de la facción burocrática como el de Maduro en Venezuela, entren en contradicción con el imperialismo, pues éste, para incrementar sus superganancias ante la crisis tiene necesidad de “privatizar” los activos de las grandes empresas estatales que se mantuvieron como tales y persigue una mayor “apertura económica” de los países bajo gobiernos de la burocrática. Por eso en estos países, la contienda entre las facciones reaccionarias por el control del Ejecutivo se agudizó. Siempre bajo control del gran titiritero, el imperialismo yanqui, y las fuerzas armadas reaccionaria como árbitros de la situación.

En la segunda década del presente siglo que está por finalizar, conforme avanza la crisis del capitalismo burocrático en América Latina regresan las políticas de ajuste fiscal, con recorte de las pensiones de derechos y beneficios, con empeoramiento del empleo y de los salarios, con la disminución de las “ayudas” y subvencionan. Están de vuelta los “paquetazos” y la protesta y la resistencia de las masas populares como su contraparte. La reacción atiza la revolución.

Este período tiene de común, “solucionar sus  crisis”  con “cambios de gobierno” o “cambio de caballos en el viejo Estado terrateniente-burocrático”, todos, fieles representantes y al servicio del imperialismo, principalmente yanqui. O como hemos visto recientemente en el Ecuador, con salida reaccionaria por mantener al actual gobierno mediante el “diálogo” con los llamados “movimientos sociales”, bajo dirección de oportunistas, reformistas y revisionistas quienes y como siempre se montaron  para dividir y  desmovilizar a las masas a cambio de dejar sin efecto la medida más antipopular del “paquetazo”,  el “gasolinazo” entre otros. No ha sido resuelto los temas de derechos del pueblo, libertades, conquistas y beneficios y reivindicaciones del proletariado y el pueblo del Ecuador porque estos reaccionarios jamás lo resolverán.

Crisis de la vieja sociedad, crisis del capitalismo burocrático y crisis del viejo Estado terrateniente-burocrático, que lo defiende y sostiene. Crisis del parlamento y de todas las instituciones demo-burguesas. Sometimiento de los otros poderes al Ejecutivo con el aval y sostén de las fuerzas armadas reaccionarias y del aparato burocrático del Estado. Proceso de reaccionarización del viejo Estado inevitablemente nos conduce al fascismo, viene desde el siglo XX. Esto se da en calma? Jamás se dará en calma, se hace en dura pugna entre las facciones y grupos de la gran burguesía. El Presidente Gonzalo en el II Pleno dice; ver el nuevo fascismo, muy importante profundizar el estudio y los fundamentos que existen en “comentarios acerca del golpe del 92” tanto en burguesía compradora como en la burguesía burocrática.

Círculo de fuego de la explotación y opresión de las tres montañas sobre las masas de obreros, campesinos y pequeños burgueses y de la burguesía nacional que enfrenta una mayor ruina. Masas, que luchan por conservar lo ganado en dura lucha de clases y por no pauperizar más con la nueva crisis, vaivenes que se repetirán cíclicamente en este sistema imperante y que solo la invencible Guerra Popular podrá barrer. Resistencia de las masas contra de las famosas “reformas y ajustes económicos y laborales” medidas de los gobiernos reaccionarios que persiguen descargar la grave crisis de este caduco sistema de explotación y opresión sobre las espaldas de las masas, tanto del campo y de la ciudad,  esta crisis agudiza la contradicción masas populares-gobierno reaccionario. Expresión de la agudización de las contradicciones de la vieja sociedad: masas-feudalidad, pueblo-capitalismo burocrático y nación-imperialismo.

Agudización de todas las contradicciones. Nuevo período de ascenso de los movimientos y luchas de las masas populares, que en esta década va mostrando un carácter distintivo de todos los ciclos anteriores de  las oleadas de protestas populares como parte de la nueva gran ola de la Revolución Proletaria Mundial. Carácter distintivo, que muestra la maduración de las condiciones subjetivas de la revolución, el heroico combatiente que ha de dirigir la revolución está entrando en escena. El camino abierto con el inicio de la guerra popular en el Perú el 17 de mayo de 1980, mostrando la plena vigencia y poderío del maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, y la universalidad e invencibilidad de la guerra popular, es antorcha que ilumina el camino a seguir por el proletariado internacional y pueblos y naciones oprimidas de América Latina y del mundo. Los Partidos Comunistas y Organizaciones Revolucionarias de América Latina enarbolan, defienden y aplican el marxismo-leninismo-maoísmo a las condiciones concretas de cada uno de sus países con los aportes de validez universal del Presidente Gonzalo.

El carácter distintivo de las protestas y levantamientos populares se ha podido establecer en las grandes protestas de las masas en 2013-2014 que empujaron la bancarrota de la administración del viejo Estado brasileño por el PT hasta las protestas de la actualidad pasando por el boicot masivo del año pasado para las elecciones de recambio de autoridades del viejo Estado brasileño. Todo este proceso de creciente protesta popular espontáneo va siendo impulsado y dirigido por el factor consciente que se va fundiendo con él. Resultado a la vista, es que el proletariado y el pueblo se va dotando de la dirección del partido revolucionario, del Partido Comunista. La revolución, el camino democrático, desenvuelve una creciente protesta popular y se orienta al desborde en función de iniciar la Guerra Popular siguiendo el camino de cercar las ciudades desde el campo. Guerra Popular hasta el comunismo.

En pocos días las masas de Ecuador y Chile han irrumpido como un verdadero tifón, sacudiendo todo el viejo orden de opresión, se enfrentó y aun combaten y resisten con heroísmo a las hordas de la reacción. Los maoístas en estos países se están lanzando audazmente al combate popular en las primeras filas, bregando por dirigir la acción de las masas en lucha, educándolas en la violencia revolucionaria y en la lucha irreconciliable contra el oportunismo, conquistando importantes victorias para la clase y el pueblo, desarrollando la creciente protesta popular, impulsando la revolución de nueva democracia y el proceso de reconstitución o constitución de los partidos comunistas militarizados y la preparación del inicio de más y más guerras populares hasta conquistar el poder para el proletariado y el pueblo, de forma ininterrumpida llegar al socialismo y a través de gran revolución cultural proletaria alcanzar la meta dorada de la humanidad, el comunismo

En Chile, el gobierno archireacionário de Pinẽra declaro el toque de queda, la primera vez desde el fascista de Pinochet, y declaro abiertamente que era una guerra contra el pueblo. Ante al terror reaccionario las masas no se detienen ni por un minuto, están atropellando las viejas direcciones oportunistas e incendiando todo el viejo orden de opresión.

En el Ecuador, a diferencia de los levantamientos populares de los 90 y de la primera década del presente siglo, este último que ha durado más de 12 días y que ha terminado como los anteriores, bajo la dirección de los oportunistas y reformistas, con la capitulación, estos han vendido la rebelión de las masas por un plato de lentejas, es decir aceptando las medidas reaccionarias contra el salario, la terceriarización, recortes de derechos y otras a cambio de dejar sin efecto las alzas de la gasolina, también tiene ese carácter distintivo como el señalado para el caso del Brasil, es decir, los comunistas en contra de las direcciones oportunistas que se montaron sobre la justa lucha de las masas han pugnado por dirigir y aplicado el educar a las masas en la violencia revolucionaria y la lucha a muerte contra el revisionismo.

En la lucha por la dirección del amplio levantamiento popular, los comunistas tanto de Ecuador y de Chile combaten, politizan y movilizan con decisión y aplicando la justa y correcta línea proletaria en favor del campesinado principalmente pobre de las regiones. Estos, por el correcto estilo de trabajo de los revolucionarios ha dado un importante salto y avance, ligado al proletariado representado por el Partido Comunista, forjando así la alianza obrero-campesina en los hechos y fue allí donde el levantamiento popular mostró su carácter más combativo y avanzado.


Los comunistas en el Ecuador y en Chile, que bregan por la reconstitución del Partido en dura lucha de clases y pugnando por dirigir a las masas en el curso mismo de las acciones, están ganando poderosos vínculos con las masas movilizadas y mejorando las condiciones para el desarrollo de los instrumentos de la revolución, principalmente del Partido de nuevo tipo, un Partido Comunista militarizado. Aquí también, la revolución, el camino democrático, teniendo como eje el proletariado bajo la dirección de su Partido, avanza en su reconstitución, marcha a desarrollar la creciente protesta popular, vivimos una situación revolucionaria en desarrollo desigual y el avance de la revolución, del camino democrático es parte de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial comandada por el maoísmo.

En este nuevo período de ascenso del movimiento popular de liberación y que se abre paso a grandes movilizaciones populares en junio de 2013-14 en Brasil contra el gobierno oportunista del PT, en Ecuador con las iniciadas el 2014-15 contra el gobierno de Correa y su continuación contra el actual gobierno de Moreno, los de México en los últimos años y las más recientes en Chile, tienen una característica que lo diferencias de todos los anteriores y ésta es la maduración de las condiciones subjetivas de la revolución. Es decir, que en algunos casos, el desarrollo del camino democrático opuesto al camino burocrático de los grandes burgueses y terratenientes desenvuelve la creciente protesta popular y se orienta al desborde en función de iniciar la guerra popular y desarrollarla hasta el comunismo, para unirse con las guerras populares ya iniciadas como en el Perú, La India, las Filipinas, Turquía. Siguiendo al Presidente Mao Tse Tung decimos: Toda América Latina está llena de leña seca, que arderá pronto en una gran llamarada.

La cuestión que nos plantea esta situación es la de desarrollar como tarea de choque la tarea de la culminación de la reconstitución del Partido Comunista, de acuerdo a las condiciones específicas de cada país, para desarrollar la revolución, el camino democrático, cuyo eje es el proletariado bajo la dirección de su Partido Comunista militarizado para apuntar al desborde popular, esto es, al desarrollo de la lucha de masas que vaya más allá de lo que permite el ordenamiento estatal reaccionario; todo en función de iniciar la guerra popular, que siguiendo el camino de cercar las ciudades desde el campo destruya el viejo orden y construya el nuevo Poder, la dictadura conjunta de las clases revolucionarias bajo la dirección del Partido Comunista militarizado, con comités populares y las bases de apoyo revolucionarias destruyendo parte por parte el viejo Estado terrateniente-burocrático a fin de conquistar el Poder en todo el país y establecer la República Popular en cada uno de nuestros países y pasar sin interrupción alguna a desarrollar la revolución socialista bajo la dictadura del proletariado y con sucesivas revoluciones culturales proletarias llegar a nuestra meta, el comunismo.

¡Enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo principalmente el maoísmo!
¡Poner el maoísmo como mando y guía de la Revolución Proletaria Mundial!

¡Constituir o reconstituir Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas militarizados!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo con los aportes de validez universal del Presidente Gonzalo!
¡Abajo la guerra imperialista!

¡Viva la invencibilidad de la Guerra Popular!

¡Combatir el imperialismo, el revisionismo y la reacción indesligable e implacablemente!

¡Honor y gloria a los héroes del pueblo de América Latina!


Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Partido Comunista del Perú
Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Partido Comunista del Colombia -(Fracción Roja)
Núcleo Revolucionario por la Reconstitución del Partido Comunista de México
Comité Bandera Roja – Alemania
Comités para la Fundación del Partido Comunista (Maoísta) de Austria


Octubre de 2019