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jueves, 30 de abril de 2026

Declaración de la LCI por el 1º de Mayo: ¡Marxistas-Leninistas-Maoístas de todos los países, uníos!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Declaración del 1º de Mayo de 2026

¡Marxistas-Leninistas-Maoístas de todos los países, uníos!

¡Pueblos revolucionarios del mundo uníos y derrotad al imperialismo, al revisionismo contemporáneo y a todos los reaccionarios!

La Liga Comunista Internacional saluda al proletariado internacional, las masas populares del mundo y al Movimiento Comunista Internacional por el Día Internacional del Proletariado.

Este año celebramos el 60º aniversario del inicio de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) dirigida por el Presidente Mao Tsetung. Representa un hito histórico en la experiencia histórica de la Revolución Proletaria Mundial. Si echamos la mirada hacia las décadas pasadas, podemos ver que su importancia con el tiempo sólo ha crecido y sus lecciones imperecederas necesitan ser enarboladas más que nunca, defendidas y aplicadas. También, en este día, rendimos homenaje al Camarada Basavaraj, Secretario General del Partido Comunista de India (Maoísta) quién sacrificó su vida heroicamente hace casi un año, en defensa del marxismo-leninismo-maoísmo, del Partido y de la Guerra Popular. ¡Honor y Gloria eterna al Camarada Basavaraj!

Hoy las condiciones objetivas para el desarrollo de la revolución en el mundo son excelentes. La revolución es la tendencia política e histórica principal. Las Guerras Populares persisten y nuevas están por iniciar. Hoy en día tenemos una situación compleja en la que todo tipo de guerras estallan, coincidiendo con la creciente explosividad de las Masas. Por lo que no es extraño que los defensores del Viejo Orden, los imperialistas y sus sirvientes, hacen todo lo que pueden para confundir al pueblo y difundir el pesimismo. Con esto, los comunistas tenemos razón de más para asir firmemente el concepto estratégico de Mao Tsetung, ampliamente difundido durante la GRCP: ¡El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel! Fue precisamente con este espíritu valiente y desafiante como el Camarada Basavaraj dio su vida. ¡Armémonos a nosotros, a nuestra clase y a los Pueblos de la misma forma, y no habrá vil derrotismo revisionista u oportunista que sea capaz de causar confusión!

El imperialismo está en una crisis general de descomposición

El imperialismo, la fase superior del capitalismo, es capitalismo monopolista y capitalismo en descomposición. No puede ofrecer ningún progreso a las masas, sólo mayores guerras de robo, explotación y opresión. Hoy, el 10% de más ricos poseen el 75% de la riqueza mundial. El 0,001% de las personas más ricas, alrededor de 60.000 multimillonarios, poseen 3 veces más riqueza que la mitad de la humanidad. Es un proceso de concentración que se acelera cada vez más, a un ritmo de un 8% por año desde los años 90. En 2025, la riqueza de los multimillonarios creció un 16%, tres veces más que en los cinco años anteriores.

El imperialismo representa una enorme centralización del Capital en las manos de los Capitalistas Financieros de un puñado de países. De las 80 empresas con mayor ingresos en efectivo en el mundo, 35 son de los Estados Unidos, 19 de China, 5 de Alemania y 5 de Japón. Esta concentración es aún mayor en los bancos: cada uno de los 12 bancos más grandes en el mundo, la mayoría de Estados Unidos o China, tienen activos valorados en más que todo el PIB de Brasil. Los fondos mundiales de la reserva monetaria, usadas por los imperialistas para aumentar el control y centralización, también expresan esta tendencia. Actualmente, las acciones del Tesoro de los Estados Unidos y los fondos soberanos de los países europeos representan juntos el 80% de las reservas mundiales monetarias (60% y 20% respectivamente), mientras que el Renmibi chino sólo ha alcanzado el 2,83%, lo cuál muestra la fuerza hegemónica de Estados Unidos en comparación con China y otros países.

El falso discurso del imperialismo sobre el medio ambiente cubre el hecho de que el 1% de los más ricos son responsables del 41% de emisiones de carbono, y si consideramos al 10% de los más ricos, el número aumenta al 77%. Al mismo tiempo, la mitad de la población mundial, los pobres, representa sólo el 3% de las emisiones.

El imperialismo, fase monopolista de capitalismo moribundo, lejos de representar el progreso, mantiene a las mujeres atadas a la explotación y opresión. Las mujeres, quienes representan la mitad de la población mundial, sólo reciben un cuarto de los salarios. La violencia contra la mujer también crece en todas partes. Sin embargo, ha sido en Gaza cuando la violencia contra la mujer ha sido la más alta del mundo, con al menos 38 mil mujeres asesinadas por las hordas sionistas.

Al menos 1.100 millones de personas en los países oprimidos por el imperialismo viven en la extrema pobreza. 2.300 millones de personas se enfrentan a una situación llamada inseguridad alimentaria grave o moderada y tienen que enfrentarse a una inflación disparada. Entre estas Masas, una gran parte son los mismos campesinos quienes producen alrededor del 70% de los alimentos del mundo.

Las guerras del imperialismo estadounidense agudizan aún más la aceleración de un nuevo estallido de una crisis económica mundial y un empeoramiento de las condiciones de vida de las Masas (acrecentado por la inflación). La burbuja del sector inmobiliario chino y las dificultades de los imperialistas chinos para hacer crecer el consumo interno, se suman a la burbuja de las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos (quienes controlan el 40% de las acciones del capital estadounidense).

El imperialismo está en una crisis general de descomposición. Cuando intenta superar la crisis, descarga su barbarie contra los pueblos oprimidos con incluso mayor crueldad, expandiendo las guerras de agresión y saqueo. En un intento desesperado por mantener su rol hegemónico, el imperialismo estadounidense aplica una creciente presión sobre los otros imperialistas europeos occidentales (así como sobre Japón y Australia) para forzarles a seguir sus dictados y servir a sus intereses, lo cual lleva a una mayor contienda y a una agudización de la lucha entre los imperialistas. Se están desenvolviendo nuevas guerras de saqueo en América Latina, África y Asia, incluyendo el llamado Oriente Medio.

Sin embargo, la ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo, principalmente impulsada desde el inicio de los años 90, que busca detener el desarrollo de las luchas del proletariado internacional y las luchas de liberación nacional, ha fracasado por completo. Las condiciones objetivas y subjetivas para el desarrollo de las dos fuerzas de la revolución mundial, el movimiento de liberación nacional y el movimiento proletario internacional, se desarrollan favorablemente mostrando claramente el comienzo de un Nuevo Periodo de Revoluciones en el mundo.

Nuestras Tareas

Incluso si las fuerzas subjetivas de la revolución aún son relativamente débiles, aún lo son más los Partidos, fuerzas armadas y regímenes de las clases dominantes: las fuerzas de la contrarrevolución descansan sobre una base podrida. Esto ofrece las condiciones para que las fuerzas de la revolución avancen por saltos. Bajo estas condiciones, las fuerzas de todo el movimiento comunista internacional están llamadas a un gran desafío: poner el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como mando y guía para impulsar la Revolución Proletaria Mundial.

Para cumplir esta tarea histórica, es inevitable y urgente avanzar en la constitución y reconstitución de los Partidos comunistas marxistas-leninistas-maoístas para, en medio de la dura lucha de clases, en medio de una situación de guerras de todo tipo, ser capaz de desarrollar la guerra revolucionaria, la Guerra Popular, para impulsar la Revolución Proletaria Mundial. Los comunistas por todo el mundo tienen dos tareas urgentes. La primera y por encima de todo, defender la roja bandera del Marxismo-Leninismo-Maoísmo ondeante en India, cerrar filas con el Partido Comunista de India y elevar el apoyo a la Guerra Popular y llevarlo a nuevas niveles, rechazando el ataque conjunto del Imperialismo, Revisionismo y la Reacción. En segundo lugar, impulsar la movilización anti-imperialista mundial, elevando su combatividad mediante acciones que arrasen con las ataduras legalistas y reformistas que el oportunismo y el revisionismo intentan imponer, desatando la justa ira de las Masas, especialmente apoyando las luchas contra la agresión imperialista y por la liberación nacional de las naciones y pueblos en América Latina y Oriente Medio, que son el aspecto de base.

Este nuevo periodo está marcado por un hecho de gran trascendencia: el Diluvio de Al-Aqsa del 7 de Octubre de 2023. Este evento no fue solamente un acto heroico de un pueblo oprimido, sino también una derrota para el imperialismo estadounidense en la región. La contraofensiva de la Resistencia Nacional Palestina el 7 de Octubre removió completamente los cimientos del orden regional y mundial. Ha mostrado que los de abajo ya no aceptan vivir como antes, y que los de arriba no pueden seguir gobernando como lo hacían. Todo este desarrollo de la situación mundial está profundamente marcado por este gran evento. El Diluvio de Al-Aqsa representa la derrota de los Acuerdos de Oslo y de los Acuerdos de Abraham, y un golpe contra el Estado de Israel, el principal bastión de la potencia imperialista estadounidense en la región, y forzó al imperialismo estadounidense a ayudar más que nunca al Estado de Israel y a incrementar su guerra de agresión para mantener su dominio.

La Resistencia Nacional Palestina ha luchado heroicamente contra el atroz genocidio durante tres años, un enemigo armado y financiado por la Potencia imperialista más poderosa con diferencia del mundo, con un armamento superior, forzándola a llegar a un acuerdo de paz. Se ha mostrado al mundo entero el “carácter de tigre de papel” del imperialismo estadounidense y sus esbirros israelíes. Las contradicciones se han profundizado dentro de Israel. Israel es más dependiente que nunca del dinero y armamento estadounidense para sobrevivir.

Los tres años de la inquebrantable Resistencia Nacional Palestina han elevado la conciencia política de las Masas en todo el mundo, como un resultado del movimiento anti-imperialista que se desarrollo en todos los países, tanto oprimidos como imperialistas, de un modo impresionante. La existencia del Estado de Israel es cuestionada más que nunca por los Pueblos del mundo, que quieren ver su destrucción y la construcción de una Palestina libre. Una creciente nueva ola del movimiento anti-imperialista está alcanzando cada rincón del mundo, la cuál llama a barrer el imperialismo y acabar con toda reacción. Tras tres años de guerra, los hechos muestran que son las Masas, el Pueblo de Palestina, quienes son verdaderamente poderosos y no los imperialistas estadounidenses y sus esbirros israelíes.

En su guerra de agresión contra Irán, Estados Unidos busca realizar un “cambio de régimen”, a través de sus lacayos locales, y retomar el control del país que fue perdido en 1979. Entre sus objetivos, uno fue evitar el acercamiento estratégico de Irán hacia China y debilitar el suministro de energía de este último país. Sin embargo, no fue sólo una guerra por el control de recursos. Al golpear Irán, los imperialistas estadounidenses también buscan aislar y derrotar a las fuerzas de la resistencia nacional contra el imperialismo estadounidense en la región. Tras más de 40 días de feroz campaña militar conjunta contra Irán, Líbano, Palestina y Yemen, Estados Unidos ha fracasado a la hora de alcanzar cualquiera de sus objetivos.

Los genocidas Trump y Netanyahu reclaman falsas victorias. El Presidente Mao dijo que los imperialistas estadounidenses son enormemente arrogantes y no atienden a razones. Esta característica viene de su propia naturaleza de clase y su descomposición actual. Su arrogancia sólo llevará a mayores fracasos. A pesar sufrir sucesivas derrotas, el imperialismo estadounidense continuará causando problemas hasta su derrota final, esta es la lógica de todos los imperialistas.

En América Latina, Estados Unidos acelera sus planes para incrementar su control en la región. El imperialismo estadounidense ha orquestado el secuestro del Presidente Maduro y Cilia Flores y bombardeado Venezuela para controlar el país y su petróleo. Los imperialistas estadounidenses han bombardeado la cuna de la lucha de independencia contra el dominio colonial español, apuntando sus armas directamente contra los pueblos de América Latina, especialmente contra la nación cubana que ha estado resistiendo el poder estadounidense durante décadas, luchando contra el bloqueo criminal y la continuada agresión y ha defendido su soberanía. Hoy más que nunca, debemos levantar la consigna ¡Yanquis, no! ¡Cuba, sí!

La vil agresión contra Venezuela fue sólo el comienzo de una nueva ofensiva de la injerencia y agresión imperialista contra el continente. En esta nueva situación todo el mundo deberá escoger un lado. El lado de la mayoría: el de los pueblos indígenas, campesinos, masas obreras de las ciudades y el campo, la juventud (quienes se alistan en las primeras filas de la lucha) y las organizaciones que se levantan contra la agresión imperialista y sus lacayos. O el lado de los peores traidores, los partidarios de la teoría de la subyugación nacional, aquellos como Lula, Sheinbaum, Boric, Petro, quién se apresuró a ofrecer su despreciable servicio a Trump y se arrastró a la Casa Blanca a pedir armas contra la guerra campesina en Colombia, y la señora Rodríguez.

La agresión yanqui contra América Latina, que sin duda crecerá aún más en el periodo viniente, es una confirmación real del hecho decisivo de que el continente es el eslabón más débil de la cadena imperialista, el campo de batalla donde el futuro desarrollo de la Revolución Proletaria Mundial será definido. En Brasil, el país con la mayor concentración de masas en América Latina, se están forjando batallas que harán que el viejo orden y la dominación imperialista tiemblen.

Los imperialistas están extendiendo sus fuerzas sobre amplias zonas de América Latina, Asia y África. También están movilizando sus aparatos represivos dentro de los países imperialistas contra su propio pueblo. Los imperialistas y reaccionarios, como los gigantes con pies de barro que son, en realidad no son más que pequeñas fortalezas, pequeñas islas rodeadas por todos los lados. Los pueblos oprimidos de Asia, África y América Latina son parte de un enorme océano de masas del proletariado y los pueblos oprimidos. Cuanto más penetre el imperialismo en estas zonas revolucionarias, antes se verá rodeado por mares de masas rebeldes del mundo que le enterrarán por olas.

La política del imperialismo es dividir a los pueblos por religión, etnia, origen, nacionalidades. La política de los comunistas es unir a todas las masas oprimidas y explotadas contra un enemigo común. Los anti-imperialistas abogamos por el derecho de autodeterminación de todas las naciones. Derrotar la agresión imperialista es parte de las tareas de la Revolución de Nueva Democracia. Ese es el porqué los comunistas debemos apoyar y tomar parte activa en la resistencia, luchando con independencia y decisión propia, contra la agresión y en medio de la lucha, establecer una dirección proletaria marxista-leninista-maoísta, la cuál es condición indispensable para una lucha consecuente contra el imperialismo, necesariamente ligada a la lucha por completar la Revolución Democrática en los países oprimidos.

Aquellos quienes han asumido una firme posición en los hechos por la resistencia nacional contra la agresión imperialista estadounidense y sionista, en defensa del derecho de autodeterminación, están objetivamente del lado del frente anti-imperialista y deben ser apoyados mientras mantengan esta posición. Por lo tanto, teniendo en cuenta que los pueblos y masas trabajadoras del mundo están empuñando las armas contra los agresores imperialistas, debemos decir: ¡Cuantos más, mejor! Que también otras clases empuñen las armas para defender la soberanía de una nación es bueno, también debemos decir “mejor más que menos”.

Todos aquellos que actúan como, o se ofrecen como, peones de los agresores imperialistas, son parte del frente de la agresión imperialista y es un deber de los anti-imperialistas el denunciarlos y combatirlos.

El imperialismo estadounidense está cada vez más aislado, y todos los pueblos del mundo reconocen que el imperialismo es la fuente de todas las guerras. La lucha contra la agresión imperialista es una gran fuente de inspiración y el movimiento anti-imperialista se alza por todas partes. Esta corriente es la base principal para el impulso para el desarrollo de la Revolución en el mundo.

Sin embargo, la lucha consecuente contra el imperialismo no se debe limitar a la lucha contra la agresión. Para poder desarrollar una lucha consecuente se deben destruir las bases de la dominación imperialista en los países del capitalismo burocrático, la gran burguesía y los terratenientes, mediante la Revolución de Nueva Democracia. En los países imperialistas, los imperialistas deben ser combatidos en sus propias ciudadelas, una lucha que debe ser llevada a cabo inseparablemente del movimiento de liberación nacional de las colonias y semicolonial, mediante la Revolución Socialista. La expresión más elevada, más concreta y mas consecuente de lucha contra el imperialismo se encuentra donde se desarrollo como verdaderas revoluciones dirigidas por Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas a través de las Guerras Populares. Estas luchas con las mas elevadas trincheras en la lucha por barrer el imperialismo y la reacción de la faz de la tierra y construir el nuevo poder.

Este es el porqué, actualmente, nuestros corazones y mentes se deben dirigir al subcontinente indio, donde el Partido Comunista de India (Maoísta) dirige una Revolución de Nueva Democracia mediante la Guerra Popular, movilizando valerosamente a las amplias masas del Pueblo en defensa de sus derechos, y entre ellas, la más elevada: la revolución. En el país más poblado del mundo, los imperialistas y sus lacayos desenvuelven una atroz guerra contra el pueblo. La infame Operación Kagaar que recientemente ha finalizado, fue otro capítulo más de la Guerra Contra el Pueblo dirigida por las clases dominantes indias que son sirvientes del imperialismo. Hoy podemos afirmar que la Operación Kagaar ha fracasado, así como las operaciones previas, como la Operación Green Hunt, así como todas las futuras operaciones contrarrevolucionarias contra el pueblo fracasarán, hasta la derrota final de la reacción.

Los fascistas que buscan sofocar por todos los medios la revolución india, no conseguirán nada más que hacer que la voz de esta última se extienda por todo el mundo. El grito de guerra del Camarada Basavaraj resuena por todo el mundo. La decisión de los comunistas de cerrar filas con el PCI (Maoísta) es la prueba más grande de esto.

¡Bombardear los cuarteles generales del revisionismo!

El Presidente Mao nos enseñó que sólo combatiendo al revisionismo es posible desarrollar las fuerzas de la revolución. Esto es porque, al enfrentarnos a nuevas tareas de la revolución mundial, es necesario elevar la lucha entre el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y el revisionismo en todas sus formas. Hoy, cuando celebramos el 60º aniversario de la GRCP, debemos reafirmar nuestra lucha contra la restauración capitalista en China, elevando nuestra lucha contra el revisionismo del falso “PCCh”. El revisionismo de Xi Jinping representa una de las principales variantes de revisionismo, uno de los principales peligros para el movimiento proletario internacional y el movimiento de liberación nacional y debe ser ferozmente combatido en todos los frentes.

El revisionismo de Xi Jinping es parte de la corriente contrarrevolucionaria en el mundo, que usa falsas banderas rojas para combatir el desarrollo de las dos corrientes de la revolución mundial. Xi Jinping es un leal seguidor del camino de Deng Xiaoping, definido en 1988 como “pasar de la lucha de clases a la productividad, del aislamiento al aperturismo”. Los socialimperialistas chinos son socialistas en las palabras e imperialistas en los hechos.

El papel de la China socialimperialista y la Rusia imperialista en recientes conflictos muestran su naturaleza. La soberanía siria fue vendida en un acuerdo entre los imperialistas rusos y los norteamericanos, entregando el país a los señores de la guerra, mercenarios pro-imperialistas salafistas, a cambio de sus intereses en Ucrania. Se mostró como, en colusión y pugna, Rusia sirvió la soberanía china en un plato a los imperialistas estadounidenses.

En Palestina, al mismo tiempo que el Frente de Resistencia Nacional libra una feroz guerra contra la ocupación y el genocidio perpetrado por Israel, los socialimperialistas chinos fortalecen sus relaciones como el segundo socio socioeconómico de Israel y el primer destino de sus exportaciones. Mediante sus agentes, animan a la capitulación y al camino burocrático representados por la falsa “Autoridad Palestina”.

Los socialimperialistas chinos, mientras realizan “suaves” declaraciones contra la guerra de agresión, entre bastidores negociaron la soberanía de esos países y los intereses del Pueblo a cambio de acuerdos por sus propios intereses económicos. Para desviar al movimiento anti-imperialista del camino revolucionario, los revisionistas seguidores de Xi Jinping intentan resucitar las mal llamadas teorías “tercermundistas”, teorías del “Sur Global”, los BRICS, etc. En esto, cuentan con la ayuda de viejos Partidos revisionistas por todo el mundo. Esta es una contracorriente que busca debilitar y desviar al movimiento de liberación nacional para servir a los intereses de los diferentes imperialistas.

En 1966, en el inicio de la GRCP, el Presidente Mao definió el revisionismo como el abandono de la lucha contra el enemigo. Esta es la esencia del revisionismo moderno. Este es el espíritu difundido por el revisionismo de Xi Jinping, el espíritu de la capitulación en la lucha contra el imperialismo y la reacción.

El Presidente Mao declaró que el proletariado tiene un brillante futuro y que los revolucionarios son optimistas proletarios, esta es una cuestión ideológica de gran importancia. Superar lo viejo con lo nuevo es una ley general e inviolable del Universo. El pesimismo es una expresión de revisionismo, refleja ideología no proletaria, opuesta al materialismo dialéctico, es la antesala de la capitulación y la liquidación, y debe ser barrido de nuestras filas.

La camarilla revisionista, capituladora y traidora de Sonu en India y sus seguidores en el MCI, son leales abanderados del pesimismo, la capitulación, la falta de confianza en las masas, en el Partido y en la revolución. Para ellos, no son las masas, sino los imperialistas quienes son todopoderosos. No les importan los intereses y el destino de las masas, del proletariado y el pueblo, lo único que llena sus corazones y mentes es el individualismo.

Su espíritu es el opuesto al de verdaderos dirigentes del PCI (Maoísta) como el Camarada Basavaraj, quien armó al Partido con el espíritu de combatir al enemigo, con valentía, dando ejemplo de dar la vida de uno mismo por el Partido y la Revolución. Defendiendo el camino de la Guerra Popular, el Camarada Basavaraj declaró que “El EGLP debe convertirse en un ejército rojo invencible que se atreva a destruir al enemigo, revelando su verdadero valor. La Guerra Popular librada por tal ejército rojo dirigido por el Partido es invencible.

Además el Camarada Basavaraj destacó y ha sido probado con su propia vida que: “es muy necesario luchar con coraje, valor, y sacrificio para defender nuestro Partido, el EGLP y los órganos de poder popular de los ataques del enemigo, para conseguir nuevas victorias, avanzar en saltos e infligir más pérdidas al enemigo. Por lo tanto, nuestra ofensiva contra el enemigo debería estar siempre llena de odio de clase, valentía y determinación. Debemos entender que no es posible alcanzar nuestro objetivo político y materializar los intereses del pueblo sin sacrificio.

Todos los comunistas del mundo deberían combatir el capitulacionismo de Sonu y encarnar el audaz espíritu del Camarada Basavaraj y el de varias decenas de Dirigentes e innumerables Masas quienes han sacrificado sus vidas por la revolución. Al sacrificar su vida por el Partido y la Revolución, el Camarada Basavaraj no permitió que la ideología del proletariado y el Partido fueran manchados, conquistando una victoria completa del PCI (Maoísta) contra el revisionismo y la capitulación y así, una victoria para el conjunto del MCI.

Xi Jinping re-rehabilitó a Li Shaoshi, el “Khrushchev chino” para impulsar la propaganda de la “transición pacífica”, la “coexistencia pacífica” y la “competición” pacífica, para reemplazar la lucha contra el imperialismo y la lucha de clases con la podrida “teoría de las fuerzas productivas”. Justo como la LOD en Perú y Prachanda en Nepal, la camarilla de Sonu en India aboga por la negación de la Revolución de Nueva Democracia, la negación de la fase de la Revolución Agraria, la necesidad de destruir la base semifeudal en países semicoloniales, cuando afirma que “la semifeudalidad ya ha sido superada” como “un resultado de la dominación imperialista”.

El Camarada Basavaraj nos enseñó que los comunistas deben movilizar a los campesinos militarmente a una gran escala en una revolución armada para resolver plenamente la cuestión de la tierra, esta es la condición básica más esencial y la precondición para derrotar a todos los enemigos y completar la Revolución de Nueva Democracia. Estas son las verdades que deben ser firmemente enarboladas por todos los comunistas.

Aún hay partidarios encubiertos de las ideas de Sonu en las filas del MCI, avergonzados seguidores de Avakian, Prachanda y la LOD, y de Xi Jinping. Se envuelven en rojas banderas, para hacer proclamas “contra el imperialismo y en defensa de la Guerra Popular en India”, pero no combaten realmente al imperialismo en los hechos y rechazan ir contracorriente. Estos caballeros no pierden una sola oportunidad para pronunciarse contra el sectarismo en defensa de la “unidad”, pero al mismo tiempo atacan viciosamente a cualquiera que no acepte su “rol dirigente”, intrigando y conspirando con conocidos traidores y chivatos, y buscando la unidad con la “residencia de ancianos de caridad ideológica” representado por la revisionista ICOR. Son lo mismo, como aquellos que lanzan duras palabras contra el imperialismo pero hace tiempo que se rindieron contra la burguesía imperialista en los países imperialistas (lo que también incluye su “propia burguesía”), y predican el socialchovinismo y el socialpatriotismo. Esta es la quinta columna contra el MCI y la Revolución Mundial que debe ser desenmascarada.

El revisionismo es el principal peligro para el MCI, es una contracorriente que busca entorpecer las luchas contra el imperialismo y desviarlas del contenido revolucionario dividiendo las dos corrientes de la revolución mundial.

Debemos aprender y aplicar lo que el Presidente Mao definió sobre la estrategia y táctica de la revolución mundial para la época actual: ¡Marxistas-leninistas-maoístas de todos los países, uníos! ¡Pueblos revolucionarios de todo el mundo uníos y derrotad al imperialismo, al revisionismo contemporáneo y a todos los reaccionarios! De este modo, el movimiento de liberación nacional se une con el movimiento proletario internacional y estas dos fuerzas impulsan el desarrollo de la historia mundial.

La revolución proletaria toma una forma nacional, pero en su esencia es internacional. La revolución en cada país se desarrolla como parte y de forma inseparable de la Revolución Mundial. La LCI reafirma su juramento a continuar removiendo cielo y tierra para avanzar en la principal tarea de poner el Maoísmo como mando y guía de la Revolución Proletaria Mundial, reunificando el MCI y avanzando en la construcción de una organización internacional del proletariado, en el camino de reconstituir la gran Internacional Comunista, un ejemplo indispensable del movimiento comunista para golpear al imperialismo en cada parte del mundo como un solo puño de hierro.

¡Viva el 60º aniversario de la Gran Revolución Cultural Proletaria!

¡Bombardear los cuarteles generales del revisionismo!

¡Viva el Marxismo-Leninismo-Maoísmo!

¡Viva la Liga Comunista Internacional!

¡Abajo el imperialismo! ¡Viva la Guerra Popular!

Liga Comunista Internacional

1º de Mayo de 2026


 

domingo, 4 de enero de 2026

Declaración de la LCI sobre Venezuela

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Fuera Yanquis de Venezuela y de América Latina!

¡El imperialismo es un tigre de papel!

La Liga Comunista Internacional condena con profundo odio de clase la agresión contra la nación Venezuela realizada por los imperialistas yanquis en este 3 de enero de 2026. La invasión y bombardeo del territorio venezolano, así como el secuestro ilegal del Presidente Nicolás Maduro por el Ejército de los Estados Unidos, es no solo una violación de su soberanía nacional, sino también un acto de guerra contra la nación venezolana en sus planes de dominación de América Latina. Ante la agresión imperialista a Venezuela, el creciente despliegue de sus fuerzas militares en el Caribe, hacemos un llamado al Movimiento Comunista Internacional, al movimiento antiimperialista internacional y a todo el proletariado y a los pueblos oprimidos del mundo a levantar un poderoso movimiento contra la agresión imperialista en Venezuela y en el mundo.

El despliegue militar de los Estados Unidos en el Caribe ya es el más grande de la historia de Estados Unidos desde la primera Guerra del Golfo (1990-1991)1. Estados Unidos está habilitando la base naval de los tiempos de la “Guerra Fría” Roosevelt Roads, en Puerto Rico. Un enorme despliegue de la IVª Flota con sus buques de guerra, efectivos, helicópteros, bombarderos B-52, incluyendo el portaaviones más grande del mundo. Estados Unidos ha atacado hasta el momento 22 embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, asesinando extrajudicialmente más de 80 personas, violando abiertamente la soberanía nacional de Venezuela, Colombia y demás países de América Latina, y el llamado derecho internacional. Trump ha declarado cerco naval ilegal sobre el petroleo de Venezuela. Según el Instituto Militar Elcano, se trata de la primera campaña militar de una guerra de agresión a Venezuela. El 3 de enero, ha dado un paso adelante en su agresión a Venezuela con el bombardeo de la capital Caracas y otras partes del país y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro.

Remontándonos a la declaración de la doctrina Monroe en 1823, “América para los Americanos”, doctrina que los Estados Unidos formularon en la disputa con las potencias europeas por el derecho preferente de explotación y opresión de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, América Latina fue convertida en el patio trasero y sustento para el surgimiento de Estados Unidos como potencia imperialista a principios del siglo XX. El imperialismo impulsó un capitalismo burocrático, sustentado sobre el más rancio latifundio y relaciones de producción atrasadas, haciendo semicolonias de los países de América Latina, con independencia política formal, esto es, naciones sometidas a la maraña ideológica, política, económica y militar del imperialismo por más gobierno propio que tuvieran.

Al terminar el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, la llamada “Guerra Fría” y la caída del socialimperialismo soviético, Estados Unidos, gendarme contrarrevolucionario mundial, devino en superpotencia hegemónica única; y América Latina ha constituido en este proceso la base estratégica para el imperialismo yanqui, sobre la cual se sustenta para mantener su dominación mundial. En 1992, con la llamada “Iniciativa Bush para América Latina”, el imperialismo yanqui da a conocer los lineamientos para profundizar la integración política, económica y militar de América al servicio de consolidar la hegemonía yanqui por el mundo, y para combatir la revolución y cualquier movimiento que se le oponga o resista. Fueron varios planes que fueron aplicados como parte de este plan principal o estratégico, tal como el plan Puebla que llegó hasta Panamá y Colombia, el plan Colombia con el que se estableció un sistema de bases militares, entre otros planes que aplicó en medio de agudas contradicciones con las naciones oprimidas de la región y contradicciones de diverso grado con sus lacayos.

En la última década se ha producido una profundización sin precedentes de la crisis de descomposición del imperialismo yanqui; su hegemonía mundial está en declive y se agudiza la rapiña interimperialista por el re-reparto del mundo. Esto es lo que los sucesivos gobiernos de turno desde Obama caracterizan como la “nueva estrategia” de seguridad nacional, en la que se señala “que se abre una época de contienda entre grandes potencias”. En su más reciente estrategia de seguridad nacional (diciembre de 2025) pone a América Latina como foco, declara “El Corolario Trump ” a la Doctrina Monroe que permita el acceso de Estados Unidos a “activos clave”, “ubicaciones clave” y apoyo a la “cadena de suministros críticos”, mientras declara la necesidad de que América Latina se mantenga “libre de incursión extranjera hostil” y de tener gobiernos que cooperen en la lucha contra los “narco-terroristas” contra quienes permite la posibilidad de uso de “fuerza letal”.

Lo específico de este momento histórico es que la agudización de la agresión que estamos presenciando en el Caribe y América Latina, no se limita solo a este sometimiento inherente a los planes de los imperialistas para el saqueo y explotación de los países oprimidos. En este momento se trata particularmente de proseguir el cumplimiento de los planes hegemónicos del imperialismo yanqui trazados en los años 1990 para reforzar su estrategia de dominación, en el continente americano y además, ajustándolos al momento de declive de dicha hegemonía buscando proyectar sus posiciones la cuenca del Pacífico, y en sus preparativos de una tercera guerra mundial imperialista.

El imperialismo yanqui pretende con ello contraponerse al decaimiento de la ofensiva contrarrevolucionaria general que encabeza desde finales de los años 80 en convergencia con el revisionismo, pues esta no consiguió su siniestro propósito de aplastar las guerras populares y las guerras de liberación nacional. El decaimiento de esta ofensiva contrarrevolucionaria se evidencia en la brillante contraofensiva del Diluvio de Al-Aqsa, que socavó lo planes del imperialismo en la región, ademas de desmentir ante los ojos de los pueblos del mundo el mito de la invencibilidad del sionismo, el hijo pródigo del imperialismo yanqui. Sobre todo, el fracaso de la ofensiva contrarrevolucionaria general se evidencia en la persistencia de las gloriosas Guerras Populares de India, Turquía, Perú y Filipinas, habiendo enfrentado numerosos cercos de aniquilamiento y manteniendo en alto la bandera del marxismo-leninismo-maoísmo, el enemigo mortal del imperialismo y la reacción. Estados Unidos necesita hoy desesperadamente conjurar el levantamiento del movimiento antiimperialista y revolucionario en América.

Detrás de su retórica de “seguridad nacional” y de “enemigos desde adentro” se esconde el miedo a los pueblos, al levantamiento del mismo pueblo estadounidense, que ha demostrado su potencialidad revolucionaria en crecientes explosiones de lucha popular como las ocurridas por el asesinato de George Floyd en 2020, las combativas ocupaciones estudiantiles en defensa de Palestina y la revuelta contra las criminales políticas antimigratorias este año.

Los yanquis buscan normalizar el desplazamiento de una fuerza política económica y militar como parte de implantar un sistema de bases militares por el continente americano y poner los ejércitos de cada país cada vez más bajo el control y mando del Comando Sur de los Estados Unidos. Comienzan una nueva fase dentro de sus planes estratégicos en la pugna interimperialista por mantener la hegemonía, neutralizar la influencia de otras potencias imperialistas y para contener la rebelión de los pueblos oprimidos buscando conjurar la revolución. Es para servir más fielmente a estos planes estratégicos del imperialismo yanqui que el ultrareaccionaro de Trump viene escalando la agresión en América Latina.

La designación de carteles internacionales de drogas como terroristas, las declaraciones de estar en “guerra contra los carteles”, las acusaciones a los presidentes de Venezuela y Colombia de ser narcotraficantes, el chantaje constante a los gobiernos de la región por “descertificarlos” si no “cooperan en la lucha contra el narcotráfico”, son todos actos que se enmarcan dentro de un plan sistemático para preparar condiciones psicológicas, políticas y legales. Los imperialistas yanquis buscan con ello centralizar el Poder en forma absoluta en el Presidente -saltándose así la autorización y controles parlamentarios y judiciales-, resolver las pugnas internas entre las mafias de los Partidos Demócrata y Republicano y generar opinión pública en casa para dar paso a la siguiente fase de su guerra de agresión y en el marco del cumplimiento de sus planes estratégicos.

La agresión en lo inmediato apunta principalmente contra Venezuela. En esta fase, o primera campaña militar, se desarrolla como una acción para sitiar militarmente todo un país exigiendo su rendición incondicional para imponer un gobierno títere, usando un poder desproporcionadamente mayor para golpear militarmente a objetivos menores. Pero el objetivo de la agresión no es solamente derrocar a Maduro, es parte de la ofensiva más amplia en América Latina y el Caribe para avanzar con la ocupación. Es comparable al sistema montado por el imperialismo yanqui en el Medio Oriente Ampliado. En Irak, una vez que llevaron la guerra limitada contra Saddam “en defensa de Kuwait” por parte de Bush padre, nunca abandonaron la región. El imperialismo yanqui desató otras guerras de agresión hasta que montaron su sistema de bases con la llamada doctrina Obama: bases militares, un ejército con la función principal de “botas sobre el terreno”, su principal avanzada militar Israel, mercenarios de diferentes nacionalidades en Irak, Siria, Irán, etc, ejércitos lacayos árabes y el desplazamiento de sus fuerzas navales, aéreas y terrestres para dirigir y desarrollar guerras de agresión de diferentes tipos e intensidades. Venezuela no es el fin último, sino la justificación y la puerta de entrada.

Estados Unidos extendió la operación militar del Caribe al Pacífico y ya atacó a seis embarcaciones allí. Trump ha firmado -según su propia declaración- una autorización a la CIA de llevar a cabo operaciones encubiertas en países extranjeros que van, desde la recopilación clandestina de información, hasta el entrenamiento de fuerzas de la oposición y la realización de ataques letales.2 La principal consecuencia hasta ahora a sido la agresión abierta a Venezuela y el secuestro de su Presidente, Nicolás Maduro. No obstante, los ejercicios militares conjuntos del Comando Sur en Panamá y Brasil este año, la creciente militarización de la frontera con México, la propuesta del gobierno lacayo de Petro a los yanquis para conformar una ‘OTAN amazónica’, el combate de los gobiernos lacayos de la región al llamado crimen organizado y contra la minería ‘ilegal’, la criminalización de los migrantes en EEUU; todo ello hace parte del proceso de aplicación de la agresión y ocupación de América Latina. Después de que el pueblo ecuatoriano votó en contra de modificar la constitución que prohíbe el establecimiento de bases militares extranjeras en el país, Estados Unidos, pasando por encima de la constitución y del referéndum, con el apoyo del lacayo vendepatria de Noboa, comenzó el desplazamiento de tropas yanquis este 17 de diciembre a la base militar en Manta. Estados unidos también acaba de firmar un acuerdo de cooperación militar en Paraguay el cual implica también botas yanquis sobre terreno.

Para implementar esta nueva fase de agresión y ocupación, en medio también de la agudización de la rapiña imperialista, los yanquis necesitan tener una autoridad más absoluta sobre sus semicolonias y esferas de influencia, por lo que requieren atar en corto a sus mismos lacayos, reestructurar también los Estados de los países de América Latina profundizando su condición semicolonial. Necesitan frenar el avance de los acuerdos comerciales, económicos y políticos de China con los países de América Latina, y asegurarse que las semicolonias cada vez sean más y más sujetas al imperialismo yanqui. Por ello aumenta también la injerencia en la política de los asuntos internos de los países de la región, como ha sucedido con la defensa por Trump de Bolsonaro (extrema derecha de Brasil) y la intervención abierta en las elecciones en Honduras y en Argentina en noviembre, ofreciendo acceso a un canje de divisas de 20 mil millones de dólares para ayudar a calmar la crisis de cambio monetario de Argentina, supeditado a que el Partido de Milei venciera en las elecciones legislativas. Para los tiempos de guerra que se abren, necesita tener su base de apoyo con mayor centralización y control. Por ello, junto al mayor saqueo y desplazamiento de las botas militares a su base estratégica de su hegemonía mundial, necesariamente requieren abrir otro capítulo de mayor intervencionismo e injerencia sobre los gobiernos del continente.

No se trata de que ahora los gobiernos latinoamericanos estén alejándose de la tradicional política y economía servil a EEUU que han aplicado como lacayos durante el último siglo. A pesar de que haya vasallos declarados, y vasallos con una vacía retórica antiimperialista, todos vienen siendo serviles a las políticas yanquis. Así se revela por ejemplo con el llamado vendepatria de Petro a Maduro a ceder el poder para evitar una invasión yanqui o, como se ha revelado en noviembre pasado, cuando altos funcionarios venezolanos del gobierno de Maduro, en conversaciones que duraron meses con el gobierno de Trump, ofrecieron a los yanquis una participación mayoritaria en el petróleo venezolano, prometiendo otorgar contratos preferenciales a las empresas estadounidenses, invertir el flujo de las exportaciones petroleras venezolanas de China a Estados Unidos y recortar los contratos energéticos y mineros con empresas chinas, iraníes y rusas3. Ha sido la administración de Trump la que ha rechazado la oferta, pues le es útil usar a Venezuela como conejillo de indias y chivo expiatorio para adelantar su plan estratégico.

***

Los cañones del imperialismo yanquapuntando contra la región y sus acciones de guerra son señal de su debilidad. La hegemonía del imperialismo yanqui está en declive, su ofensiva contrarrevolucionaria general decae y fracasa en su perverso intento de aplastar la revolución. Se encuentra en una profunda crisis económica y política que le respira en la nuca, y esto lo obliga a actuar con mayor agresividad. Es la señal del fracaso de su doctrina militar posterior a la Guerra Fría, en palabras del vicepresidente Vance: “luchamos en muchas guerras en los últimos 40 años, pero no hemos ganado ninguna”. Los momentos de crisis profunda del sistema imperialista acentúan las contradicciones interimperialistas y necesitan de la expansión de las guerras de agresión contra las naciones y pueblos oprimidos. Estados Unidos está acosado por contradicciones internas irreconciliables, vive un largo proceso de hundimiento y cada nueva medida para contraponerse a este declive agudiza sus contradicciones. ¡El imperialismo es un tigre de papel, debemos acabar con él!

Si los yanquis pretenden que los pueblos de América Latina guarden silencio mientras atacan a nuestros pueblos hermanos y ocupan nuestro territorio, ¡no han aprendido nada de la historia! Una agresión directa contra cualquier pueblo de América Latina avivará las llamas de la revolución de nueva democracia con el viento a favor de la movilización antiimperialista masiva en todo mundo, incluyendo dentro del mismo EEUU, como lo ha demostrado el movimiento en apoyo a Palestina.

La historia nos enseña que los pueblos que luchan por su libertad son imparables. El camino de la heroica resistencia nacional Palestina, es también el camino de América Latina. Una feroz resistencia que enfrenta a los mayores poderes militares de la tierra, y cuyo corazón de resistencia antiimperialista no solo sigue viva después de uno de los mayores genocidios de nuestros tiempos, sino late con más fuerza y se ha multiplicado por todos los rincones del globo. En lugar de cerrar el cerco sobre los pueblos oprimidos como imaginan, los imperialistas se verán cada vez más acorralados por las luchas antiimperialistas, las guerras de liberación nacional y las guerras populares.

El imperialismo se apoya en toda América Latina en sus agentes nativos, los terratenientes o grandes latifundistas y la gran burguesía lacaya para explotar al pueblo especialmente al campesinado, por ello es indispensable luchar contra la semifeudalidad y movilizar al campesinado para realizar la revolución indesligablemente de la lucha contra el imperialismo y el capitalismo burocrático.

Cuando el imperialismo invade y agrede a una nación oprimida, como está ocurriendo en Venezuela, se produce el cambio de la contradicción principal, y la tarea de los comunistas es luchar por la realización de un frente único nacional de resistencia antiimperialista contra la agresión exterior y unir todo pueblo y la nación, con la excepción de una minoría de traidores nacionales, contra la agresión externa para desarrollar una guerra de resistencia nacional contra la invasión.

La guerra de resistencia contra el imperialismo por liberación nacional forma parte de la revolución de nueva democracia y solo a través de la dirección del proletariado, a través de su Partido Comunista puede desarrollarla completamente para barrer las tres montañas: el imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad.

Los comunistas estamos llamados a dirigir la lucha contra la ocupación de América Latina, debemos ponernos a la cabeza y en la primera línea del combate antiimperialista para unir y dirigir al campo de los antiimperialistas revolucionarios. Debemos levantar un amplio movimiento antiimperialista de denuncia contra la agresión imperialista a Venezuela y toda América Latina a través de acciones. ¡Muerte al invasor!

Es crucial oponerse a la política entreguista y conciliadora de los gobiernos de turno en cada país; ante el peligro de capitulación, el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía, burguesía nacional y otras fuerzas patrióticas deben persistir en la resistencia con el apoyo del proletariado y los pueblos del mundo.

Convocamos los pueblos y nación de Venezuela a unirse y levantarse contra la agresión imperialista, mediante lucha armada de resistencia nacional: ¡Muerte al invasor! ¡Fuera Yanquis de Venezuela!

Convocamos a todo proletariado y a los pueblos oprimidos de América Latina y del mundo, a unirse contra la agresión imperialista a Venezuela, a elevar la movilización antiimperialista través de acciones contra el imperialismo.

¡El imperialismo es un tigre papel!

¡Fuera yanquis de Venezuela y América Latina!

¡Proletariado y pueblos oprimidos de todo mundo, unamos para aplastar el imperialismo!

¡Los países luchan por su independencia, las naciones por su liberación y los pueblos por la revolución!

¡Pueblos de América Latina, levantémonos en un poderoso movimiento antiimperialista!

Liga Comunista Internacional,

3 de enero


 

sábado, 27 de diciembre de 2025

VIVA EL 132 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSE-TUNG Y EL III ANIVERSARIO DE LA LIGA COMUNISTA INTERNACIONAL

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

VIVA EL 132 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSE-TUNG Y EL III ANIVERSARIO DE LA LIGA COMUNISTA INTERNACIONAL

El 26 de diciembre, es una fecha de profunda significación para el proletariado internacional y los pueblos oprimidos del mundo; convergen dos conmemoraciones inseparables en contenido y perspectiva: el 132 aniversario del natalicio del Presidente Mao Tse-tung y el tercer aniversario de la fundación de la Liga Comunista Internacional.

Recordar el natalicio del Presidente Mao no pasa por ser un acto básicamente ceremonial. Es reafirmar el maoísmo, como desarrollo superior del marxismo-leninismo a una tercera y superior etapa; con aportes a las tres fuentes principales: filosofía, economía y socialismo. El Presidente Mao aportó al marxismo leninismo una comprensión superior de cómo hacer la revolución y cómo sostenerla hasta sus fines históricos: desarrolló la dialéctica aplicada a la política mediante la ley de la contradicción, afirmó la práctica como criterio de verdad y estableció la línea de masas como método de dirección para ligar al Partido con el pueblo; formuló, para los países oprimidos, la estrategia de la Nueva Democracia, el frente unido bajo dirección proletaria y la construcción del nuevo poder; y colocó en el centro la guerra popular como teoría del proletariado para la conquista del poder y generación de nuevo poder, entendida no como hecho militar aislado sino como proceso político integral de organización de masas, destrucción del viejo Estado y edificación de un nuevo Estado revolucionario. Además, estableció que la lucha de clases continúa bajo el socialismo, advirtió el peligro de restauración capitalista y planteó la necesidad de continuar la revolución transformando relaciones sociales, ideología y cultura, de modo que la lucha por el poder y su defensa se orienten, a través de la guerra popular prolongada, hacia el objetivo estratégico de abolir toda explotación y avanzar hasta el comunismo.

Ilumina los problemas fundamentales de nuestra época: la realidad de un sistema imperialista en descomposición, la agudización de la lucha de clases a escala mundial y la necesidad de una dirección comunista capaz de transformar la indignación de las masas en fuerza consciente, organizada y revolucionaria. El presidente Mao nos lega, ante todo, la comprensión de que la política manda, que sin Partido no hay revolución y que la causa del comunismo solo avanza cuando se sirve a las masas con una línea justa y guerra popular como línea militar del proletariado.

Por eso mismo, saludar el tercer aniversario de la Liga Comunista Internacional en esta misma fecha no es una coincidencia formal, sino una afirmación de principio: la unificación internacional de los comunistas solo tiene sentido si se sustenta en el maoísmo y si se orienta a resolver las tareas de la revolución proletaria mundial. La Liga expresa la necesidad histórica de fortalecer la coordinación, la delimitación ideológica y la acción común contra el imperialismo, la reacción, la lucha en contra del revisionismo e impulsar la construcción y el temple de partidos comunistas, como instrumentos indispensables para la conquista del poder.

En el mundo de hoy, donde los viejos Estados descargan guerras, represión, despojo y hambre sobre los pueblos; donde se pretende imponer resignación bajo la agresión y el chantaje militar; donde el oportunismo intenta convertir la rebeldía popular en rutina electoral y administración de la derrota, la responsabilidad de los comunistas es elevar la mirada estratégica y actuar con firmeza desarrollando guerras populares en todo el mundo. El mejor homenaje al presidente Mao  es la lucha consecuente por aplicar creadoramente el maoísmo a la realidad concreta de cada país, elevando el nivel de organización, la claridad programática y la generación de pensamientos guías que desbrocen el desarrollo y aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo; proceso dialectico del que se manifiesta, con aportaciones de carácter y validez universal, el pensamiento Gonzalo.

De allí que este saludo sea, a la vez, reconocimiento y compromiso. Reconocimiento a quienes, en condiciones difíciles, sostienen la bandera roja del internacionalismo proletario y trabajan por la unidad bajo el maoísmo. Y compromiso de persistir en la batalla ideológica y en la práctica política para derrotar el revisionismo, el economismo, el cretinismo parlamentario y toda forma de conciliación con el viejo poder; para afirmar una orientación proletaria, clasista y revolucionaria; y para ligar indisolublemente la causa proletaria a las necesidades reales de las masas trabajadoras, campesinas y populares.

Que este 26 de diciembre sirva para templar convicciones, para estrechar filas, para elevar el sentido de responsabilidad histórica y para reforzar la idea esencial: sin internacionalismo no hay victoria duradera, y sin maoísmo no hay unificación comunista verdadera. Con el Presidente Mao en la memoria combativa -guía para la acción- y con la Liga Comunista Internacional como referencia e instrumento  de unidad en la ideología, saludamos al proletariado internacional; a las guerras populares en la India, Turquía, Filipinas y Perú; a los partidos comunistas en construcción o reconstitución y a todos los pueblos que resisten la dominación imperialista.

Que se multipliquen las fuerzas revolucionarias. Que se fortalezca la unidad bajo el maoísmo sobre la base de la lucha de dos líneas. Que avancen las tareas del proletariado internacional sirviendo a la Revolución Proletaria Mundial. Que nuevas tormentas de guerra popular se descarguen decididamente y barran lo viejo y den vida a lo nuevo; indetenidamente, hasta la meta final: ¡el dorado comunismo!

 

¡VIVA EL 132 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL PRESIDENTE MAO TSE-TUNG!

¡VIVA EL III ANIVERSARIO DE LA LIGA COMUNISTA INTERNACIONAL!

¡VIVA EL MAOÍSMO-LENINISMO-MAOÍSMO-PENSAMIENTO GONZALO!

¡VIVA LA GUERRA POPULAR EN TURQUÍA, FILIPINAS, INDIA Y PERÚ!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN; ¡EL COMUNISMO!

 


martes, 4 de noviembre de 2025

EL CAMPO, UN PODEROSO FERMENTO REVOLUCIONARIO

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

EL CAMPO, UN PODEROSO FERMENTO REVOLUCIONARIO

La contradicción principal de nuestra época se desarrolla entre el imperialismo de toda laya, en especial, el yanqui,  y las naciones oprimidas del mundo. Las potencias imperialistas pugnan  y a la vez coluden para repartirse territorios, recursos y rutas; sin embargo, el teatro decisivo de esta contradicción es el Tercer Mundo, escenario donde se concentran las guerras, ocupaciones, bloqueos y contrarrevoluciones. Ahí están, entre otros, Palestina, Siria, Líbano y Yemen; Afganistán, Irak y Libia; Sudán y Sudán del Sur, Etiopía y Somalia en el Cuerno de África; Mali, Nigeria y Burkina Faso; la República Democrática del Congo y Mozambique; el Sáhara Occidental y Haití. En Asia se extienden conflictos y resistencias en Myanmar, Bangladesh, Pakistán, India, Filipinas y Papúa Nueva Guinea; en Asia occidental asedian Irán, y en Turquía y Kurdistán persiste con sus guerras multiformes o híbridas. En América Latina los tambores de guerra, sanciones e injerencias retumban sobre Cuba, México y Venezuela, la militarización y la guerra interna atraviesan Colombia, Perú, Ecuador, Haití y amplias franjas de Centroamérica y el escenario náutico de convergencia en El Caribe.

En ese marco, las guerras populares que apuntan al Poder como las que se desarrollan en la India, Turquía, Filipinas y el Perú; y las guerras de liberación nacional en otros países, expresan una ley ineluctable: donde el imperialismo estrangula y embate, las masas aprenden en el curso de la guerra a combatir, levantando las banderas de la guerra justa contra la guerra injusta. En muchos lugares, armadas de manera precaria y rudimentaria, las masas desbordantes de optimismo ponen el pecho y la cuota a la amenaza nuclear, tecnológica y numérica que el imperialismo pretende aplicar fatuamente. En ese sentido, nos corresponde convertir la indignación en organización, la defensa en ofensiva y la crisis en oportunidad estratégica para abrir paso a la derrota del imperialismo y sus lacayos, e imponer la Nueva Democracia, que es dictadura conjunta de obreros-campesino y pequeña burguesía, siendo centro, el proletariado:  y, sobre sus conquistas y trasformaciones, al socialismo.

Sujetos de este análisis, podemos entender de mejor manera la agresiva presencia del imperialismo yanqui en centro y sud América; : su amenaza de invadir Venezuela, estrangular a Colombia y poner en funcionamiento, a su favor, la maquinaria burocrática-terrateniente del viejo Estado del Ecuador, en un contexto de pugna que mantiene con Rusia y China y, de hecho, con algunos países de Europa.

En esta ofensiva yanqui, el Ecuador, y en él, el gobierno títere de Noboa, juagan un rol importante en el médula de esa estrategia. No es gratuito el proceso de fascistización de Noboa, sus pretensiones legales para reformar o generar una nueva constitución, cuyo centro es avalar la presencia de bases militares extranjeras (no rusa, china, o de cualquier otro país, aspecto que también sería rechazado y combatido), sino yanqui, específicamente; además, otorgar super poderes al gobierno y a las FFAA, quienes, precisamente este momento, son total y absolutamente manejados por los EEUU e Israel.

Cuando señalamos que Noboa es fascista y títere, nos remitimos a los hechos; sobre todo, títere, porque su condición de fascista deriva de su posición servil al imperialismo. Basta ver que, por primera vez, Ecuador, de la mano de la Cancillería, dirigida por una agente del sionismo internacional, se abstuvo ante la ONU de votar contra el criminal bloqueo a Cuba; pero eso sí,  declaró a Hamás, Hezbollah y a la Guardia Revolucionaria de Irán como organizaciones “terroristas” siguiendo el mandato de los EEUU.

Esto debe entenderse en su verdadera dimensión: servilismo, testaferrismo político de Noboa y, sobre todo, la creciente incidencia política de EE. UU. en el país. Es decir, poco a poco estamos perdiendo esa relativa independencia política que se supone teníamos y que nos caracteriza como un país semicolonial/semifeudal.

El Ecuador actual es una sociedad semicolonial y semifeudal. Cuando decimos que es semifeudal, no estamos diciendo que no hay capitalismo; lo que decimos es que el imperialismo desarrolló, de manera tardía, un capitalismo atado a los intereses de los grandes terratenientes en la segunda mitad del siglo XIX; que estos, antes y hoy,  no tienen intención alguna de eliminar esos remanentes feudales, sino de evolucionarlos a nuevas formas. Capitalismo (burocrático) que no desarrolla las fuerzas productivas, que fomente la industria nacional, sino que es entregado al imperialismo, fundamentalmente yanqui. Que es quien delinea las formas y relaciones de producción ceñidas a sus intereses.

Este capitalismo está en crisis, enfermo, patojo, cuyas contradicciones no se resuelven pensando en “levantamientos” o rebeliones circunstanciales, coyunturales, sino con un programa y proceso revolucionario profundo, dilatado, con correcta dirección ideológica y con guerra popular.

Entender esto es fundamental para una apropiada comprensión de las dinámicas de lucha en el país, particularmente en el campo, donde el rol del campesinado pobre ha sido determinante, sobre todo en los tres últimos levantamientos populares.

Nosotros, los comunistas, no concebimos la sociedad como un todo delimitado por razas, grupos étnicos, nacionalidades o de actores que promueven las reivindicaciones de género.   Nosotros concebimos la sociedad a partir de un análisis materialista histórico-dialéctico y que, por ello, primará siempre el análisis de clase: su composición, campos y contradicciones. En ese sentido, observamos campesinos y su relación con los medios de producción; las relaciones de producción; el hecho de que, en la actualidad, algunos campesinos que están alineados con reivindicaciones étnicas, siendo principal, su condición de campesino pobre, sin tierra;  otros que, de labrar tierra ajena, también devienen, eventualmente, en mineros artesanales; aspectos que determinan la particularidad y diversidad de centros de contradicción en el ámbito productivo. Entendemos que, al no haberse materializado la revolución democrática-burguesa de viejo tipo; el campesinado pobre es la clase que deviene en la más explotada ya que está sumida y atada a relaciones de producción pre capitalistas o, para decirlo de manera clara, feudales y semifeudales.

Con esos antecedentes queremos centrarnos en aspectos coyunturales del país.

Ha culminado el levantamiento indígena-popular tras 31 días de álgida e incansable lucha; una brega en la que las masas, además de movilizarse, han puesto su cuota de sangre: muertos, heridos, mutilados; además, detenidos y perseguidos.

Al igual que en los levantamientos de 2019 y 2022, las masas campesinas fueron la fuerza principal de la movilización, acompañadas por obreros, estudiantes, vendedores y sectores populares que se rebelaron con determinación contra gobiernos que, como el actual, han estado ajenos a los intereses de las grandes mayorías. Es decir, en estas rebeliones, el campesinado ha sido la fuerza principal.

Este ciclo demuestra que el campo continúa siendo un “poderoso fermento revolucionario” y que, al establecer correcta alianza de clases con obreros y demás masas explotadas,  en estos contextos y formas de lucha, se convierte en una fuerza capaz de desestabilizar el viejo Estado.

La combatividad de las bases del movimiento indígena-campesino, más allá del discurso etnocultural de cierta dirigencia oportunista que ha focalizado el vórtice de las contradicciones existentes en el campo en la pluriculturalidad, los derechos colectivos y la defensa del “territorio”, subsumiendo la contradicción principal:  masas-semifeudalidad, que tiene rostro y voz propia: campesinos sin tierra o con poca y de mala calidad; producción artesanal como estrategia de subsistencia; mutación cíclica del campesinado pobre en semiproletariado en la minería informal; servilismo, expropiación de tierras y migración forzada. Todas, expresiones de la más abyecta semifeudalidad que mantienen al campesinado, sea este “indígena” o no al filo de la rebelión.

Eso es lo que hay que ver y procesar. El movimiento indígena, alentado por su dirigencia, habla de “territorialidad”; sin embargo, en su seno coexisten latifundios y minifundios: hay tierras en manos de comuneros, pero también grandes extensiones controladas por terratenientes nacionales y extranjeros. Curiosamente, los indígenas/campesinos que habitan los llamados ‘territorios’, que en verdad son propiedades privadas, minifundios, son los peones, labradores, y trabajadores de los grandes latifundios que están dentro de esas circunscripciones.

El latifundismo, en lugar de menguarse se ha incrementado. Ejemplos sobran: el consorcio de los Wong, exministro del Interior de Noboa, concentra alrededor de 30.000 hectáreas en Guayas (Marcelino Maridueña); en Esmeraldas y Santo Domingo de los Tsáchilas cerca de 300.000 hectáreas de palma africana están en manos de un puñado de propietarios; el consorcio Nobis, del propio Noboa, posee tierras en distintos puntos del país; la azucarera Valdez administra cerca de 10.000 hectáreas; además de extensas haciendas bananeras. En Cotopaxi, Aglomerados Cotopaxi y Durini suman aproximadamente 30.000 hectáreas, y Cobo controla unas 19.000 hectáreas en pleno corazón de lo que la CONAIE denomina “territorios indígenas”. A esto se añaden los miles de hectáreas de la hacienda Fukurama, sí, la misma denunciada por prácticas de esclavitud en pleno siglo XXI. Los jornaleros, arrimados, arrendatarios y trabajadores que laboran en estos predios suelen estar sometidos a relaciones laborales de corte feudal o semifeudal.

Los camaroneros cuentas a su haber con 233.000 hectáreas, la misma cantidad de tierras con las que cuentas 1´800.000 campesinos pobres. A este ‘fenómeno”, debemos sumar los millones de hectáreas entregadas a las grandes empresas mineras; vehículo que ha generado una nueva corriente de latifundistas vinculados a estas transnacionales de la minería, pero también a la pequeña y mediana minería, escenarios donde las masas campesinas pobres son despojadas violentamente de sus pequeñas parcelas, además, son quienes ponen el trabajo, y también la vida, ante los desafueros y violencia estatal, para estatal y sicarios.

Además de la alta concentración extrema de la tierra: predios individuales o consorciados de 10.000, 20.000 o 30.000 hectáreas se presenta el monocultivo y control de cadenas completas: caña, palma, banano y forestales con integración vertical (tierra–procesamiento–exportación).

Escenarios con relaciones laborales precarias o serviles: pago por tarea, tercerización, endeudamiento con tiendas internas, vivienda dentro de haciendas y desplazamientos forzados. Reclutamiento forzado de campesinos para trabajar en la minería; arrendamiento de tierras y trabajo bajo la modalidad de “al partir”. Control de bienes comunes y servidumbres: acaparamiento de agua, caminos y servidumbres de paso, con seguridad privada y criminalización de la protesta. Captura regulatoria y fiscal: ventajas normativas y logísticas que refuerzan la concentración y dificultan la reforma agraria real.

Estos rasgos, sumados a los casos concretos citados, muestran que el problema no es solo de “territorialidad” como consigna general, hueca; sino de poder de clase sobre la tierra y el trabajo, expresado en un régimen que reproduce relaciones feudales y semifeudales en pleno siglo XXI.

Es de ese tipo de cosas que se debe preocupar la dirigencia del movimiento indígena, de que los campesinos viven en condiciones precarias, que eso hay que eliminar, y no se hace con consultas, con votos o en el cuchitril de la Asamblea, no, imposible, eso se lo hace con violencia revolucionaria. Hay que arrasar el poder gamonal y para hacerlo, hay que abatir de todas las formas a sus testaferros, los caciques locales, aquellos campesinos vendidos al gamonalismo que son quienes reproducen el viejo Estado en las relaciones de producción y los ejecutores directos de los procesos de corporativización de las masas campesinas.

En este contexto, urge reconocer que, ante la ausencia de correcta línea ideológica, la lucha campesina, sin desestimar su constancia, sobre todo en torno a la necesidad de resolver el problema agrario, tiene cierto carácter espontaneísta, muchas veces espoleado por su dirigencia, la misma que históricamente ha demostrado que, además de traidora y oportunista, tiene agenda propia, sin más norte que el electorerismo y la burocratización del movimiento indígena-campesino. Además, propia de la incidencia del trotskismo, sostenido por Iza y sus colaboradores, promueven la idea de lanzar al movimiento indígena a jornadas ‘insurreccionales’; pues consideran que es el mecanismo y forma de lucha que permitiría que esas masas ‘conquisten el poder’.  Es algo así como pretender seguir el camino ruso combinado con electorerismo y oras patrañas burocráticas.

El último levantamiento indígena-popular, como los anteriores, fue traicionado por su dirigencia; esta vez bajo el mando de Marlon Vargas, un inestable y cobarde representante de una pléyade de dirigentes que han tenido la misma hoja de ruta: inicialmente con discurso radical, incendiario; posteriormente, amigable, conciliador con el gobierno y las clases dominantes, y el corolario, la cereza del pastel, ¡terminan como candidatos presidenciales!

Toda esta verborrea va de la mano de un ‘proyecto’ centrado en el «comunismo indoamericano», una patraña que descontextualiza a Mariátegui, que se presenta como una relectura “originaria” del marxismo para América Latina que privilegia lo indígena/andino como núcleo civilizatorio, que toma elementos sueltos del Amauta, del indigenismo y del comunitarismo andino, y los combina con agendas que tratan de buscar programa en el pasado; que absurdamente desplaza el eje de la lucha de clases hacia una identidad étnico-cultura , Mitifica la “comunidad originaria” como forma superior ‘precapitalista’ y rehúye examinar sus contradicciones internas (patriarcales, jerárquicas (cacicazgos), mercantilización creciente). Sin crítica de estas relaciones, el “retorno a lo comunitario” funciona como romanticismo restauracionista. Un comunismo “ni calco ni copia” que omite su núcleo, lo fundamental: revolución agraria y socialista dirigida por la clase trabajadora en alianza con el campesinado indígena.

En esta ocasión, Vargas, con el pretexto de “salvar la vida de los manifestantes” y de “preparar la campaña por el NO en la consulta popular”, desmovilizó a las masas y las arrojó, una vez más, al estercolero electorero. No actuó solo: contó con el apoyo cómplice de Lourdes Tibán, desde la Prefectura de Cotopaxi, y de otros actores “indígenas” de ideología domesticada que repiten, cacofónicamente, que “solo con trabajo podemos hacer que el país mejore”.

Estos perros del viejo Estado sustituyeron el levantamiento popular, por la campaña electorera del NO en la consulta popular. hay que combatirlos, sin lugar a dudas.

Por su parte, el gobierno de Noboa, fascista, entreguista y tremendamente violento, ha utilizado medios, tácticas y estrategias pocas veces vistas para reprimir al pueblo. Ya se ha señalado: Noboa ha convertido al Ecuador en un laboratorio de la nueva línea militar del imperialismo con soporte sionista para neutralizar la insurrección y las luchas populares en los países del tercer mundo. No ha escatimado en bombardear con artillería y aviones de guerra sus objetivos ‘militares, como sucedió en Imbabura y Azuay; movilizar miles de tropas escoltadas por vehículos blindados, helicópteros de guerra y demás equipamiento militar para combatir masas básicamente armadas con voladores, piedras y palos: expresiones, sí, de lucha, pero que, como siempre, resultan insuficientes para enfrentar a un enemigo que, sin miramientos, reprime abyectamente al pueblo, siempre con la anuencia de dirigentes revisionistas y/o oportunistas que han servido de catalizadores para corporativizar a las masas utilizando un burdo, y en cierto modo, efectivo populismo basado en bonos, días de asueto en el trabajo, regalo de cerdos, sorteo de vehículos en los motines que organiza;  y otras baratijas que recuerdan las épocas del coloniaje español, donde el espejo de entonces, ha devenido en ‘bono’.

Hoy el viejo Estado burocrático-terrateniente, bajo el gobierno de Daniel Noboa, expresión concentrada de la burguesía compradora y de los grandes terratenientes, se recompone subordinado a los intereses del imperialismo yanqui y del capital comercial y de intermediación financiera israelí.

El país opera como enclave estratégico: logística militar, inteligencia, penetración económica y tecnológica. No se trata de una “desviación” coyuntural, sino de una forma concreta de dominación semicolonial y de transición corporativa.

El imperialismo exige “estabilidad”, “seguridad” y “control social” para su expansión. De ahí las reformas de Noboa: incremento del IVA, eliminación de subsidios, privatización de sectores estratégicos y endurecimiento represivo bajo la retórica de “seguridad nacional”,  “lucha contra el terrorismo” y la convocatoria a una nueva Constituyente convertida, desde ya, en un “cheque en blanco” para el imperialismo y la reacción. La actual constitución poco o nada sirve a las masas; mucho menos a la reacción, ellos, la reacción, requieren una constitución que avale y proyecte lo que ya están haciendo, un proceso de militarización de la vieja sociedad donde el ejecutivo y las FFAA cuenten con todo el Poder coercitivo y represivo. Estas medidas corresponden a un reajuste general corporativo del Estado en los planos económico, político e ideológico.

A la dictadura de grandes terratenientes y grandes burgueses no le alcanza bombardear dentro del país, reprimir, matar, encarcelar, perseguir y comprar conciencias; también necesita echar mano de su discurso electorero. Ahora combinan la violencia y la represión con la farsa electoral. Quieren hacernos creer que, con la consulta popular, el pueblo elegirá una nueva Constitución, cuando no es sino la expresión concentrada de la política del viejo Estado, del capitalismo burocrático y del imperialismo. No es más que eso.

¿Qué recibió el pueblo con la Constitución de 2008? ¡Nada! Igual nos han explotado, oprimido, agredido y violentado; es más, nos hemos ahogado en sangre y nos hemos visto forzados a migrar o a morir en el intento. Ahora nos quieren imponer otra Constitución. ¿Cambiará con relación a la anterior? Posiblemente en sus formas, pero no corresponde al proletariado, al campesinado pobre y a las demás masas explotadas avalar un instrumento político que legitima al viejo Estado y lo presenta en su versión más “sutil” en el terreno del sistema de gobierno. Pueblo del Ecuador, recuerda: asistir a las urnas, ya sea para elegir autoridades o para una nueva Constitución, solo avala lo actuado por todos los gobiernos, particularmente por este último, sostenido en la violencia imperialista, la mentira y gobernar en función de los intereses de la gran burguesía y de los grandes terratenientes.

El problema de la constituyente no es un problema de las masas; es un asunto de las contradicciones Interburguesas llevado al plano popular. Nosotros no negociamos a nuestros muertos en las urnas ni caemos en el entrampe de los oportunistas, de los electoreros y de los vendevotos. Fortalezcamos la organización, luchemos, preparemos y desarrollemos guerra popular: es lo que debemos hacer.

No podemos ni debemos avalar el viejo sistema electorero del país; no debemos participar en la consulta, por el contrario, debemos boicotearla. Es algo que compromete a los principios; es no fomentar un viejo sistema de gobierno que nos hace creer que, participando en él, estamos definiendo o marcando las pautas de la participación popular en los designios de un Estado que no nos pertenece.

En esa perspectiva, el levantamiento reabre una vez más la senda histórica que debe ser cualificada de mejor manera: cercar las ciudades desde el campo.

Las jornadas en Imbabura, Cotopaxi, Chimborazo y Loja muestran un aprendizaje profundo y ya expuesto en otras ocasiones: hay que destronar a los “curacas”, a los “caciques” de la dirigencia de las organizaciones campesinas-populares y dotar a las masas de un instrumento organizativo que se ponga al frente de sus luchas, instrumento que no puede ser otro que el Partido Comunista de Nuevo Tipo, que, sin miramientos ni cálculos oportunistas, barra con toda la podredumbre que envuelve al campo popular.

Establecer una alianza de clases correcta no significa negar las particularidades, sino reconocerlas y convertirlas en un organismo concreto y operativo, capaz de encarar las contradicciones que el gobierno genera y exacerba coyunturalmente, y de avanzar hacia la resolución de las contradicciones fundamentales: nación frente a imperialismo; masas y campesinado frente a la semifeudalidad y el gamonalismo; y pueblo frente al capitalismo burocrático de la gran burguesía. Todo ello sin perder de vista la colusión y pugna entre la burguesía compradora, hoy personificada por Noboa, y la burguesía burocrática, el correísmo, escenario al que se ha arrastrado a las masas, desviándolas de sus objetivos históricos. Hay que entender. Las reivindicaciones indígenas no pueden seguir en manos de la dirección ideológica de la pequeña burguesía, o del nacionalismo burgués, es y será, sin lugar a dudas, una tarea del proletariado. La burguesía ha caducado como clase encargada de llevar las tareas democráticas que compromete al indígena y al campesinado en general; esa tarea solo puede ser plasmada en la revolución de Nueva Democracia, tránsito al socialismo.

Pueblo del Ecuador: hemos entrado en una etapa de inflexión, cargada de nudos críticos que frenan o entorpecen las tareas necesarias para abrir paso a la revolución de Nueva Democracia. No podemos seguir endosando el esfuerzo vital de las masas a oportunistas y traidores. La dirigencia de la CONAIE, Pachakutik y las centrales sindicales ha reiterado, sin rubor ni consecuencia, su traición en favor del viejo Estado; han devenido en uno de los obstáculos más serios para que se desate la tormenta de la guerra popular de obreros y campesinos. Corresponde desenmascararlos, ubicarlos donde están y aplastarlos. Ya lo dijo magistralmente el presidente Gonzalo: “Desarraiguemos las hierbas venenosas… desterremos esas siniestras víboras… reventemos esa pus, de otra manera la ponzoña sería general. Venenos, purulencia hay que destruirlas”.

El momento es duro, sí, pero nos sostiene un optimismo histórico que desborda trabas y dificultades. La ruta es sinuosa y exige confrontar sin titubeos al enemigo: imperialismo, gran burguesía y grandes terratenientes, y también a sus operadores internos: caciques, oportunistas  y revisionistas. A estas alturas, nadie queda fuera del mapa: todos son piezas de la estrategia global del imperialismo y sus lacayos para mantener al pueblo oprimido y explotado.

No arrastremos a las masas a la movilización sin una clase dirigente ni una ideología que tracen el rumbo. Es inviable persistir en discursos cansinos sobre “derechos colectivos” o en salidas electoralistas que maquillan el continuismo y conjuran cualquier transformación de fondo. No se trata de “indianizar” el comunismo, sino de proletarizar ideológicamente al movimiento indígena para que, en su agenda nacional, se consideren las contradicciones de clase existentes; que sus reivindicaciones se articulen con las de obreros, campesinos y demás sectores populares; solo así las luchas coyunturales dejarán de ser descargas episódicas y se convertirán en procesos sostenidos de movilización, militarización y combate.

Tenemos un escenario político favorable para la revolución. Las condiciones históricas están en su punto; debemos aprovecharlas. Debemos resolver todos los problemas políticos que tenemos al frente con lucha armada: no hay otro camino; es lo que nos corresponde hacer.

Sin un Partido Comunista que organice, eduque y conduzca, toda acción, por coyuntural que sea, quedará atrapada en el corporativismo administrado por una dirigencia oportunista. Se impone construir una dirección capaz de convertir el descontento en programa, el programa en organización y la organización en una fuerza avasalladora nucleada en el Partido Comunista de Nuevo Tipo; en el Frente y, obviamente, en el Ejército Popular, la forma más importante  y  decidida para que, con guerra popular, avancemos al comunismo.

¡EL PROLETARIADO ES LA CLASE FUNDAMENTAL DE LA REVOLUCIÓN!

¡EL CAMPESINADO, ES LA FUERZA PRINCIPAL DE LA REVOLUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA!

SIN UN EJÉRCITO POPULAR, NADA TIENE EL PUEBLO

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO-PENSAMIENTO GONZALO!

PUEBLO DEL ECUADOR, ¡NO VOTAR EN LA CONSULTA POPULAR!

¡PREPARAR Y DESARROLLAR LA GUERRA POPULAR!