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sábado, 10 de marzo de 2018

DECLARACIÓN CONJUNTA


¡Proletarios de todos los países, uníos!



¡Vivan los 200 años del nacimiento del gran Carlos Marx!

Este año el proletariado y todos los explotados y oprimidos del mundo celebran los 200 años del nacimiento del gran Karl Heinrich Marx. Con desbordante júbilo los comunistas en todo el mundo celebramos al fundador de nuestra ideología. Con Marx y el marxismo, se abre el grandioso capítulo en la historia de la humanidad en donde los hombres, dotados con la ideología del proletariado, pueden comprender científicamente las leyes de la sociedad y el pensamiento, comenzando así la lucha consciente por acabar la sociedad de clases y avanzar hacia el glorioso comunismo.

Marx y su entrañable camarada Friedrich Engels alzaron por primera vez la voz de mando: ¡Proletarios de todos los países, uníos! Consigna bajo la cual se han lanzado a la lucha revolucionaria millones de obreros en todo el mundo, han logrado poner las banderas del comunismo en cumbres cada vez más altas: desde el triunfo de la gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia que ha inaugurado una Nueva Era para la humanidad, pasando por la gran Revolución China en 1949 y docenas de victoriosas luchas de liberación nacional de las naciones y pueblos oprimidos, a la epopeya de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China, hasta las guerras populares de la actualidad que persisten incontenibles en Perú, India, Filipinas y Turquía. Y con ello el marxismo se ha desarrollado a través de su aplicación y en medio de las más encarnizadas luchas, deviniendo en marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, que es la nueva, tercera y superior etapa del marxismo. Con destacada y dura brega contra viento y marea en Perú ondea invencible la bandera del maoísmo y el pensamiento Gonzalo, erguida por el PCP y el Presidente Gonzalo, jefe de la Revolución Mundial y continuador de Marx, Lenin y el Presidente Mao.   
 
Reaccionarios y revisionistas se empeñan, al no poder esconder su todopoderosa e inmortal doctrina, en mostrar a Marx fragmentado y falseado como el “intelectual de biblioteca”, como el Marx “humanista”, el “envenenado vengador”, “el dogmático”. Los revisionistas, viejos y nuevos, que se esfuerzan en la tarea de vaciar el marxismo de su esencia revolucionaria se estrellan con su inconfundible definición respecto a la lucha de clases y la dictadura del proletariado: en lo que a mí respecta, no ostento el título de descubridor de la existencia de las clases en la sociedad moderna, y tampoco siquiera de la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, los historiadores burgueses habían descrito el desarrollo histórico de esta lucha de clases. Lo que yo hice de nuevo fue demostrar: 1) Que la existencia de clases está vinculada únicamente a fases particulares, históricas, del desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura solo constituye la transición a la abolición de todas las clases y a una sociedad sin clases.[1]

Otros lo intentan mostrar como “anti-dogmático” en su intento de contraponerlo a quienes tildan de dogmáticos pero que en verdad han sido sus continuadores, quienes han aplicado consecuente y creadoramente el marxismo a la práctica revolucionaria dirigiendo al proletariado a conquistar el poder y construir el socialismo: Lenin y el Presidente Mao.

Pero Marx solo hay uno: el genio fundador de la ideología del proletariado, el gran dirigente del proletariado que sentó las bases teóricas, ideológicas y políticas de la lucha de clases, y lo guió en sus primeras batallas contra la burguesía y la reacción europeas, el reivindicador de la necesidad de la violencia revolucionaria y la dictadura del proletariado, el feroz combatiente contra las falsas teorías que desvían al proletariado,  el revolucionario ferviente que dedicó la vida entera a la causa del proletariado y que no tenía más aspiración que su emancipación. Nos corresponde a los Partidos y Organizaciones marxistas-leninistas-maoístas limpiar el barro que los revisionistas han echado sobre la figura del gran Marx y devolverles a las masas proletarias la verdadera imagen del primer gran jefe de la clase.

Algunos revisionistas dibujan a un Marx encerrado en la biblioteca de Londres. Tratan con ello de esconder -tras la enorme labor científica realizada por Marx- su propia traición al proletariado y justificar su capitulación e ineptitud para dirigir al proletariado y a las masas hacia la toma del poder. Avakian, revisionista de escritorio, delira al comparar su labor de zapa con los años que Marx pasó en Londres dedicado a la labor científica para escribir El Capital, obra en la que desnuda la raíz de la ganancia capitalista, la plusvalía, esencia de la economía capitalista contemporánea, y demuestra científicamente la inevitabilidad de que el proletariado barra las caducas relaciones de producción capitalistas. Como el mismo Marx planteara “mi principal misión consiste hoy en dejar a la clase obrera una base teórica suficientemente firme y ancha para que le sirva de punto de apoyo en su organización futura y de arsenal de donde saque las armas necesarias para luchar con la burguesía[2]. “Para asegurar el éxito de la revolución es necesaria la unidad del pensamiento y de la acción. Los miembros de la Internacional tratan de crear esta unidad por medio de la propaganda, la discusión y la organización…[3].  Marx se consagró a la labor científica no por erudición o fama, sino por el contrario -bajo los más encarnizados ataques de sus opositores y soportando ingentes sacrificios en la pobreza y enfermedad- lo hizo con el único fin de poner los fundamentos teóricos de la ideología del proletariado, cuestión que entendía que era de vital necesidad para la causa obrera pues sentaba las bases ideológicas para su lucha política y su organización.

Nada más ajeno a la realidad y al marxismo, pensar que Marx pasó su vida alejado de las masas y de las luchas revolucionarias. Marx fue siempre un decidido revolucionario: en su militancia en el periódico de los hegelianos de izquierda, en la dirección de la Liga de los Comunistas, en su participación en la revolución de 1848 en Alemania, en la minuciosa correspondencia que durante toda su vida mantuvo con los más variados dirigentes del proletariado, en la constante publicación de artículos y en ocasiones la dirección de revistas para la agitación, y finalmente, en la grandiosa conducción que tuvo de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional, que puso las bases ideológicas del proletariado sobre las que se edificarían los primeros partidos comunistas en varios países. Ante la tumba de Marx, Engels dijo: “Marx era, ante todo y sobre todo, un revolucionario. La verdadera misión de su vida era cooperar de un modo o de otro al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones del Estado creadas por ella, cooperar para la emancipación del proletariado moderno, a quien él por vez primera infundió la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones que informaban su liberación”.[4]

Otros intentan engañar a las masas con un Marx humanista e incluso pacifista. El fundador de la ideología del proletariado planteaba que “el antagonismo entre el proletariado y la burguesía es una lucha de clase a clase, lucha que llevada a su más alta expresión, es una revolución total. Por lo demás ¿hay que extrañarse de que una sociedad fundada en la oposición de las clases se resuelva en la contradicción brutal, en un choque de cuerpo como último desenlace?”[5]. Después de la experiencia del proletariado en las revoluciones de Alemania de 1848 y muy especialmente con la gloriosa Comuna de París en 1871, Marx elevaría su comprensión y sintetizaría aún más la necesidad de destruir la vieja maquinaria del Estado burgués por medio de la violencia revolucionaria e instaurar la dictadura del proletariado.

Marx en su Crítica al Programa de Gotha en el problema de la correlación entre el Estado y la sociedad [socialista, que Marx llama "primera" fase, o fase inferior de la sociedad comunista], dejó establecido para siempre : ‘... Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista —prosigue Marx— media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde  también  un  período  político  de  transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado...’” [6]

Hoy osan levantar a Marx en contra de la validez universal de la guerra popular. Plantean que en algunos países no hay condiciones para iniciar la guerra popular -o revisan el concepto de guerra popular para dejarlo como huelga política de masas o insurrección- y que preparar el inicio sería voluntarioso, aventurero o aislado del movimiento de masas. Marx criticó duramente aquellos revolucionarios desesperados que se lanzaban a combates sin las masas creyendo que “el motor de la revolución no es la realidad, sino la voluntad”[7]. Pero precisamente la realidad no es estática. El desarrollo histórico y político ha conducido a situación revolucionaria en desarrollo desigual y a la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, situación que exige la reconstitución/constitución de partidos comunistas militarizados para iniciar lo más pronto guerras populares. Quienes predican hoy la huelga política de masas y la insurrección como estrategia de la revolución -así unos lo denominen estrategia de la guerra popular para los países imperialistas- son quienes niegan en verdad las exigencias de la realidad y defienden el consabido camino oportunista de la acumulación pacifica de fuerzas, antesala del cretinismo parlamentario.

Fue precisamente Marx quien rescató el principio enérgico de la actividad humana, el “lado activo” del idealismo y lo llevó al materialismo, refutando a todos los materialistas contemplativos e instando a una activa práctica revolucionaria para transformar la realidad, cosa que hoy solo se concreta armando a las masas parte por parte, incorporándolas en medio de la guerra popular para la toma del poder. Marx también planteó: “Allí donde nosotros decimos a la clase obrera: tenéis que pasar por quince, veinte, cincuenta años de guerras civiles y luchas de pueblos, no solo para cambiar la realidad, sino para cambiaros a vosotros mismos, capacitándolos para el Poder, vosotros les decís: ¡O subimos inmediatamente al Poder o nos echamos a dormir”[8]. Voluntariosos y alejados de las masas son quienes inician o desarrollan lucha armada sin contar con partido comunista militarizado, guiado firmemente por el marxismo-leninismo-maoísmo aplicado al propio país. Por este camino llegan tarde o temprano a la predica de “echarse a dormir,” a acuerdos de “paz” y a la capitulación ante la reacción, negando así la crisis general del imperialismo y la tendencia histórica y política principal a la revolución.

Marx fue el jefe del proletariado que logró la unidad del movimiento obrero en varios países durante los años de la I Internacional, unidad basada en la férrea defensa de los principios del proletariado y en oposición a la conciliación. Acusado por los bakuninistas de autoritario y por muchos otros de escisionista, Marx supo que ya la I Internacional había cumplido su misión histórica y que era mejor que acabara antes de que muriera asesinada por la unidad sin principios. Hoy la dispersión en el Movimiento Comunista Internacional solo podrá ser superada gestando una unidad sobre la base de los principios del marxismo, es decir sobre una comprensión unificada del maoísmo, que lejos de llevar al dogmatismo proporciona la base ideológica para la aplicación creadora en cada país, forjando pensamientos guía para reconstituir/constituir partidos comunistas que inicien y dirijan guerras populares.

Marx siempre confió inquebrantablemente en el proletariado y nunca, durante los fracasos de sus primeras luchas, dudó de su misión histórica -científicamente comprobada- de ser sepulturero del capitalismo. Lejos de caer en desesperación o en abatimiento, se esmeró por sacar lecciones de sus derrotas temporales para nutrir el marxismo y sentó también las bases de la lucha contra el revisionismo. “Todos los apartados importantes de los anales de la revolución de 1848 a 1849 llevan el epígrafe de ¡Derrota de la revolución! Pero lo que sucumbía en estas derrotas no era la revolución. Eran los tradicionales apéndices prerrevolucionarios, las supervivencias resultantes de relaciones sociales que aún no se habían agudizado lo bastante para tomar una forma bien precisa de contradicciones de clase: personas, ilusiones, ideas, proyectos de los que no estaba libre el partido revolucionario antes de la revolución de Febrero y de los que no podía liberarlo la victoria de Febrero, sino solo una serie de derrotas.[9]

Aplicando este análisis de Marx a toda la era de la revolución proletaria mundial, vemos que nos encontramos ante un proletariado tremendamente fortalecido, que en la lucha entre revolución y contrarrevolución ha salido victorioso y fortalecido con el marxismo-leninismo-maoísmo, en dura y cruenta lucha contra el imperialismo y la reacción, lucha inseparable de la lucha contra todo el oportunismo y revisionismo.

En 1879, el que años más tarde se consagrara como el primer revisionista de la historia, E. Bernstein, trató de revivir en su “Examen retrospectivo del movimiento socialista” aquellas ideas prerrevolucionarias que Marx condenó y declaró derrotadas en la revolución del 1848. Marx y Engels se lanzaron a la batalla y rompieron filas declarando que: En cuanto a nosotros, y teniendo en cuenta todo nuestro pasado, no nos queda más que un camino. Durante cerca de 40 años hemos venido destacando la lucha de clases como fuerza directamente propulsora de la historia, y particularmente la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado como la gran palanca de la revolución social moderna. Esta es la razón de que no podamos marchar con unos hombres que pretenden extirpar del movimiento esta lucha de clases[10]. Hoy, la tarea pendiente del balance de las últimas décadas del Movimiento Comunista Internacional, solo puede llevarse a cabo deslindando claramente los campos, repudiando el nuevo revisionismo que ha salido derrotado, y unificándonos en torno a una comprensión más alta del maoísmo.

El llamado del Manifesto del Partido Comunista y del manifiesto de la I Internacional para el proletariado era claro: tomarse el poder y subordinar a este objetivo los intereses inmediatos del proletariado, y según el momento, sin perder el objetivo final, trazar la táctica adecuada. Por ello Marx siempre orientó con gran destreza la táctica del proletariado para cada momento y la relación que debía tener con las otras clases de la sociedad: en tiempos de prosperidad del capitalismo (que aún no había devenido en monopolista, parasitario y agonizante) trazó la lucha de los obreros por salario como verdaderas guerras civiles que prepararan a la clase para la “batalla futura” y por el “objetivo final”.  Defendió el uso de la legalidad en los periodos de “estancamiento político y dominio de la legalidad burguesa[11] pero condenó severamente al Partido Socialdemócrata Alemán el no haber pasado a la ilegalidad con firmeza después de promulgada la ley de excepción contra los socialistas en Alemania. En cuanto a la relación del proletariado con la burguesía y el campesinado donde no se hubiese consumado aun la revolución democrática, Marx sentó valiosísimos análisis que sirvieron de guía para lo que Lenin y el Presidente Mao Tsetung desarrollarían; la burguesía sin fe en sí misma y sin fe en el pueblo; gruñendo contra los de arriba y temblando ante los de abajo[12]. Y frente al campesinado, Lenin recogería “mientras en Alemania no se llevó a término la revolución democrática (burguesa), Marx concentró toda su atención, en lo referente a la táctica del proletariado socialista, en impulsar la energía democrática de los campesinos[13], poniendo en la superficie lo dicho por él y lo que los revisionistas de entonces cuidaran de sepultar: Todo el problema, en Alemania, dependerá de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una especie de segunda edición de las guerras campesinas[14].

Se cumplen también este año los 170 años de la publicación de El Manifiesto del Partido Comunista, programa del proletariado trazado por Marx y Engels, cuyos principios hoy tienen validez y vigencia y corresponde aplicarlos. Recalcamos una vez más el llamado del Manifiesto: “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”.

Celebramos entonces con júbilo el nacimiento del gigante del proletariado, que bebió de lo más alto de la humanidad, de la filosofía clásica alemana, de la economía política inglesa y del socialismo francés, y en lucha con ellas, sintetizándolas y elevándolas magistralmente, dando a luz la integral ideología científica del proletariado, que en más de un siglo y medio de duras luchas de clases y luchas de dos líneas ha devenido en marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del pensamiento gonzalo.

A los comunistas nos corresponde enarbolar, defender y aplicar, principalmente aplicar el maoísmo para llevar a cabo revoluciones de nueva democracia y sin interrupción pasar a la socialista en los países dominados por el imperialismo – la inmensa mayoría de países y donde están la gran mayoría de las masas –, revolución socialista en los países capitalistas desarrollados y sucesivas revoluciones culturales para prevenirse de la restauración, desarrollar el socialismo y asegurar el pasaje al comunismo. Y esto solo puede hacerse combatiendo al imperialismo y a la reacción implacable e indesligablemente del combate al revisionismo viejo y el nuevo, y su nueva expresión que se sistematizó y estructuró en las líneas oportunistas de derecha en el Perú, hoy con su propia organización partidaria revisionista, que pretende usurpar el nombre del PCP y con sus organismos electoreros de frente como el Movadef y Fentep, así como combatiendo también a sus otras expresiones, como son las de Avakian y Prachanda, etc.

Celebremos el bicentenario del nacimiento de nuestro fundador, el gran Carlos Marx y el  170 Aniversario del Manifiesto del Partido Comunista sirviendo más y mejor a imponer el maoísmo como mando y guía de la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial, base necesaria para que el proletariado pueda reconstituir la Internacional Comunista que plasme con guerras populares la epopeya comenzada por Carlos Marx rumbo a nuestra meta final el por siempre dorado Comunismo:

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Vivan los 200 años del nacimiento del gran Carlos Marx, primer gran Jefe del proletariado!

¡Viva su genial e inmarcesible obra!

¡Vivan los 170 años del Manifiesto del Partido Comunista!

¡Enarbolar, defender y aplicar el internacionalismo proletario!

¡Defender la vida y la salud del Presidente Gonzalo con guerra popular!

!Abajo la Guerra Imperialista! Viva la Guerra Popular!

¡Guerra Popular hasta el comunismo!


Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)
Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia
Núcleo Revolucionario para la Reconstitución del Partido Comunista de México
Comité Bandera Roja – Alemania


febrero de 2018




[1]             Carta de Marx a Weydmeyer. 5 de marzo de 1852.
[2]             Citado por José Mesa en el prologo a la traducción de Miseria de la Filosofía. 1981.
[3]             Citados en Sobre la construcción de Partido. Presidente Gonzalo. 1976.
[4]             F. Engels. Discurso ante la tumba de Marx.1883
[5]             K. Marx. Miseria de la filosofía. 1847
[6]             Citado por Lenin en El Estado y la Revolución
[7]             Intervención de K. Marx en sección del Comité Central de la Liga de los Comunistas 1850, citada por Franz Mehring en Karl Marx, el fundador del socialismo científico
[8]             Ibíd.
[9]             Karl Marx. Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. 1850
[10]           K. Marx y F. Engels. De la carta circular A A. Bebel, W. Liebknecht, W. Bracke y otros. 1879.
[11]           Citado por Lenin en Carlos Marx. 1914
[12]           Ibíd.
[13]           Ibíd.
[14]           Carta de K. Marx a F. Engels. 16 de abril 1856.

domingo, 31 de diciembre de 2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

CAMARADA PIERRE: ¡PRESENTE!



 EL PARTIDO COMUNISTA DEL ECUADOR-SOL ROJO se solidariza con el proletariado- pueblo oprimido de Francia y con el proletariado internacional ante el sensible fallecimiento del camarada Pierre.

El proletariado, campesinado pobre y demás masas explotadas del Ecuador, reconocen la brega del camarada Pierre por imponer el marxismo-leninismo-maoísmo en Francia, la construcción del partido de nuevo tipo, su irrestricto apoyo a la Guerra Popular en el Perú y la defensa del Presidente Gonzalo como algunas de las tantas expresiones de su vida como rojo luchador, síntesis de su cualidad como comunista.

Sin lugar a dudas el Movimiento Comunista Internacional ha perdido a un gran combatiente por el comunismo. Su aporte al proletariado internacional y pueblos oprimidos del mundo nutre la certeza que tenemos de que con comunistas de esta estirpe, la revolución proletaria mundial es una realidad en curso.

CAMARADA PIERRE: ¡PRESENTE!

HONOR Y GLORIA PARA EL CAMARADA PIERRE

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!


A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO!

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¡SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN! ¡VIVA LA REVOLUCIÓN PROLETARIA DE OCTUBRE!


El partido Comunista del Ecuador Sol-Rojo, saluda a nuestra todopoderosa ideología: el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo con los aportes de validez universal del pensamiento Gonzalo.

Saludamos al presidente Gonzalo, jefe de la fracción roja del MCI y de la revolución proletaria mundial.

Saludamos al proletariado internacional y al movimiento comunista internacional, a las guerras populares en Perú, Turquía, India y Filipinas, a los partidos comunistas que las dirigen; a los partidos marxistas-leninistas-maoístas militarizados en proceso de construcción o reconstitución cuya naturaleza de ser es la guerra popular para la construcción del nuevo poder y la derrota del imperialismo.

Saludamos las heroicas  luchas de liberación nacional de los pueblos oprimidos por el imperialismo, base y fuerza principal de la revolución mundial.

Hoy el proletariado internacional celebra los cien años del triunfo de la revolución proletaria en Rusia, y como no puede ser de otra manera, el proletariado, campesinado pobre y masas explotadas del Ecuador se suman a esta gran celebración cuyo propósito trasciende de la mera remembranza para esgrimirla como la base de todas las revoluciones verdaderas cuyo propósito final siempre será el comunismo.

No hay duda de que la revolución bolchevique bajo la correcta dirección de Lenin, tuvo la capacidad de imprimir un carácter diferente a los procesos revolucionarios que le antecedieron, no operó básicamente sobre el viejo estado como instrumento de dominación y sostén de relaciones de producción añejas, explotadoras, sino que asestó un golpe mortal a la propiedad privada sobre los medios de producción, convirtiéndola, de esa manera, en una verdadera revolución, tarea que solo y únicamente fue posible bajo la conducción ideológica del proletariado.

Celebramos los cien años de la gesta de octubre en un planeta incendiado en conflictos, con contradicciones entre los países oprimidos y opresores agudizadas al máximo; con diferencias de clase expuestos en el carácter social de la producción y la apropiación privada de ésta, cuyo carácter antagónico e irreconciliable también han sido elevados a su máxima expresión y que convoca a ser dirimidos con urgencia con guerra popular; con masas campesinas pobres, sin tierra, atadas a relaciones de producción semifeudales, serviles, que claman la alianza con su fuerza dirigente, el proletariado, para enterrar añejas formas de explotación que imperan en la mayoría de los países del orbe.

Celebramos los cien años de la gesta de octubre, precisamente cuando el imperialismo, en todas sus manifestaciones, se muestra herido de muerte, pútrido, cuya descomposición  la evidencia en la mayor agresión a los pueblos y naciones del mundo como estrategia en su nueva y dramática repartija del planeta.

Celebramos los cien  años de la gran revolución proletaria de octubre fortalecidos, porque tenemos el mejor legado de Lenin, de ese rojo octubre: la dirección y fuerza proletaria en todos nuestros propósitos; la certeza absoluta de que con correcta dirección ideológica la revolución es posible, de que el amanecer se avizora y de que el poder ya ha dejado de ser una tentación para convertirse en una realidad que se plasma poco a poco con violencia revolucionaria, con guerra popular; porque en estos cien años se llenó de gloria con la Gran Revolución Cultural En China y devino dialécticamente en marxismo-leninismo-maoísmo, más fuerte, más contundente, con un proletariado curtido y forjado en miles de lides y sabedor de que su responsabilidad no va solo se ciñe a sus propósitos de clase, sino también de aquellas clases sujetas de ser convocadas a la revolución y que inevitablemente debe transitar la dictadura del proletariado y su meta final, el comunismo; que ha logrado poner sobre el tapete de la lucha de clases y de las guerras de liberación nacional aportes trascendentales como el realizado por el presidente Gonzalo, las guerras populares en el Perú, Filipinas, Turquía y la India; con el fortalecimiento de posiciones comunistas, sobre todo en América Latina y Europa, donde el vórtice de la revolución va cobrando una fuerza poderosa que ineluctablemente colaborará en asestar la estocada final al mordaz imperialismo yanqui.
Que la celebración de la Gran Revolución Proletaria sea, además, un reconocimiento histórico a la gran dirección que imprimió Lenin al partido para la construcción de la dictadura del proletariado y el brillante trabajo de Stalin por consolidarla.

Que la celebración de la GRAN REVOLUCIÓN  PROLETARIA DE OCTUBRE se convierta en un himno convocador a desatar la furia de la clase, de los pueblos, el esfuerzo vital de los comunistas por iniciar, desarrollar y sostener guerras populares hasta el comunismo, sin perder la perspectiva de que la conducción a este supremo objetivo solo podrá realizarse bajo la guía ideológica del proletariado, la inclaudicable y vertical lucha en contra del oportunismo, el revisionismo y el centrismo.


¡VIVAN LAS INMARCESIBLES BANDERAS ROJAS DE OCTUBRE!

¡VIVA LA GRAN REVOLUCIÓN PROLETARIA!

¡VIVA EL MARXISMO –LENINISMO-MAOÍSMO!

¡SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN!
¡VIVA LA GUERRA POPULAR EN LA INDIA, FILIPINAS, TURQUÍA Y EL PERÚ!

¡VIVA LA CONSTRUCCIÓN Y RECONSTITUCIÓN DE PARTIDOS COMUNISTAS FORJADOS PARA LA TOMA DEL PODER!

¡MUERTE AL IMPERIALISMO!
¡MUERTE AL OPORTUNISMO Y AL REVISIONISMO!
¡POR LA SENDA DE LENIN, STALIN Y EL PRESIDENTE MAO HASTA EL COMUNISMO!

¡SI NO COMBATIMOS Y DESTRUIMOS AL REVISIONISMO, NADA HABREMOS HECHO!



A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO!

sábado, 16 de septiembre de 2017

A 25 AÑOS DE SU CAPTURA: ¡VIVA EL PRESIDENTE GONZALO!


Nosotros estamos aquí en estas circunstancias; unos piensan que es una gran derrota, ¡sueñan!, les decimos sigan soñando. Es simplemente un recodo, nada más, ¡un recodo en el camino! El camino es largo y con ese llegaremos, y, ¡triunfaremos!
¡Ustedes lo verán! ¡Ustedes lo verán!
PRESIDENTE GONZALO


Hace 25 años la reacción del Perú tomó como prisionero de guerra al presidente Gonzalo.
No vamos a desconocer del duro impacto que tuvo este hecho en el desarrollo de la Guerra Popular en el Perú, y con él, en el seno del MCI, pero de ninguna manera podemos caer en la emboscada que ha dispuesto la línea oportunista de derecha que esgrime, a partir de este hecho,  que se trató de un golpe fulminante y que ha marcado la  “derrota definitiva” de la guerra popular en el Perú.

El 15 de septiembre del mismo año, el Presidente Gonzalo, desde la jaula en la que fue expuesto al mundo como un “trofeo de guerra” manifestó: “Es simplemente un recodo, nada más, ¡un recodo en el camino!”. Es la verdad. Un recodo, porque hay que entender que nadie, absolutamente nadie ha salido invicto en la lucha  contra del imperialismo y  la conquista del poder para la clase y el pueblo sin recibir golpe alguno o haya estado exento de entregar la necesaria cuota de sangre y otros sacrificios. La historia ha refrendado ésta, como una ley propia de ese largo, complejo y cruento camino por dirimir, de una vez por todas, las contradicciones antagónicas e irreconciliables existente entre oprimidos y opresores; explotados y explotadores,  comunistas y revisionistas; revolución y contrarrevolución.

Es simplemente un recodo”, y es la verdad, porque a la guerra popular en el Perú no hay que verla como un hecho aislado de la dinámica que cobró el proletariado internacional a partir de este hito histórico que dio paso a que éste se pertreche del marxismo-leninismo elevado a una tercera y superior etapa: el maoísmo. Y los comunistas lo sabemos, el marxismo se ha desarrollado en lucha, en brega permanente.

Un recodo, porque si bien es cierto la guerra popular en el Perú entró en una etapa de dificultades, la línea consecuente, la línea roja, comunista, revolucionaria, pervive como una flama que ha sobrevivido a los negros ventarrones sostenidos por el imperialismo, la reacción, el viejo estado, el revisionismo, el centrismo, el oportunismo, es decir, el destacamento completo de enemigos de la clase y del pueblo que permanentemente sostienen que la guerra popular llegó a su fin, que la guerra fue derrotada, y sobre esa patraña, tratan de levantar una serie de argumentos teóricos y políticos pretendiendo justificar lo injustificable: la traición y la capitulación.

Sueños de perro tiene la reacción si cree que la guerra popular ha sido derrotada. Balido de oveja famélica emite el revisionismo con aquello de que es el momento de “dar paso a la reconciliación porque la guerra popular ha culminado”.

Pero en medio e esas dificultades, poco a poco se va estableciendo un importante cambio en la correlación de fuerzas en medio de la guerra popular; poco a poco se va dinamitando la línea oportunista de derecha liderada por movadef, que internacionalmente busca sustento teórico y político en las diatribas ideológicas de Avakián, Prachanda, alimentada cobardemente desde la ambigüedad centrista que ha logrado hacer trincheras en el seno del proletariado de Italia y Francia,  nuevo nido de oportunistas que además, trafican con las luchas de la clase, del pueblo y las guerras populares que se vienen adelantando en el mundo.

Hoy, el pensamiento Gonzalo cobra una fuerza inusitada en Alemania, Austria; en la construcción y reconstitución de partidos comunistas como es el caso de Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia, México y otros, quienes sobre la base del marxismo-leninismo-maoísmo, sin tapujos, sin ambages, hemos incorporado a nuestras particularidades los aportes que ha hecho el Presidente Gonzalo al MLM, precisamente, en aquellos países donde el proletariado ha entendido que la revolución no es un acto mecánico, lineal, sino dialéctico, que tiene dificultades, que el carácter de la guerra es prolongada y que por su naturaleza histórica, está condenada a triunfar.

Al cumplirse un aniversario más de la captura del Presidente Gonzalo, el Partido Comunista del Ecuador- Sol Rojo,  exige al viejo estado del Perú respeto a la vida, dignidad y salud del presidente; su inmediata liberación.

¡VIVA EL PRESIDENTE GONZALO!

¡VIVA EL PENSAMIENTO GONZALO!

¡VIVA LA GUERRA POPULAR EN EL PERÚ!

¡LA GUERRA POPULAR VENCERÁ INEVITABLEMENTE!

¡VIVA LA GUERRA POPULAR EN EL PERÚ, INDIA, TURQUÍA Y FILIPINAS!

SOMOS DEL TERCER MUNDO Y EL TERCER MUNDO ES BASE DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL.

EL CAMINO ES LARGO Y CON ESE, LLEGAREMOS, ¡TRIUNFAREMOS!!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!

A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO! 



lunes, 1 de mayo de 2017

¡¡EN ESTE PRIMERO DE MAYO A CELEBRAR JUBILOSOS LOS CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE CON MÁS GUERRA POPULAR!!

¡Proletarios de todos los países, uníos!


“Han pasado los tiempos en que nuestros obreros doblaban sumisamente el espinazo, sin ver una salida a su situación de sojuzgamiento ni un rayo de luz en su amarga vida. El socialismo les ha mostrado esa salida, y miles y miles de combatientes se agrupan bajo la bandera roja, levantando los ojos hacia ella como hacia su estrella polar.”
(V. I. Lenin, “El Primero de Mayo”. 1904.)

Saludos rojos a los partidos y organizaciones comunistas, saludos rojos a los militantes y combatientes que con su sangre riegan la fértil tierra de la revolución proletaria mundial;  saludos rojos al proletariado internacional, a los trabajadores del mundo, a los pobres del campo y la ciudad que en la nueva ola se yerguen para tomar el cielo por asalto.

Nos reafirmamos en nuestra todopoderosa ideología, el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, única ideología científica, en los aportes de validez universal del pensamiento Gonzalo. Suscribimos firmemente la campaña por la vida y salud del Presidente Gonzalo, el más grande marxista-leninista-maoísta viviente sobre la tierra.

Esta es una importante fecha en la cual el proletariado internacional pasa revista a sus fuerzas e informa sobre el estado de su situación, el estado de la lucha de clases y las expresiones más altas que esta última alcanza con las guerras populares.

Hay que destacar también que este Primero de Mayo tiene honda significación pues este año celebramos los cien años de la Revolución de Octubre. Hito histórico extraordinario que señala el inicio de la nueva era de la revolución proletaria mundial.

Situación internacional
Todas las contradicciones del mundo actual se agudizan, y principalmente se agudiza la contradicción principal, entre naciones oprimidas e imperialismo y la tercera contradicción, interimperialista. El gobierno de Trump expresa una mayor reaccionarización del imperialismo en general así como del imperialismo yanqui en particular, siendo éste cabeza de todas las bandas agresoras; aumentando su intromisión sin límite, lleva a cabo genocidios en Afganistán y desembarco de tropas en Siria; y no cabe duda que también el pueblo estadounidense será más golpeado y reprimido y su situación empeorará atizando con ello las llamas de una futura guerra popular en las entrañas de la bestia imperialista en respuesta a esta guerra contra el propio pueblo norteamericano. El imperialismo alemán, por su parte, ha trazado su plan de acción para convertirse en superpotencia y de esta manera pugnar por la hegemonía mundial, es así como alista nuevos contingentes ampliando su fuerza y capacidad militar. El imperialismo ruso extiende su diplomacia  e intervención militar directa en Asia Occidental. Por su parte China imperialista ya no le basta con su creciente injerencia comercial en África y América Latina y busca pactos y acuerdos para fortalecer sus posiciones y aumenta constantemente su presupuesto militar. Francia, Inglaterra, Japón, Italia y otros imperialismo menores no se quedan atrás en todos estos preparativos que como señalara el presidente Gonzalo pueden desembocar en una tercera guerra mundial.
Las bestias imperialistas descargan la crisis económica internacional con furia sobre el tercer mundo, atizando el odio y la lucha de las masas. Esta situación se manifiesta entre otras cuestiones en lo que la misma ONU reconoce como “la mayor crisis humanitaria en la historia del mundo”, expresada en la cantidad de hambrientos y en la cantidad de población desplazada. Todo esto reafirma que la situación revolucionaria en el mundo es un hecho innegable aun cuando se dé con desarrollo desigual y que nos encontramos, tal como afirmara el Presidente Mao, en los próximos 50 a 100 años  en que el imperialismo será barrido de la faz de la tierra.
En el campo de la revolución, las guerras populares siguen pujantes señalando que la revolución es la tendencia histórica y política principal en el mundo. La guerra popular en la India, dirigida por el Partido Comunista de la India (maoísta), viene resistiendo una fuerte campaña contrarrevolucionaria y fuertes golpes a su dirección, no obstante continúa ampliando su ámbito de acción. El gobierno de Modi y el Estado burgués-terrateniente indio necesitan desenvolver una represión cada vez más sangrienta y las masas combaten y resisten contra éste con más guerra popular en campo y diversas luchas en ciudad. Con el Partido Comunista de Filipinas a la cabeza, las masas filipinas han regado su preciosa sangre demostrando la justeza de su guerra popular y evidenciando palmariamente que quieren y necesitan que la revolución sea llevada hasta el fin. En Turquía sigue la guerra popular. En Perú, la reciente farsa de juicio al Presidente Gonzalo busca aniquilar su vida y pretende nuevamente golpear a la clase y pueblo peruano en un intento por destruir al Partido Comunista del Perú, derrotar la guerra popular y conjurar la reorganización general del Partido y su culminación, cuyo proceso se está coronando con gran vigor.
A pesar del recodo la guerra popular en Perú es la expresión más alta por ser en dicho país donde el maoísmo se eleva como nueva, tercera y superior etapa, proceso llevado adelante por el propio Presidente Gonzalo quién lo plasmó para el Perú como pensamiento gonzalo. Las dificultades que enfrentan las guerras populares confirman que el peligro principal es el revisionismo y, por consecuencia, la capitulación, pero esto no cambia en nada que la revolución es la tendencia histórica y política principal y que nos encontramos en la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, cuestión que quedará demostrada con la constitución y/o reconstitución de partidos comunistas y el consiguiente inicio de nuevas guerras populares, que fortalecerán la izquierda dentro del MCI, avanzando inexorablemente, aunque con desarrollo desigual, hacia la guerra popular mundial.
También las luchas de resistencia nacional no han cesado ni por un minuto en Irak, Afganistán e incluso se han extendido a Pakistán complicando al imperialismo yanqui y sus compinches. Igualmente la lucha del pueblo palestino resiste la redoblada ofensiva del sionismo israelí. Así mismo, la lucha crece en Argentina, Brasil y México, donde las masas muestran gran combatividad.

Sobre la situación del Movimiento Comunista Internacional
La principal dificultad que enfrenta el Movimiento Comunista Internacional (MCI) es la dispersión. Sin superar este problema no podrá cumplir con su meta final: el comunismo. La lucha contra esta dificultad ha empeñado ingentes esfuerzos por parte de organizaciones y partidos maoístas quienes realizando reuniones y encuentros en América Latina y Europa han logrado dar importantes golpes al imperialismo, al mismo tiempo que una significativa victoria para el proletariado internacional. Se avanza de forma concreta a la reunificación del MCI. Sin embargo la lucha por la unidad del MCI ha sido un proceso prolongado del cual necesitamos aprender.

En 1872 Marx y Engels declararon la muerte de la Primera Internacional, sin embargo a partir de esa fecha el movimiento alcanzó proporciones insospechadas a nivel internacional, incluso la creación en 1889 de la II Internacional, contribuyó a dar cauce y nuevo impulso a un movimiento socialista que se desarrollaba sin cesar; pero fue justamente Lenin quien en dura lucha declaró la bancarrota de esta internacional que se ahogaba en manos del socialchovinismo, el oportunismo y el revisionismo allá por 1914.

En 1919 como necesidad nuevamente de agrupar a las fuerzas comunistas de todos los países fue fundada la Internacional Comunista (III Internacional) y muy pronto se multiplicarán los partidos marxista-leninistas por todo el orbe. A partir de 1943, determinado por las necesidades de la lucha y la guerra mundial imperialista el MCI decidió disolver la Internacional Comunista, sin embargo, lejos de paralizarse el movimiento revolucionario y al contrario con triunfos indiscutibles como la derrota aplastante del nazismo en 1945, la victoria cabal de la revolución de nueva democracia en China, las luchas de liberación nacional, etc., se conquistó un nuevo y más alto nivel, alcanzándose ni más ni menos que el equilibrio estratégico de la revolución proletaria mundial. No cabe ni la menor duda, la constitución de la Internacional Comunista contribuyó enormemente a la formación de nuevos partidos comunistas y un gran impulso a la revolución mundial. Muchos de sus frutos solo vieron la luz tras su disolución.

Combate a la dispersión. El golpe revisionista y contrarrevolucionario de1956 en la URSS, constituyó un importante revés al avance vertiginoso que había alcanzado el MCI después de 1943. Con el Presidente Mao a la cabeza el PCCH libró una importante lucha de dos líneas en la Gran Polémica. Esto fue la lucha contra el revisionismo contemporáneo, una lucha a muerte contra esta nefasta avanzada de la contrarrevolución; fruto de esta lucha se publica en 1963 “la carta de los 25 puntos” un verdadero manifiesto en el cual se plantea la línea general para el movimiento comunista internacional más “los nueve comentarios”. Esta fue una maciza declaración sobre la base de los principios marxista-leninistas (tal como se definía en ese periodo la ideología científica). En esta Carta los comunistas del mundo entero encontraron una sólida guía para librar la lucha de dos líneas contra revisionistas y oportunistas enquistados en el movimiento revolucionario y que hacían coro al revisionismo de Jruschov.

Con el desarrollo de la Gran Revolución Cultural Proletaria el MCI recibió un nuevo espaldarazo sin embargo no se reunificaron en un único y mismo centro las fuerzas comunistas. El golpe contrarrevolucionario en China en 1976 abrió un nuevo periodo de honda dispersión y lucha de dos líneas que en dos sucesivas conferencias de partidos y organizaciones trató de superarse en los años 1980 y 1984, en este último año la II Conferencia dio origen al Movimiento Revolucionario Internacional, un paso hacia la reunificación de las fuerzas comunistas. No obstante este avance y en circunstancias que el PCP dirigiendo guerra popular ya había sancionado esta cuestión, no había unidad en torno al maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, además de presentarse otros problemas. Sólo en 1993 se establece en el MRI el marxismo-leninismo-maoísmo y tras una enconada lucha de dos líneas el 2000 logra arrancarse una declaración conjunta. Luego de esto se impone el revisionismo de Avakian en el co-MRI, llevándolo hacia su bancarrota. Esto convergiendo con lo que era entonces la línea oportunista de derecha devenida después capitulacionista y revisionista en el Perú. Con esto nos reafirmamos en que el revisionismo es peligro principal.

Sobre Lenin, la Revolución de Octubre y los 1° de Mayo
La celebración del 1° de Mayo era una tarea ineludible para todos los revolucionarios bolcheviques. Lenin insistía en la necesidad de impulsar acciones de protesta en dicha celebración. Así, antes de octubre de 1917, cada 1° era una demostración de fuerza del proletariado revolucionario, medía sus fuerzas, sus avances o repliegues ordenados. Era por definición –y debe seguir siéndolo- una fecha combativa.

En vísperas del Primero de Mayo de 1904, siendo un marxista riguroso y un revolucionario experimentado, Lenin supo ver la perspectiva que se abría en la lucha proletaria en ese momento. Con solidez teórica afirmó que la única salida a la situación de explotación y opresión que enfrentaba la clase obrera era el socialismo, llamando al proletariado revolucionario a agruparse bajo la bandera roja, su estrella polar. Al año siguiente reafirmaba el llamado y lo profundizaba con palabras de trascendental vigencia: “¡Abajo la enemistad entre los obreros de distintas nacionalidades o diferentes religiones! Esta enemistad sólo favorece a los bandoleros y a los tiranos, quienes se benefician con la ignorancia y la desunión del proletariado.” Lenin miraba alto y lejos, ni las religiones ni las nacionalidades deben dividir a la clase. En ese abril de 1905 especificando la estrategia y la táctica de la línea militar proletaria dicta estas magistrales y señeras palabras:

“¡Pongámonos en pie para defender la libertad, hagamos frente a cuantos tratan de desviar la cólera del pueblo del que es nuestro verdadero enemigo! ¡Nos lanzaremos, con las armas en la mano, a la insurrección, para derrocar al gobierno zarista y conquistar la libertad para todo el pueblo! ¡A las armas, obreros y campesinos! ¡Organicen reuniones secretas, formen grupos de combate, consigan todas las armas que puedan y envíen a sus hombres de confianza al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, para recibir orientación y consejo! ¡Que el Primero de Mayo de este año se convierta para nosotros en la celebración de la insurrección popular, preparémonos para ella y estemos atentos a la señal para lanzarnos al ataque decisivo contra el tirano! ¡Abajo el gobierno zarista!”

Así pensaba y actuaba un jefe proletario auténtico. Este verdadero llamado a la acción se correspondía plenamente con la situación revolucionaria en desarrollo en la Rusia de 1905; en lo fundamental son palabras de honda trascendencia y vigencia para nosotros, son leyes de la lucha de clases, leyes que continuaron desarrollándose con posterioridad por el Presidente Mao principalmente y constituyen parte de la línea general para el trabajo de los comunistas en cualquier rincón del mundo.

Más tarde, cuando se producía el nuevo ascenso revolucionario en Rusia hacia 1912, inmerso en los preparativos para el Primero de Mayo Lenin exponía ante el proletariado revolucionario y los oprimidos que los sucesos del Lena (huelga y masacre en abril de 1912) y el propio 1° de mayo marcaban el nuevo ascenso del proletariado ruso. En 1913 en circunstancias similares, pero esta vez haciendo el balance sostiene:

“Y de buenas a primeras, como un rayo, hiende la atmósfera brumosa y pesada la celebración del Primero de Mayo por la clase obrera de Rusia…” “Ante cientos de viejos revolucionarios, a quienes no han vencido ni doblegado las persecuciones de los verdugos y la deserción de los amigos, y ante millones de hombres de la nueva generación de demócratas y socialistas, han vuelto a plantearse en toda su grandeza las tareas de la revolución inminente y resaltan vigorosamente las fuerzas de la clase de vanguardia que la dirige.”

Para finalmente concluir con palabras que oportunistas y revisionistas de toda especie han olvidado o tergiversado:

“La enorme superioridad de las huelgas rusas sobre las de los demás países europeos –los más adelantados- demuestra no las cualidades especiales o las facultades especiales de los obreros de Rusia, sino las condiciones especiales en la Rusia actual, la existencia de una situación revolucionaria, la maduración de una crisis directamente revolucionaria. Cuando se acerque en Europa el momento de una similar maduración de la revolución (allí será una revolución socialista, y no democráticoburguesa, como en nuestro país), el proletariado de los países capitalistas más desarrollados desplegará una energía mucho mayor en sus huelgas revolucionarias, en las demostraciones y en la lucha armada contra los defensores de la esclavitud asalariada.”

Y son estas condiciones las que hoy ya se presentan maduras en los países imperialistas, es la situación revolucionaria que también afecta a dichos países y que demanda de los comunistas en la actualidad constituir y/o reconstituir partidos comunistas para ponerse al frente de la creciente ola revolucionaria de las masas en las condiciones concretas de cada país. Se puede leer con claridad meridiana que Lenin veía en la celebración del Primero de Mayo una oportunidad más para que el proletariado revolucionario hiciese una demostración de fuerza como preparativos para la lucha armada. Más validas aún hoy estas palabras cuando la revolución ha devenido la tendencia histórica y política principal en el mundo, y existe una situación revolucionaria en desarrollo desigual a nivel mundial. Y hoy esa lucha armada que indicara Lenin es la guerra popular a desarrollarla de acuerdo a las condiciones de cada país. Fue justamente esa bandera la que enarboló el Presidente Mao planteando la universalidad de la lucha armada, es decir, de la guerra popular. Este y solo este puede ser el único significado que podemos darle al primero de mayo arrancándolo de las manos de oportunistas y reaccionarios. Tal como dijera Mariátegui: “Hay que desterrar del 1° de mayo, todo lo que en mucho ha tenido, y tiene todavía, el rito mecánico de simple efemérides.” Y llamaba el amauta a combatir disciplinada y obstinadamente por el socialismo.

Con posterioridad a la victoria de octubre. La celebración del 1° de mayo en 1918 se lleva a cabo con el Poder conquistado en las manos del proletariado y de su alianza obrero-campesina, es una celebración con dictadura del proletariado, aún más, es una celebración en una nueva época que nace en ese glorioso1917, es la nueva era de la revolución proletaria mundial. “Esta nueva era signada por la potenciación de la violencia…” señalarán los documentos del PCP.

Por otra parte, las elecciones y el cretinismo parlamentario, son camino de la reacción, táctica que ha quedado envejecida y así lo prueba el propio desarrollo de la lucha de clases después de 1917. Solo del fusil ha nacido lo nuevo y cuando se abandona este principio solo mayores penurias se desencadenan sobre las masas. El camino de la clase y el pueblo es la guerra popular, guerra popular mundial, guerra popular hasta el comunismo, siendo de validez universal. Desarrollándose de acuerdo a las condiciones de cada país.

Los 1° de mayo se comienzan a conmemorar en la defensiva estratégica de la revolución proletaria mundial y a partir de octubre de 1917, con dictadura proletaria, con partidos comunistas y desde 1919 con Internacional Comunista, extraordinaria celebración con el Gran Lenin a la cabeza, con nuevo poder, la nueva aurora comienza a destellar al mundo. Nuevo poder a plena luz del día, poder proletario con nueva economía, nueva política y nueva cultura. La burguesía imperialista temblaba y en su cobardía se hundía intentando aplastar el nuevo mundo que nacía frágil pero poderoso en verdad porque contaba con la simpatía del proletariado organizado de todo el mundo. En un discurso brindado el 1° de mayo de 1919 Lenin sentenciaba: “Hasta ahora, cuando se hablaba de lo que nuestros hijos verían en el futuro, sonaba como un cuento; pero hoy, camaradas, ustedes ven con claridad que el edificio de la sociedad socialista, cuyos cimientos hemos puesto, no es una utopía. Nuestros hijos construirán este edificio todavía con mayor fervor.” Repitamos junto a Lenin entonces, el vibrante grito hecho por él ese 1° de Mayo de 1919: “¡Viva la República internacional de soviets! ¡Viva el comunismo!”

En este primero de mayo debemos sostener que la fecunda idea de la unidad de los comunistas del mundo entero nuevamente se ha puesto en marcha, guiados por la más avanzada y única ideología científica, todopoderosa porque es verdadera, el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo y los aportes de validez universal del pensamiento gonzalo, ideología fruto de la más avanzada experiencia de la lucha de clases del proletariado internacional.

¡¡Viva el Primero de Mayo rojo y combativo!!
¡¡Preparar, iniciar y desarrollar guerras populares!!
¡¡Defender la vida del Presidente Gonzalo!!
¡¡Libertad para Saibaba!!
¡¡Abajo el imperialismo yanqui, principalmente!!
¡¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!!