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jueves, 2 de febrero de 2017

¡NO VOTAR!, ¡BOICOTEAR LAS ELECCIONES!


“Si me permitieran, les diría que lo principal de las elecciones es boicotearlas y, si es posible, impedirlas ¿Qué va a ganar el pueblo? Nada,  Nada va a ganar con la renovación electoral Eso creo que es una cosa muy clara en la historia del país” Presidente Gonzalo


Una vez más el país ha entrado en la campaña electoral de cara a los comicios presidenciales a realizarse el 19 de febrero del presente año.

Una vez más nuestro pueblo es obligado a asistir a un purulento proceso electoral  cuyo contenido  se ha convertido en un verdadero espejo que refleja la forma como opera la vieja democracia burgués-terrateniente.

La pugna entre la burguesía comparadora y la burguesía burocrática ha llegado a su punto más álgido.

El régimen de Alianza País vuelve a reeditar sus alianzas  con los sectores del sindicalismo capitulador, movimiento indígena  y campesinado domesticado; con ciertos partidos  “revolucionarios” amaestrados, como el PCE oportunista; socialistas, y hasta con algunos sectores de la burguesía compradora que no ven con “malos ojos” la gestión gubernamental del régimen de la cual se ha beneficiado.

Del “otro lado”, dos frentes. Uno, la rancia burguesía compradora representada por el banquero Lasso, la expresión más recalcitrante de la banca y los grandes terratenientes. Paralelamente Cinthya Viteri, de Madera de Guerrero, otra manifestación de la burguesía compradora entrelazada con los grandes importadores, comerciantes y también con los terratenientes.

Como posición del centro a la izquierda, la llamada Unidad De Las Izquierdas, una coalición ecléctica que procura mostrarse como una “tercera vía”, algo así como el basurero de la izquierda oportunista y revisionista que aúpa a “Unidad Popular” (extinto MPD), el indigenismo ambiguo de Pachakutik, algunos sobrevivientes de la Izquierda Democrática, los autodenominados “movimientos sociales” y los residuos corporativistas de las FFAA liderados por el general retirado Paco Moncayo, candidato presidencial. Esta “unidad” sumida en el más abyecto pragmatismo es lo que dijera el Presidente Gonzalo, “una verdadera coladera de contradicciones como una colusión y pugna ¿Qué los une? La colusión, los afanes, seguir el camino del cretinismo parlamentario”.

Las contradicciones interburguesas expuestas en la actual campaña, ha estado marcada por las mutuas acusaciones de corrupción presentadas  en el manejo de concesiones petroleras (Petroecuador), y desde luego, toda la podredumbre que gira en torno a la constructora Oderbech que salpica a unos y a otros; el jaqueo de cuentas de los correos electrónicos de algunos de los candidatos, y la presencia de candidatos reciclados de los programas “basura” de la televisión nacional.

Tanta degradación se presenta precisamente cuando las elecciones acaecen cruciales para la reacción ante escenarios tan complejos como son los que se desarrollan en la arena internacional, donde  las contradicciones inter imperialistas son dirimidas con violencia cruenta, forzando una nueva repartija y con ella un nuevo  realineamiento de las semi colonias, particularmente dentro de los nuevos planes que tiene la superpotencia imperialista de EEUU y la potencia imperialista rusa.

La importancia que tienen estas elecciones también está marcada por el interés que tiene la burguesía burocrática por profundizar la reforma estatal que ha tenido serios tropiezos en su concreción ante la abrupta caída del precio del petróleo, sin cuyos ingresos, la reforma, se ha constreñido, no permitiendo la reactivación temporaria del capitalismo burocrático, que dicho sea de paso se desmorona vertiginosamente.

La profunda crisis que aqueja al viejo estado y que se expone de manera palmaria en la mayor pauperización en los niveles de vida de nuestro pueblo, es aprovechada por los candidatos de distinta laya para vomitar su mercado de ofertas electorales viciadas del más aberrante e insano populismo. Está demás citar cuánto y qué ofrece cada uno de los candidatos presidenciales, todos, traficando con la voluntad de nuestro pueblo que de una u otra manera aún está alineado  y transita  el derrotero que marca la vieja democracia a través de las elecciones.

El viejo estado burgués-terrateniente, hoy como ayer, manifiesto como una verdadera maquinaria burocrático-militar,  en las últimas semanas ha dejado ver su alto grado de descomposición, no solo a nivel estructural, sino también en el orden de su organización política y gubernamental. Las entrañas del  actual régimen fascista es espuria, se muestra como es: podrido, represivo, desfoliador, demagogo, entreguista, deviene de los regímenes anteriores acarreando consigo, además de represión, explotación y miseria,  la subsistencia de un eje transversal propio de las semicolonias semifeudales: la corrupción.

Sólo los canallas o los bobos pueden creer que el proletario debe primero conquistar las mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe conquistar el poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo poder...Lenin

El marxismo ha contribuido científicamente a definir claramente qué es la democracia, a quién sirve y cómo opera en el campo de la superestructura. Pero el marxismo-leninismo-maoísmo, también ha sabido delimitar  cuáles son las tareas  de los comunistas y del elemento consiente en el seno del pueblo respecto de estos procesos demo burgueses.

Engels sostenía que la democracia es la forma lógica del dominio burgués; y el marxismo leninismo acuña una definición y rol claro de las elecciones y del parlamentarismo burgués cuando identifica que “cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésta es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”, aspecto que ha sido plenamente notorio en la democracia burgués-terrateniente en el Ecuador donde el pueblo enajenado y alienado ya sea por las relaciones de producción como por el permanente trabajo que hace el viejo estado en el campo de la conciencia, ante la falta de correcta dirección ideológica, recurrentemente se ha movido  bajo la sombra de la democracia farisea creyendo que desde los procesos electorales puede elegir a sus mandatarios que encaramados en  la presidencia o la asamblea, van a solucionar sus problemas, sus requerimientos.

Los comunistas estamos claros que “el parlamentarismo ha caducado históricamente” es la verdad, pero eso lo sabemos nosotros, las masas no, aún se muestran permeables a los procesos electorales, en esa medida nos corresponde “decirles la amarga verdad, de decirles que sus prejuicios democrático-burgueses y parlamentarios son eso, prejuicios, pero al mismo tiempo, debéis observar serenamente el estado real de conciencia y de preparación de la clase entera (y no sólo de su vanguardia comunista), de toda la masa trabajadora entera (y no sólo de sus individuos avanzados). (Lenin); nos corresponde difundir cuál es el rol de las elecciones, cómo éstas pretenden vendernos la idea de que al votar somos “soberanos” y los “elegidos” nuestros legítimos representantes.

 Nos corresponde decir y demostrar en los hechos cómo esta democracia burguesa está al servicio de la gran burguesía, grandes terratenientes y del imperialismo; que la única democracia que le es útil a las masas explotadas en países como el nuestro: semicolonial y semifeudal, es la que se refrenda o construye en la revolución de Nueva Democracia, que es la expresión estructural y organizativa de la economía, política, social, cultural del nuevo estado de dictadura conjunta, obrero-campesina-pequeña burguesía,  donde el rol ideológico del proletariado es  fundamental porque garantiza el tránsito al socialismo. Que por fuera de ese sistema de estado, de dictadura conjunta, no hay democracia que responda a sus intereses.

El Manifiesto Comunista también establece las condiciones en las que se debe transitar el  camino para la liberación de las masas oprimidas de la opresión y explotación: “[Los comunistas] Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.” Y hay que entenderlo, ese viejo orden social existente y que oprime a las masas jamás podrá ser demolido desde el voto, desde el ánfora, con blandas y esquivas medidas o gobiernos reformistas, que para hacerlo, el pueblo con dirección proletaria  debe, necesaria e inevitablemente,  hacer su guerra, que es guerra popular,  que únicamente a través de ella podrá enterrar no solo la vieja democracia, sino el viejo estado en su conjunto, el viejo poder de la gran burguesía y de los grandes terratenientes e infringirle una contundente derrota al imperialismo yanqui, fundamentalmente.

¡ELECCIONES NO!, ¡GUERRA POPULAR SI!

 Este poderoso grito de guerra emitido por el Partido Comunista del Perú  resume cuáles son las tareas estratégicas del proletariado. Imponer, con guerra popular, el camino democrático ante el viejo camino de la reacción, el camino burocrático.

Si bien es cierto, los actuales niveles de organización de las masas y de su vanguardia, el proletariado, no nos permite confrontar las elecciones desde la guerra popular, hoy debemos bregar por combatir el proceso electoral como un componente sustancial del gran Plan Estratégico de construcción simultánea y concéntrica de los tres instrumentos para la revolución: partido, frente y ejército popular.

Impulsar el NO VOTAR nos permite desenmascarar el carácter de clase que tienen las elecciones. No cabe el voto nulo, o el voto en blanco, pues de todas maneras se vota, y al hacerlo avalamos el viejo instrumento de dominación con el que cuenta la reacción para mantener a nuestro pueblo oprimido, alienado, aherrojado por fuera de la lucha de clases y la guerra popular, es decir, por fuera del camino democrático.

¿QUÉ HACER?

NO VOTAR es una consigna y acción importante, pero es pasiva, consiguientemente debe ir de la mano de acciones que expliquen a las masas  del por qué no hacerlo.

NO VOTAR es importante, desdeña de la vieja democracia y su camino burocrático, pero a esa consigna hay que volverla mucho más combativa, que se complemente con la acción directa de las masas, por lo tanto también hay que  BOICOTEAR LAS ELECCIONES, y, como dice el Presidente Gonzalo, de ser posible, HAY QUE IMPEDIRLAS.

BOICOTEAR LAS ELECCIONES COMO APORTE A LA PREPARACIÓN DE LA GUERRA POPULAR EN EL PAÍS Y EL DESARROLLO DE LA NUEVA DEMOCRACIA AL SERVICIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL, es lo que debemos hacer.

·         Desenmascarar el carácter de clase que tienen las elecciones, de cómo éstas sirven para vivificar la vieja democracia burgués terrateniente, y que ésta, es incompatible con los requerimientos del proletariado y demás clases explotadas.

·         Desenmascarar a la izquierda revisionista que desde el discurso seudo revolucionario convoca a las masas a participar en las elecciones. De igual manera al oportunismo, que cabalgando sobre las organizaciones sindicales, campesinas y populares arrastran a las masas para ponerlas a la cola de la burguesía en la caduca democracia electorera.

·          Desplegar una masiva campaña por el NO VOTAR, BOICOTEAR LAS ELECCIONES. Petardear los sueños constitucionalistas de la gran burguesía, grandes terratenientes y sus testaferros en el seno del pueblo: el revisionismo.

NO VOTAR. BOICOTEAR LAS ELECCIONES, una tarea compleja pero necesaria. Sujetos de nuestras capacidades y limitaciones coyunturales debemos hacerlo, no importa cuánto avancemos en esa tarea, debemos desplegarla, ejecutarla, es nuestra responsabilidad de frente a la lucha de clases, la revolución y la conquista del poder. Hay que entender bien esto, boicotear las elecciones es también un problema de principios, de guerra, ya Lenin lo sostenía: El boicot es una franca declaración de guerra al viejo poder, un ataque directo contra él”, eso hagamos, declaremos la guerra al viejo estado burgués terrateniente boicoteando el símbolo más relevante de la vieja democracia: las elecciones.

¡NO VOTAR. BOICOTEAR LAS ELECCIONES!

¡NO VOTAR, BOICOTEAR LAS ELECCIONES, DE SER POSIBLE, IMPEDIRLAS!

¡NO VOTAR, PREPARAR LA GUERRA POPULAR!

¡A DESENMASCARAR AL REVISIONISMO Y SU OPORTUNISMO ELECTORERO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!




¡A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: EL COMUNISMO!

martes, 24 de enero de 2017

¡HONOR Y GLORIA PARA LA CAMARADA MARÍA!


Con profundo pesar el proletariado y pueblo del Ecuador ha recibido la noticia de la muerte de la camarada “María”, la “Flor de retama” como la conocían cariñosamente sus camaradas.

Tempranamente militó en la lucha popular  como lo hacen muchos de aquellos que viven bajo la sombra de la pauperización social: organizando,  movilizando masas, templando su forja en medio de las dificultades por sobrevivir que es donde se gesta y consolida la rebeldía. Posteriormente pasó a militar en filas del Partido Comunista del Ecuador –Sol Rojo.

Madre luchadora, forjó una familia de comunistas de trayectoria histórica dentro del partido.
Los años y una severa enfermedad terminal incidieron en su partida.

En el curso de la historia  hay individuos que aun naciendo en el seno de pueblo, del dolor, de la miseria, del hambre, no luchan, condenándose a morir todos los días bajo la sombra de la inacción y el silencio cómplice con el oprobio y la explotación. Sin embargo, también hay  hijos e hijas de nuestro pueblo que tempranamente han asumido la tarea de luchar incansablemente en contra de los enemigos del pueblo, haciendo, de esa brega, un proyecto de vida que transmuta aún después de la muerte como vivo ejemplo para las nuevas generaciones de luchadores populares. La camarada María fue de éstas, las que hicieron de la lucha un proyecto de vida.

Quien ha entregado su vida a la lucha en contra de quienes nos oprimen y explotan, vive para siempre en los corazones y voluntad de lucha del pueblo.

¡HONOR Y GLORIA PARA LA CAMARADA MARÍA!

¡HONOR Y GLORIA PARA LA CAMARADA MARÍA!

¡HONOR Y GLORIA PARA LA CAMARADA MARÍA!

¡HONOR Y GLORIA A LOS HÉROES DEL PUEBLO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!


¡A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: EL COMUNISMO! 

martes, 1 de noviembre de 2016

DECLARACÍON CONJUNTA

 ¡Proletarios de todos los países, uníos!


Resolución de Solidaridad Clasista con el Partido Comunista de India (maoísta) y la Guerra Popular que Dirige.

V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina

Los partidos y organizaciones participantes en este V Encuentro expresan sus más calurosos saludos comunistas al glorioso Partido Comunista de India (maoísta), su Comité Central y su secretario general, el camarada Ganapathy, a todos los combatientes del Ejército Guerrillero Popular de Liberación, a los órganos de nuevo Poder y las amplias masas del pueblo de India que, alzados en guerra popular, libran una heroica lucha que es antorcha de esperanza para el proletariado internacional y los pueblos del mundo.

La guerra popular en la India constituye un importantísimo destacamento dentro la vanguardia de la revolución en el mundo; forma parte de la poderosa nueva gran ola de la revolución proletaria mundial que ha comenzado a desarrollarse bajo el mando y guía del maoísmo. En la actualidad, es un punto de referencia estratégica para la lucha de liberación de los pueblos del mundo por derrotar a la agresión imperialista. Su triunfo cambiará la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución a nivel mundial y todos los comunistas, revolucionarios y progresistas en general tienen el deber de apoyarla con todas las fuerzas. Desde América Latina enviamos el mensaje de que aquí avanzaremos redoblando nuestros esfuerzos para desarrollar guerra popular y así seguir marchando codo a codo con nuestros hermanos de armas en India.

Expresamos también nuestro contundente rechazo al imperialismo, la reacción y el revisionismo de todo pelaje que ataca al PCI (m) y la guerra popular que dirige. Condenamos especialmente al viejo Estado de la India y el protervo régimen de turno que busca ahogar en sangre la lucha del pueblo. Condenamos el genocidio en marcha contra las masas más pobres, particularmente de origen campesino, así como la persecución contra las fuerzas revolucionarias y democráticas en campo y ciudad, que con gran valor toman firme posición por los derechos del pueblo. Demandamos que se respeten los derechos, la vida y la salud de nuestros hermanos que se encuentran en condición de prisioneros de guerra, como es el caso del camarada Ajith.

Estamos plenamente seguros de que los comunistas de India, dirigiendo al pueblo en guerra popular, van a llevar la revolución democrática a su culminación, continuarán ininterrumpidamente con la revolución socialista y, con revoluciones culturales, marcharán junto con nosotros y toda la humanidad a nuestra meta común, el siempre dorado comunismo.


¡Viva el Partido Comunista de India (maoísta)!
¡Viva la guerra popular en la India!
¡Gloria al marxismo-leninismo-maoísmo!



Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo
Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM
Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia
Comité Bandera Roja – Alemania



sábado, 29 de octubre de 2016

¡Celebrar el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria con Guerra Popular hasta el comunismo!


La Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) constituye el hito más alto en la historia de la lucha de clases del proletariado. Este año se cumplen cincuenta años de su inicio en 1966 y, en el marco de este 50° Aniversario, los partidos y organizaciones comunistas que suscriben esta declaración conjunta consideran fundamental tomar posición por este magno acontecimiento. La GRCP es principalmente una revolución política y, dada su significación, debe movilizar a todos los comunistas y revolucionarios para propagandizarla de forma audaz y contundente. Pero esto no es suficiente, es necesario al mismo tiempo desenvolver una sagaz lucha contra el revisionismo y todo oportunismo que intente presentar la GRCP como desligada de los actuales problemas del MCI.


Las lecciones de la GRCP exigen un claro deslinde y marcar a fuego a los revisionistas que intentan traficar con ella, sembrar confusión y embaucar incautos. Debemos señalar que la línea revisionista y capitulacionista en el Perú -hoy con organización propia PCP/MOVADEF y el Grupillo de José en el VRAE-, el avakianismo con su esperpento de la “nueva síntesis”, el prachandismo y su “socialismo del siglo XXI” y “competición multipartidaria”, entre otras nefastas expresiones del nuevo revisionismo, buscan convertir al Presidente Mao en un adocenado liberal y a la GRCP en un evento carente de vigencia y filo revolucionario. Sus viles patrañas se estrellan contra la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial y la campaña por el maoísmo que estamos desarrollando. En cambio el proletariado internacional, pletórico de orgullo comunista, agita alto su indemne bandera roja, su más alta cumbre, en incansable brega hasta alcanzar la sociedad sin clases, la sociedad comunista. ¡Enarbolar, defender y aplicar el maoísmo!



Sobre situación internacional y lucha de clases

 La actual situación internacional sería incomprensible sin la teoría de la lucha de clases y su desarrollo por el maoísmo. Solo por medio de ésta comprendemos que las contradicciones fundamentales de la época son aquellas contradicciones entre naciones oprimidas e imperialismo, entre proletariado y burguesía y contradicciones interimperialistas, que hoy la contradicción entre socialismo y capitalismo existe solamente en el terreno ideológico e histórico y que la contradicción principal es entre naciones oprimidas e imperialismo; que el imperialismo comprende a las potencias y superpotencias que se desarrollan por medio de colusión y pugna, y los países oprimidos, el Tercer Mundo, son el botín de la lucha por el reparto del mundo, a la vez que son base de la revolución mundial y zonas de tempestades revolucionarias; que la revolución es la tendencia histórica y política principal; y que la revolución proletaria mundial se encuentra en su tercera etapa, la ofensiva estratégica, época inscrita en los ‘próximos 50 a 100 años’, donde se da la mayor descomposición del imperialismo y éste será barrido por completo por la revolución proletaria mundial mediante la guerra popular mundial, proceso que se ha iniciado con la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.


Es en relación a esta comprensión de las tres contradicciones fundamentalesen el mundo actual -cuestión crucial negada por el nuevo revisionismo- que se vienen dando las principales luchas entre marxismo y revisionismo.


Lenin enseña que: “Las relaciones económicas del imperialismo constituyen la base de la situación internacional hoy existente. A lo largo de todo el siglo XX se ha definido por completo esta nueva fase del capitalismo, su fase superior y última”; y que la división del mundo entre naciones oprimidas y naciones opresoras es un rasgo distintivo del imperialismo. Por tanto, para comprender la situación actual no podemos partir de la contradicción fundamental del capitalismo, pues estamos en su fase superior y última, el imperialismo.


Una de las leyes de la lucha de clases es la violencia, exacerbada en la época del imperialismo, pues el imperialismo es guerra y reacción política en toda la línea. La opresión imperialista convierte a las naciones oprimidas en zonas de reparto, es decir, en territorios económicos convertidos en colonias o semicolonias de tal o cual potencia o superpotencia imperialista. Los imperialistas persiguen la partición de esos países y nuevo reparto para reconfigurar el mapa del llamado Oriente Medio Ampliado mediante la guerra de agresión, en medio de aguda pugna por mantener su hegemonía y buscar salida a su profunda crisis económica. La guerra civil en Siria es expresión de esta ley.



Los acontecimientos en el así llamado Oriente Medio constituirían un conjunto abigarrado de hechos indescifrables y sin perspectiva sin la importante herramienta de análisis y transformación que es la teoría de la lucha de clases que, aplicada a la situación internacional, está contenida en la tesis del Presidente Mao de ‘tres mundos se delinean’. Para comprender un panorama tan complejo como el que se vive en Siria, Irak o Turquía -donde un intrincado ir y venir de millones de vidas humanas pulsan permanentemente el devenir histórico- necesitamos asir firmemente la lucha de clases. Únicamente aplicando la teoría de la lucha de clases y considerando las contradicciones fundamentales del mundo actual es posible comprender que el así llamado Oriente Medio se configura hoy como la parte del globo donde convergen las contradicciones fundamentales; que la guerra de agresión imperialista es por la partición y nuevo reparto de esos países oprimidos -desatada allí desde comienzos de la década de 1990- agudiza todas las contradicciones y acicatea la revolución; que lo principal para nosotros es bregar por dirigir la tormenta de la lucha armada de las naciones oprimidas que allí se levanta contra el imperialismo, principalmente el imperialismo yanqui, sin descuidar a la superpotencia atómica, Rusia, y todas las otras potencias imperialistas; y que el problema actual es que la lucha no se desenvuelve correctamente por falta de dirección política, de Partido Comunista.


Partiendo de lo desarrollado por el Presidente Mao, podemos comprender la situación actual de países como Ucrania, Siria, Irak, Libia y Afganistán, donde se agudizan dos contradicciones fundamentales y actúan tres fuerzas. Las dos contradicciones son: 1) la contradicción entre nación/pueblos oprimidos e imperialismo, contradicción principal y 2) la contradicción interimperialista, contradicción secundaria. Las tres fuerzas son: 1) el imperialismo de EE.UU., superpotencia hegemónica única, y sus aliados temporales; 2) la superpotencia atómica, Rusia, y sus aliados temporales; 3) las naciones oprimidas, incluidas todas sus clases y minorías nacionales, exceptuando un puñado de traidores partidarios de la teoría de la subyugación nacional. Estas fuerzas  (naciones oprimidas y minorías nacionales) son temporal y relativamente débiles, pues aún falta el partido comunista que las unifique en el frente único contra la agresión imperialista, impidiendo así que las mismas sean manejadas por los imperialistas como peones o tropas en el terreno.


Para resolver la contradicción principal en estos países se necesita un partido comunista marxista-leninista-maoísta que dirija un frente único de resistencia nacional capaz de unir a todas las fuerzas dispuestas a luchar porderrotar al invasor imperialista y culminar la revolución de nueva democracia mediante la guerra popular. No se puede cambiar aquello que quedó claramente sentado por el Presidente Mao acerca de la independencia y la autodecisión dentro del frente único. El anhelo de libertad de los pueblos del así llamado Oriente Medio y los deseos de sacudirse de todo yugo extranjero no pasarán de ser ilusiones si no constituyen o reconstituyen sus partidos comunistas, según sea el caso, se sujetan firmemente a las leyes de la lucha de clases y, en consecuencia, convierten sus luchas armadas en guerras populares.


Insistimos, sin la dirección verdadera del proletariado y su vanguardia organizada, la lucha nacional -incluida la lucha de las minorías nacionales- está condenada a servir a cualquier bastón de mando y, por lo tanto, condenada a la subyugación. Estas son leyes ineluctables del desarrollo de la lucha de clases y tratar de negarlas o declararlas caducas o cualquier otra cosa es revisionismo.


Tanto en la situación internacional actual como en la lucha por el establecimiento y defensa de la dictadura del proletariado, la lucha de clases es la hebra de hilo que nos permite engarzar todos los acontecimientos y encontrar y manejar las leyes que rigen su desenvolvimiento. Por lo tanto, la situación internacional debemos estudiarla a la luz del maoísmo. Y es a la luz del maoísmo que debemos bregar por dirigir la revolución en cada país, como parte y al servicio de la revolución proletaria mundial.



La Gran Revolución Cultural Proletaria - GRCP

 La Gran Revolución Cultural Proletaria constituye, histórica y políticamente, la expresión más alta de la lucha de clases del proletariado a nivel internacionalla defensa de la dictadura del proletariado, concebida como dictadura omnímoda sobre la burguesía.


En una sociedad dividida en clases, la lucha de clases es una ley histórica. Los marxistas, en consecuencia, la hacen extensiva a todos los fenómenos de la vida social, reconociéndola en las más diversas manifestaciones de la vida contemporánea. La lucha de clases se desenvuelve en los terrenos ideológico, político, económico y militar; pero ante todo es fundamental comprender que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado. Como ha dicho el gran Lenin: “Sólo es marxista quien extiende el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”. En este sentido, la GRCP es la lucha por el establecimiento de la dictadura omnímoda del proletariado, el reconocimiento de la existencia objetiva de las clases en todo el período de la construcción del socialismo y la dictadura del proletariado, de contradicciones antagónicas entre clases, de la burguesía en el propio Partido y de la continuación de la lucha de clases durante todo el período del socialismo hasta el comunismo.


Y como quedó establecido desde el inicio de la GRCP: “Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.”


Con el Gran Salto Adelante y el establecimiento de las Comunas Populares en 1957-1958 se dio un efectivo avance en el desarrollo de la economía de propiedad colectiva y en la revolución socialista, constituyendo una victoria contra el oportunismo de derecha en un periodo en el cual, a nivel internacional, se restauraba el capitalismo en la URSS y en los demás países de Europa del Este.


El Presidente Mao advirtió en 1962: “no olvidar jamás la lucha de clases”. Ese mismo año, con el Movimiento de Educación Socialista, se logró dar un nuevo impulso a la lucha contra los seguidores del camino capitalista en el campo. En 1965, la crítica en filosofía y la crítica a las expresiones artísticas impulsadas por elementos burgueses y revisionistas en el campo de la cultura, prepararon el terreno para que en 1966 se lanzara la GRCP. Inicialmente, quienes buscaron controlar la aplicación de la  Revolución Cultural fueron elementos revisionistas enquistados en la alta dirección del Partido que, por su forma de actuar contrarrevolucionaria, quedaron evidenciados posteriormente. Gente como el propio Liu Shao-chi, entonces Presidente de la República Popular de China, su testaferro y jefe del Partido en Pekín, Peng Sheng, el miembro del Comité del Partido en Pekín y responsable de propaganda y de los órganos de prensa del PCCh y del Estado, Lu Ting-yi, entre otros, maquinaban frenéticamente sus posiciones antipartido y antisocialistas por restaurar el capitalismo.


En este sentido, la línea del Presidente Mao ha comprendido esta cuestión fundamental: “La sociedad socialista emerge del seno de la vieja sociedad. No es fácil liquidar la idea de la propiedad privada formada durante miles de años de sociedad de clases, ni la fuerza de la costumbre ni la influencia ideológica y cultural de las clases explotadoras asociadas a la propiedad privada. Las fuerzas espontáneas de la pequeña burguesía de la ciudad y del campo engendran constantemente nuevos elementos burgueses. A medida que las filas de los obreros crecen en número y amplitud, se infiltran algunos elementos impuros. Y, después de conquistado el Poder y viviendo en un ambiente de paz, cierto número de personas en las filas de los cuadros del Partido y de los organismos estatales degeneran. Al mismo tiempo, en el plano internacional, el imperialismo, encabezado por los EE.UU., y los reaccionarios de los diversos países se esfuerzan por eliminarnos empleando la doble táctica contrarrevolucionaria: amenazas de guerra y ‘evolución pacífica’. El grupo revisionista contemporáneo, con la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética como su centro, también procura derrocarnos por todos los medios posibles. Si en estas circunstancias olvidáramos la lucha de clases y abandonáramos nuestra vigilancia, correríamos el peligro de perder el Poder y de dejar que el capitalismo se restaure”.


Bajo la dirección del Presidente Mao, la directiva de la XI Sección Plenaria del Comité Central del 8 de agosto de 1966, se definió con claridad: “La gran revolución cultural proletaria que se desenvuelve actualmente, una gran revolución que llega al alma misma de la gente, representa una nueva etapa, aún más profunda y más amplia, en el desarrollo de la revolución socialista de nuestro país […] Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su Poder”. Y que en la revolución cultural: “Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las “autoridades” reaccionarias burguesas en el campo académico, criticar y repudiar la ideología de la burguesía y demás clases explotadoras, y transformar la educación, la literatura y el arte y los demás dominios de la superestructura que no corresponden a la base económica del socialismo, a fin de facilitar la consolidación y el desarrollo del sistema socialista”.

 Fueron las masas de jóvenes estudiantes, en 1966, acicateadas y estimuladas por el Partido Comunista, con el Presidente Mao a la cabeza, las que comenzaron la crítica de masas y, por lo tanto, denunciaron al puñado de revisionistas impenitentes que usurpaban el poder en distintas reparticiones del propio Partido y del Estado. La necesidad de la dictadura omnímoda del proletariado era imperativo para derrocar a la banda de oportunistas y revisionistas seguidores del camino capitalista. No podía quedar lugar en el Partido y en el Estado para elementos burgueses, pero el aplastamiento de estos individuos no era un problema administrativo, sino que pasaba por la amplia movilización de las masas y la crítica que hiciesen éstas.


Para vencer la oposición de los seguidores del camino capitalista y ponerlos al descubierto, el Partido, bajo la correcta línea revolucionaria del Presidente Mao, tenía que apoyarse en las masas estimulando su propia iniciativa. Como puntualizó la directiva del 8 de agosto de 1966: “Hay que confiar en las masas, apoyarse en ellas y respetar su iniciativa. Hay que desechar el “temor”. No se debe temer que se den casos de desorden. El presidente Mao nos ha dicho frecuentemente que la revolución no puede ser tan fina, tan moderada, amable, cortés, restringida y magnánima. Hay que dejar que las masas se eduquen a sí mismas en este gran movimiento revolucionario y aprender a distinguir entre lo justo y lo erróneo, entre la forma correcta de proceder y la incorrecta. Es necesario lograr una plena y franca exposición de opiniones haciendo pleno uso de los dazibao y de los grandes debates, de modo que las masas clarifiquen los puntos de vista correctos, critiquen los erróneos y desenmascaren todos los monstruos. De esta manera, las amplias masas podrán, en el curso de la lucha, elevar su nivel de conciencia política, incrementar su capacidad, distinguir entre lo justo y lo erróneo y trazar una clara línea de demarcación entre los enemigos y los propios”.


La Gran Revolución Cultural Proletaria es el método para movilizar a las masas y hacer que éstas desplieguen todo su poder creador en la crítica a los revisionistas, “es el método para poner al descubierto todo lo negro que hay en el partido”, decía el Presidente Mao. En el IX Congreso de 1969 se citó lo que el Presidente Mao expuso en una conversación en febrero de 1967: “en el pasado libramos luchas en las zonas rurales, en las fábricas, en los círculos culturales, y realizamos el movimiento de educación socialista. Sin embargo, todo esto no pudo resolver el problema, porque no habíamos encontrado una forma, un medio de movilizar a las amplias masas de manera abierta, en todos los terrenos y de abajo arriba para exponer nuestro lado oscuro”.

 La forma, el medio, el método fue la crítica de masas. Esto permitió poner plenamente en juego la iniciativa de las masas para poner al descubierto la “pandilla negra” antipartido y antisocialista, seguidora del camino capitalista, que había logrado usurpar parte del Poder. El problema no era solamente la destitución de tal o cual dirigente seguidor del camino capitalista, la gran tarea consistía en movilizar a las masas y lograr que fuesen ellas quienes bombardearan el cuartel general burgués. Esto es tan importante aún, pues el problema no era solo luchar contra una línea política, la cuestión también era la lucha contra la línea orgánica que Liu Shao-chi había montado y que le permitía tener una significativa presencia en diferentes entidades estatales y partidarias con seguidores impenitentes del camino capitalista.


Iniciada entre sectores de la juventud, principalmente estudiantes, la GRCP pronto se propagó a las amplias masas de obreros y campesinos. A fines de 1966 la lucha de clases se agudiza en Shangai. En enero de 1967 estalló la tormenta revolucionaria en esta importante ciudad industrial y un grupillo de usurpadores fueron derrocados, reconquistando el proletariado el Poder y restableciendo allí la dictadura proletaria. Tuvo un papel activo en estos hechos Chang Chung Chiao, al dar justa dirección a esa lucha. Los revisionistas instalados en la Municipalidad de Shangai fueron derrotados y en febrero de 1967 se funda el Comité Revolucionario de la Municipalidad de Shangai como nuevo órgano de Poder de la clase obrera, dirigida por el Partido, concretado en los Comités Revolucionarios.


Posteriormente, en marzo de 1967 se avanzó en el Gran Plan Estratégico para la Gran Revolución Cultural Prole­taria. El documento es el siguiente: “Parece que se puede distribuir este documento por todo el país para que se lo aplique de manera correspondiente. El Ejér­cito debe realizar el entrenamiento militar e instrucción polí­tica en las universidades, escuelas secundarias y los cursos su­periores de las escuelas primarias, por etapas y grupos. Debe ayudar a reanudar las clases escolares, consolidar la organiza­ción, establecer los órganos de dirección de acuerdo con el prin­cipio de ‘triple integración’ y llevar a cabo las tareas de ‘lucha-crítica-transformación’. Debe efectuar primero, experi­mentos en lugares determinados y adquirir experiencia, y divul­garla luego paso a paso. Además, hay que persuadir a los es­tudiantes para que sigan la enseñanza de Marx de que sin emancipar a toda la humanidad, el proletariado no podrá lo­grar su emancipación definitiva, y que, en el entrenamiento mi­litar e instrucción política, no excluyan a aquellos profesores y cuadros que han cometido errores. A estos hay que permitirles la participación, a excepción de los de edad avanzada y los en­fermos, para facilitar su reeducación. Siempre que no se haga concienzudamente todo esto, será difícil solucionar los proble­mas”.


Por su lado, en el IX Congreso en 1969 se sancionó como línea fundamental del Partido para toda la etapa histórica del socialismo, cuestiones que el Presidente Mao había establecido en un Pleno del Comité Central en 1962:“La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de la lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro, se convertirá en su contrario, degenerará, y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista-leninista”.



Sobre la Restauración: lecciones para el futuro

El golpe contrarrevolucionario que los revisionistas dieron contra el Partido Comunista de China, contra el Estado de dictadura del proletariado, es una muestra de lo aguda que resulta la lucha de clases en la sociedad y la lucha de dos líneas en el Partido durante el socialismo. El Presidente Mao, en mayo de 1963, ante el avance de gentes como Liu Shao-chi, previsoramente señaló los riesgos que esta grave situación entrañaba: “Entonces no haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años o una década o varias décadas a lo sumo, para que se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria a escala nacional, el partido marxista-leninista se transformara en partido revisionista o en partido fascista y toda China cambiara de color.”


Más tarde, en 1966, continuando con este problema advirtió: “Los representantes de la burguesía que se han infiltrado en el Partido, en el gobierno, en el ejército y en los diferentes sectores del dominio cultural constituyen un puñado de revisionistas contrarrevolucionarios. Si la ocasión se presentara, ellos arrebatarían el Poder y transformarían la dictadura del proletariado en dictadura de la burguesía”.


La dictadura burguesa establecida en octubre de 1976 es una dictadura fascista, y el partido que la dirige es un partido fascista, solo oportunistas y revisionistas continúan llamando partido comunista al engendro que gobierna en China hoy. Sobre esto advirtió nuevamente el Presidente Mao en 1976:

Nunca he dejado de creer que en China exista la posibilidad de una restauración del capitalismo a gran escala. A escala de todo el país. Si esta restauración viene, las cosas irán mal. Volverán los sufrimientos, pero también volverá inevitablemente la revolución.”


Lo mismo señala en una carta del mismo año que le envía a la camarada Chiang Ching. Citamos un fragmento:


“En la lucha de los pasados diez años

hice el intento de alcanzar la cúspide de la revolución,

pero he fracasado…

Tal vez tú puedas alcanzar la cumbre.

Si fracasas te hundirás en un abismo insondable,

tu cuerpo se hará pedazos,

tus huesos se quebrarán.

Ningún acuerdo con los otros es bueno.

Si la espada se vuelve, y yo creo que se ha vuelto

contra la revolución. Una vez más será necesaria

la guerra de guerrilla… de nuevo Yenán…”

 Por último, también en palabras escritas por el Presidente Mao en 1966 a la camarada Chiang Ching: “En China, desde que el emperador fue derribado en 1911, ningún reaccionario ha sido capaz de mantenerse por mucho tiempo en el poder. Si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anti-comunista en China, estoy seguro que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no podrá ser tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por más del 90% de la población”. Conclusión: las perspectivas son brillantes, pero el camino es tortuoso. Estas dos formulaciones continúan siendo válidas.


Es importante destacar que todo esto ocurre en el periodo que señala el Presidente como de los ‘próximos 50 a 100 años’ en que será derrocado el dominio del imperialismo, época de la mayor descomposición del imperialismo y en la cual será barrido de la faz de la Tierra por la revolución proletaria mundial. Importante tesis para restregar en la cara a oportunistas y revisionistas en la actualidad.



El Partido Comunista de China, su construcción y la lucha de dos líneas durante la GRCP

 En 1974 se publicó en China el folleto Una comprensión fundamental del Partido. En este importante documento, el PCCh hace un balance sobre la experiencia del Partido y su papel en la GRCP; también se sintetiza sobre el programa fundamental y la línea fundamental del partido, la construcción del partido, la lucha de dos líneas y las tareas de educación y reeducación dirigidas por éste. Este folleto es una avanzada exposición de los principios que establecen lo que debe ser un auténtico partido comunista y cuya más consecuente aplicación fue realizada por el Presidente Gonzalo, desarrollando la teoría marxista sobre el partido con las tesis de la militarización y la construcción concéntrica.


En dicho folleto se expone acerca del reflejo de la lucha de clases en el partido como lucha de dos líneas, ora alta ora baja como la marea; se destaca la importancia de diez grandes luchas de dos líneas que se libraron en el Partido Comunista de China, incluyendo las luchas contra Liu Shao-chi y Lin Piao, y no cabe duda que faltó desatar otras más. Contra Chen Po-ta y Teng Siao-ping se libró lucha de dos líneas pero, finalmente, aprovechando una correlación de fuerzas favorable, éstos aprovecharon bien sus fuerzas para golpear a la izquierda y convertir al Partido en un partido fascista.


La GRCP, la crítica de masas a Lin Piao, el movimiento de rectificación del estilo de trabajo, iniciado y dirigido por el Presidente Mao, pudieron contener y aplastar la ofensiva contrarrevolucionaria que Lin Piao y Liu Shao-chi intentaron impulsar para cambiar el carácter del Partido y restaurar el capitalismo. Indudablemente el Partido se depuró. Sin embargo, para avanzar a la sociedad sin clases no eran suficiente una, dos o tres revoluciones culturales, sino muchas más. Durante la GRCP, la lucha de dos líneas en el seno del Partido Comunista de China alcanzó niveles nunca antes vistos, entregando enormes lecciones a las generaciones revolucionarias venideras. En el mismo folleto Una comprensión fundamental del Partido se sostenía: “La lucha de dos líneas dentro del Partido sobre la cuestión de su carácter [de clase] ha sido siempre muy aguda. Todos los líderes de las líneas oportunistas siempre han tratado por todos los medios de pervertir el carácter del partido político del proletariado, con el fin de servir a su propia criminal meta de sabotear la revolución proletaria […] La Gran Revolución Cultural Proletaria y el movimiento de crítica a Lin Piao y rectificación del estilo de trabajo iniciado y dirigido personalmente por el Presidente Mao, aplastaron completamente los criminales complots de Liu Shao-chi y Lin Piao para cambiar el carácter de nuestro Partido y restaurar el capitalismo. Nuestro Partido salió depurado, más sólido y más vigoroso que nunca. La lucha entre las dos líneas dentro del Partido demuestra profundamente que salvaguardar el carácter del partido es una cuestión de gran importancia. Está íntimamente relacionada con el destino del Partido y el Estado, y con la cuestión de si la revolución logrará la victoria o caerá en la derrota. Construir continuamente nuestro Partido, utilizar el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, desenmascarar y frustrar los complots de los revisionistas para pervertir el carácter del Partido — esto dará la garantía de que nuestro Partido siempre conservará su carácter proletario”.


Algunos de los problemas de esta lucha de dos líneas que se desarrolló en el seno del Partido Comunista de China y en la sociedad china fueron: el manejo de la lucha de dos líneas misma; el deficiente tratamiento de los dos tipos de contradicciones -entre nosotros y el enemigo, y en el seno del pueblo- que dejó campo abierto a los revisionistas; ausencia de un nuevo y firme impulso a la GRCP tras el intento de golpe de Lin Piao, los “vientos desviacionistas de derecha” y los disturbios sembrados por Teng Siao-ping en 1975 y 1976 durante los funerales de Chu En-lai; etc. La línea revisionista tuvo amplio campo para desenvolverse.
La lucha de dos líneas tuvo avances importantes, pero revisionistas redomados como Teng Siao-ping y su camarilla encontraron el momento propicio para rebasar las contradicciones en el seno del pueblo y tomar el poder mediante un golpe de Estado fascista, dejando en evidencia problemas no resueltos por la revolución. Una de las cuestiones principales es la insuficiente aplicación de la línea militar proletaria respecto a la cuestión del mar armado de masas, que debió expresarse en el traspaso de mayores atribuciones a las milicias populares, como mayor control sobre el EPL, pues resultaba relativamente fácil de usurpar debido a su centralización. El Presidente Gonzalo, comprendiendo esta cuestión y aportando a la línea militar proletaria -es decir, a la guerra popular- planteó la necesidad de la construcción concéntrica de los tres instrumentos de la revolución y la necesidad de integrar la milicia popular al ejército revolucionario a fin de conjurar la restauración capitalista, apuntando con ello al mar armado de masas.


Como lo definió el Presidente Gonzalo, lo fundamental del maoísmo es el Poder, es decir “el Poder para el proletariado, el Poder para la dictadura del proletariado, el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista. Más explícitamente: 1) El Poder bajo dirección del proletariado, en la revolución democrática; 2) el Poder para la dictadura del proletariado, en las revoluciones socialista y culturales; 3) el Poder basado en una fuerza armada dirigida por el Partido Comunista, conquistado y defendido mediante la guerra popular” y lo medular de la guerra popular es el nuevo Poder. Por lo tanto, al ser marxistas-leninistas-maoístas, al pugnar por desarrollar la guerra popular, debemos aplicar a partir de los avances alcanzados en la construcción del nuevo Poder durante la GRCP, que tiene como un elemento sustancial el sistema de los “tres tercios”. En Nepal no se aplicó esto, sino que se incorporó a representantes de los partidos de la burguesía burocrática y de los terratenientes en lo que llamaron “nuevo Poder”, con lo que resultó un castillo de naipes. Es un tema a estudiar y debatir para que profundicemos nuestra compresión del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo. Esta es una cuestión de la cual todos los partidos y organizaciones debemos prestar suma atención, sea cual sea nuestro grado de desarrollo. Dado que lo fundamental en el maoísmo es la construcción del nuevo Poder, sea en forma actuante o en perspectiva, es también fundamental para nuestra comprensión de la construcción de los tres instrumentos de la revolución y nos permite entender mejor la necesidad de la construcción concéntrica y cómo manejarla.


Así, tomando la experiencia de la GRCP, podemos entender la necesidad de desarrollar la guerra popular hasta el Comunismo. El Presidente Gonzalo nos enseña: “Sin un ejército popular nada tendrá el pueblo, dice el Presidente Mao a la vez que nos enseña la necesidad de la dirección absoluta del Partido sobre el ejército y sienta su gran principio: El Partido manda al fusil y jamás permitiremos lo contrario. Además de establecer cabalmente los principios y normas de la construcción de un ejército de nuevo tipo, el mismo Presidente llamó a conjurar el uso del ejército para la restauración capitalista usurpando la dirección mediante un golpe contrarrevolucionario, y desarrollando tesis de Lenin sobre la milicia popular llevó más adelante que nadie el armamento general del pueblo, abriendo trocha y señalando el camino hacia el mar armado de masas que nos guiará a la emancipación definitiva del pueblo y del proletariado”. De la manera como el Presidente Mao instruyó a la camarada Chiang Ching, así es como debemos entender el papel de los comunistas: desarrollar la guerra de guerrillas -en concreto, la guerra popular- si los revisionistas usurpan el Poder.


Mientras haya clases, habrá lucha de clases, porque así se concretiza la ley de la contradicción en la sociedad de clases; la forma más alta de resolver las contradicciones en la sociedad de clases es la guerra y, por ello, hasta que toda la humanidad entre al comunismo siempre habrá la necesidad de la guerra popular. Estudiando la GRCP, entendemos más profundamente la omnipotencia de la guerra revolucionaria, es decir, la guerra popular, el maoísmo, y cómo aplicarlo. Todas estas son lecciones de la lucha de clases en la GRCP.


Los zigzags que enfrentó el partido en su lucha interna en ese periodo nos confirman también la justeza y vigencia de la tesis de que el revisionismo es peligro principal.


Si, por una parte, la lucha de dos líneas alcanzó niveles de agudización y antagonismo que desembocaron finalmente en la destrucción del Partido y su transformación en un partido fascista, distinto y opuesto al proletariado, por otra parte hubiese sido imposible alcanzar las alturas que la Gran Revolución Cultural Proletaria alcanzó sin esa aguda lucha de dos líneas desplegada por el Presidente Mao y la izquierda en el Partido. No se puede escamotear el papel del Partido Comunista de China y del Presidente Mao en la dirección de esta estremecedora segunda revolución, sin que con ello se escamotee a su vez la elevación del pensamiento Mao Tsetung a una nueva, tercera y superior etapa del marxismo, el maoísmo.

Continuadores de la revolución

 Otra cuestión a la cual el Presidente Mao le dio gran importancia fue a la preparación de los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado. Considerada una tarea estratégica por el Partido, a ella dedicaron ingentes esfuerzos los principales cuadros revolucionarios de éste. Al respecto dijo el Presidente Mao: “En última instancia, la cuestión de preparar continuadores para la causa revolucionaria del proletariado es la cuestión de si habrá o no gente que pueda llevar a cabo la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por la vieja generación de revolucionarios proletarios, de si la dirección de nuestro Partido y Estado permanecerán o no en las manos de revolucionarios proletarios, de si nuestros descendientes continuarán o no marchando por el camino correcto establecido por el marxismo-leninismo o, en otras palabras, si podemos o no impedir exitosamente el surgimiento del revisionismo jruchovista en China. En resumen es una cuestión sumamente importante, una cuestión de vida o muerte para nuestro Partido y nuestro país. Es una cuestión de fundamental importancia para la causa revolucionaria proletaria durante cien, mil, e incluso diez mil años”.



La GRCP hoy

La significación de la GRCP no está simplemente en reconocerla como la lucha contra la restauración capitalista en la época de la dictadura del proletariado y la construcción socialista y en que plantea el problema de la transformación ideológica, de cambiar el alma de la gente. No basta, y no porque esto sea incorrecto, sino porque debemos desarrollar la comprensión del maoísmo en relación a la cuestión de la lucha de dos líneas, y esto significa reconocer la línea del Presidente Mao sobre la validez universal de la guerra popular, desarrollada por el Presidente Gonzalo en la tesis de ‘guerra popular hasta el comunismo’ y, en consecuencia, entender la GRCP desde la línea maoísta y no desde las posiciones conciliadoras.


En 1963 estalló la Gran Polémica. En el curso de esta lucha se publicó laCarta de los 25 Puntos y los Nueve Comentarios, que expusieron con nitidez la naturaleza del revisionismo contemporáneo, el nefasto papel de Nikita Jruschov en la restauración capitalista en la URSS en 1956 y su traición al MCI. Algunos desconocieron lo hecho por el PCCh y por el Presidente Mao, desconociendo a su vez la GRCP, sus avances y, en especial, el desarrollo del marxismo a una nueva tercera y superior etapa.


Defender la GRCP es asumir el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, en lucha de dos líneas en el seno del MCI, como lucha de clases en los terrenos ideológico y político, y por constituir o reconstituir, según corresponda, partidos comunistas militarizados para desencadenar guerras populares en todo el mundo e imponer el maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria mundial, impulsando la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial.



¡Vivan el 50° Aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡A barrer el revisionismo y todo el oportunismo!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo!



Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)

Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo

Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)

Fracción Roja del Partido Comunista de Chile

Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM

Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia

Comité Bandera Roja – Alemania



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